miércoles, 30 de julio de 2014

Obdulio (nota de La Fragua -Agosto)

Obdulio Varela: El reposo del centrojás

(A Daniel Divinsky)
El 16 de julio de 1950, en el estadio Maracaná de Rio de Janeiro, nació una de las últimas leyendas del fútbol rioplatense; ese día, el imponente centromedio uruguayo Obdulio Varela silenció a 150 mil fanáticos que festejaban el gol brasileño en la final de la Copa del Mundo, convertido por el puntero Friaca. A los seis minutos del segundo tiempo, Brasil abrió el marcador alentado por las repletas tribunas del Maracaná, inaugurado especialmente para ese torneo. Entonces, todo Río de Janeiro fue una explosión de júbilo; los petardos y las luces de colores se encendieron de una sola vez.
Obdulio, un morocho tallado sobre piedra, fue hacia su arco vencido, levantó la pelota en silencio y la guardó entre el brazo derecho y el cuerpo. Los brasileños ardían de júbilo y pedían más goles. Ese modesto equipo uruguayo, aunque temible, era una buena presa para festejar un título mundial. Tal vez el único que supo comprender el dramatismo de ese instante, de computarlo fríamente, fue el gran Obdulio, capitán--y mucho más--de ese equipo joven que empezaba a desesperarse.
Y clavó sus ojos pardos, negros, blancos, brillantes, contra tanta luz, e irguió su torso cuadrado, y caminó apenas moviendo los pies, desafiante, sin una palabra para nadie, y el mundo tuvo que esperarlo tres minutos para que llegara al medio de la cancha y espetara al juez diez palabras en incomprensible castellano.
No tuvo oído para los brasileños que lo insultaban porque comprendían su maniobra genial: Obdulio enfriaba los ánimos, ponía distancia entre el gol y la reanudación para que, desde entonces, el partido--y el rival--, fueran otros.
Hubo un intérprete, una estirada charla--algo tediosa-- entre el  juez y el morocho. El estadio estaba en silencio. Brasil ganaba uno a cero, pero por primera vez los jóvenes uruguayos comprendieron que el adversario era vulnerable. Cuando movieron la pelota, los orientales sabían que el gigante tenía miedo.
Fue un aluvión. Los uruguayos atropellaban sin respetar a un rival superior pero desconcertado. Obdulio empujaba desde el medio de la cancha a los gritos, ordenando a sus compañeros. Parecía que la pelota era de él, y cuando no la tenía, era porque la había prestado por un rato a sus compañeros para que se entretuvieran.
Llegó el empate. Los brasileños, sintieron que estaban perdidos. El griterío de la tribuna no bastaba para dar agilidad a sus músculos, claridad a sus ideas. Las casacas celestes estaban en todas partes y les importaba un bledo del gigante. Faltaban nueve minutos para terminar cuando Uruguay marcó el tanto de la victoria.
El mundo no podía creer que el coloso muriera en su propia casa ,despojado de gloria.
Osvaldo Soriano
(16 de julio de 1972)(argentino)

La Historia de vida (Suplemento cultural del diario La opinion BsAs)


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Entre el maracanazo y el hoy, una historia diferente.

Hoy. Es una  historia sabida por nosotros "los viejos", aquéllos que fuimos activistas sociales o políticos, o informados y politizados al menos, tomando partido por el lado crítico de la sociedad que nos fue tocando vivir, que las multinacionales aprovechan todo evento, para acrecentar sus negocios, sus influencias y control de lo que haga, coma, disfrute y o sufra la humanidad entera y sus fabulosas ganancias en el planeta. Todo cotiza en las bolsas de valores, directa o indirectamente, todo se calcula o se transa de acuerdo a lo que puede rendir en recaudación. Tienen precio estimativo las guerras, las asistencias humanitarias luego de masacres guerreras, las ayudas en comida, medicina, materiales para reconstrucción luego de desastres naturales, son un negocio para alguna de las cada vez mas pocas manos, en las que concentra la riqueza y el poder de decisión mundial.
Es notorio e inocultable que hay muchos de aquéllos que, siendo jóvenes, disfrutan sin cuestionar nada lo que el mundo de los negocio les ofrece.  Mac Donald trae juguetes que salen de manos esclavas, de presos supliciados, de niños que mueren muy jóvenes de súper explotación. Sin embargo es muy atractiva la oferta de brillo, glamour, imagen de estar a la moda hamburguesa, en éste mundo periférico uruguayo. Heredero del maracanazo. Perdido desde el maracanazo en cocinarse en la misma sopa.   Se suman al goce las nuevas tecnologías informáticas, aunque sea a hablar de los autos con pantallas de guía a colores, y el sonido de audio espectacular, el último celular, la velocidad de correr tras algo que aun no se tiene pero seguramente lo inventará algún científico robotizado para trabajar por ese consumo desmesurado de lo que venga. Siempre que distraiga, emocione, o simplemente ofrezca estatus con caducidad asegurada, la cuestión es no quedar por fuera de ese mundo.
Es la maravilla de ser parte  de forma ignorante, o consiente y cínica, de la colonización cultural mundial.         Las tristezas y dolores, no forman parte o no deben estar en éste programa. Si siempre hay tristeza, nos destruye la psiquis.
Entonces el mundo de los medios de propaganda y control mental, los del marketing,  los  que crean necesidades para crear luego la satisfacción, aprovechan y llevan la masificación del consumo al otro polo: la euforia.
Se celebra por tele la buena vida ajena. Aun que sea de plástico descartable a corto plazo.
La euforia para ser negocio debe durar intensamente, y poco.
En esa utilización está el deporte colectivo más hermoso del mundo: el fútbol.
Son noticia disfrutable entre la humanidad mencionada, los pases millonarios entre clubes de futbol, los jugadores que vienen a defender la celeste. Son celestes un ratito. Siguen siendo "propiedad" del Barcelona, del Totenham, del equipo que sea de Francia, Italia, Inglaterra, España o cualquier país del planeta que tenga futbol enriquecido por las multinacionales y su inserción en el control del mismo, que necesita mercancías humanas buenas y nuevas, en permanente recambio. Mercancías humanas. Tal vez nacidas en barrios y familias pobrísimas, pero ganando el dinero fantástico jamás imaginado.
Los jugadores de futbol transmiten energía, adrenalina, valor, patriotismo, éxitos, éxitos!! Y los mimos de públicos, y de los medios que viven de ellos. Aquello que no se tiene a nivel masivo. Los jugadores son tan lindos!! Han llegado a arrasar en entusiastas públicos femeninos. Muchas mujeres, a quienes el fútbol les rechinaba hace una generación atrás, porque les sacaba tiempo de sus hombres, en casa, en el trabajo, o en atender la pareja o los hijos, hoy están abrazadas a la pelota y a sus nuevos ídolos.
No se cuestiona casi nada, dentro del cada vez más masivo público.
Y menos cuando juega la celeste.
Aunque abajo en los cimientos y en los alrededores de los estadios haya corrido sangre. Se difunde que en los estadios en construcción ya del próximo mundial en Qatar van 1.200 obreros muertos en las obras!! Y faltan 4 años!! Habrá que difundir más si es así. Pero se imaginan con que poder se puede hacer esa difusión. Cuántos muertos hubo en las obras de Brasil 2014?? Alguien lo sabe?? O lo difunde?? Gorzi, Scelza, Sanchez Padilla, quien??
Si dentro de un partido del mundial de hoy hubiera una tragedia, cada marca de vestimenta, agua, ropa, y toda aquella que haya pagado para estar, saldrá en cámaras. Es parte del show, la civilización del espectáculo, con dinero creciendo en algún bolsillo lejano. Millones de posibles compradores están mirando.    Otros no tan jóvenes, y nada ignorantes, me han escrito: "disfruta y desenchúfate 30 días" !!
A mi me gusta el fútbol. Me ha saturado la estupidización colectiva de tanta gente inteligente que se ha vuelto cínica, insolidaria y ciega ante el dolor ajeno tan cercano. Y el fútbol del mundo les da la gran oportunidad de aislarse. De vivir el deporte, de sacarse las ganas de gritar un triunfo o de putear con ganas un error o una jugada fallida, sin dejar el enojo por la falta de urbanidad de la gente que no respeta el tránsito como en EEUU y Europa!!
La celeste atrae muchísimo más nuestra atención, campaña mediática sin tregua por cuanto alcahuete del sistema esté al frente del negocio de publicitar deporte y marcas para vender, embanderado de celeste Porque fuimos allá en los 50 campeones del mundo en Brasil. Y tal vez pudimos repetir aquella hazaña. Tal vez. Pero no estábamos en forma. Y no era el plan multinacional, tal vez.
Los marginados barrios de las periferias --donde las banderas no son muchas y la euforia es menor--  llenas de basura, o agua de inundaciones, o sin transporte, escuelas, o policlínicas, llenos de jóvenes vulnerables a otras adicciones, tan insolidarias y destructivas como las mencionadas antes, con la diferencia que la de ellos los lleva a la destrucción personal y familiar, a los manicomios, a las cárceles, o a los baldíos donde amanecen acribillados "ajustados" de cuentas!! Se inundan las cárceles de desesperados que en su inmensa mayoría no pasan los 30 años de edad, la edad de retiro millonario de los futbolistas. Los que están presos hasta olvidaron leer y escribir, aquellos que habían tenido alguna oportunidad.,

Terminó el mundial celeste, las ilusiones celestes, ahora queda la bronca celeste por la injusta sanción a Suarez. Y el negocio disminuyó pero sigue por otros carriles. Los programas de las radios y la tele, y los diarios, lo siguen fogoneando.
El joven Suárez vuelve de oferta a pedir perdón. No puede quedar fuera del negocio de su vida. Y los zánganos que viven de él tampoco. Las multinacionales del fútbol no pueden perder una valiosa mercancía tampoco.
Suarez aun tiene jugo para dar. Obdulio ya dio lo suyo, tal vez con una "pequeña" diferencia.

Firma : Marcos Rojo (con un poco de celeste)