jueves, 10 de julio de 2014

bombardean Gaza

En Gaza murieron al menos 68 personas

Dos días de la operación israelí Borde Protector dejaron sin vida a decenas de personas y heridas a cientos. En medio de la escalada, los cohetes lanzados por milicias palestinas tuvieron un radio de alcance de 120 kilómetros.

La cifra de muertos por los ataques israelíes a la Franja de Gaza aumentó ayer a 68, mientras que los cohetes lanzados por las milicias palestinas alcanzaron puntos situados a casi 120 kilómetros, una distancia record hasta el momento. Según el jefe de los servicios de urgencia de la Franja, Ashraf al Qidra, una familia de cinco miembros murió en un ataque israelí. Un tercio de las víctimas entre ayer y hoy eran civiles, incluido un bebé de 18 meses. Además resultaron heridas 450 personas. Por otro lado, no se reportaron víctimas israelíes en el segundo día de la operación Borde Protector. “El ejército está listo para todas las opciones”, dijo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El presidente palestino, Mahmud Abbas, acusó a Israel de cometer un “genocidio”, y dijo que su verdadero objetivo no es defender a su población, sino defender su ocupación militar ilegal de los territorios de Cisjordania, a la que calificó como “su principal proyecto”.
De acuerdo con la organización islamista palestina Hamas, Israel bombardeó un total de 42 viviendas de militantes palestinos. En la mayor parte de los casos, los habitantes no se encontraban en las casas, ya que habrían recibido llamadas telefónicas de alerta de personas que se identificaron como miembros de los servicios secretos internos israelíes, el Shin Bet. El vocero del Ministerio de Salud de Gaza, Ashraf al Qidra, dijo que una mujer de 80 años fue una de las personas muertas.
Sin embargo, en al menos cuatro casos las familias se negaron a abandonar sus hogares, relataron algunos testigos. Como resultado, siete miembros de la familia Qawara’a murieron cuando su casa fue bombardeada el martes en la ciudad de Jan Yunis, al sur de la Franja, y lo mismo ocurrió con seis miembros de la familia Hammad en Bait Hanun, al norte de la Ciudad de Gaza. Uno de los hijos de la familia Qawara’a es un miembro conocido de Hamas, mientras que uno de los de la familia Hammad es un líder de la Jihad Islámica, aseguraron testigos. Ninguno de ellos estaba presente cuando sus hogares fueron atacados. En el segundo día de ofensiva israelí fueron atacados 300 objetivos. Desde el inicio de la operación las fuerzas aéreas y la marina israelíes atacaron cerca de 600 objetivos, informó una portavoz militar. En ese mismo período, militantes palestinos dispararon más de 300 proyectiles desde la Franja de Gaza, según fuentes militares israelíes. Unos 50 de ellos fueron interceptados por el sistema de defensa antimisiles en las ciudades más grande de Israel, incluyendo Tel Aviv y Jerusalén.
En Israel comenzó ayer la preocupación por el alcance de los cohetes disparados desde la Franja, que llegaron a puntos situados a casi 120 kilómetros de distancia. En Tel Aviv sonaron el martes a la noche por segunda vez las sirenas y la gente corrió a esconderse en los refugios. Además de la ciudad más grande del país, miembros de Hamas atacaron otros puntos alejados de Gaza, como Jerusalén. Un proyectil impactó en Hadera, al norte de Tel Aviv y a 117 kilómetros de la Franja de Gaza. Se trata hasta ahora del ataque palestino que logró un mayor alcance. También hubo informaciones no confirmadas de impactos de cohetes en la región cercana a Haifa, la tercera ciudad de Israel, lo que supondría otro nuevo record. Las sirenas sonaron también ayer en Zihron Yaakov, al sur de la ciudad portuaria.
En respuesta, Netanyahu ordenó al ejército incrementar el número y alcance de sus ataques, informó Radio Israel. El jefe de Gobierno dijo que no pondrá fin a la ofensiva hasta que cese el fuego desde Gaza. “La operación será ampliada y continuará hasta que se ponga fin a los ataques contra nuestras comunidades y se restaure la calma”, declaró ante periodistas tras realizar consultas de seguridad en la ciudad de Beersheba, en el sur de Israel. “Decidimos incrementar los ataques contra Hamas y las organizaciones terroristas en Gaza”, señaló Netanyahu. “Hamas pagará un precio alto por disparar contra ciudadanos israelíes”, agregó.
Netanyahu también habló por teléfono con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y la canciller alemana, Angela Merkel. “No hay país en el mundo que toleraría continuos ataques con cohetes”, les dijo. En Israel, ministros de Netanyahu dijeron que una invasión terrestre de Gaza podría ser inminente. “Pese a que será difícil, complicado y costoso, tendremos que tomar Gaza temporalmente, por algunas semanas, para interrumpir el crecimiento de este ejército terrorista”, aseguró Yuval Steinitz, ministro de Inteligencia, a Radio Israel. “En mi humilde opinión, una operación importante como ésta se está aproximando”, agregó, citado por CNN.
Pero Khaled Mashaal, líder de Hamas exiliado en Qatar, aseguró que grupos armados palestinos no pondrán fin a los ataques hasta tanto Israel no lo haga. “No pedimos esta guerra”, expresó en un discurso dirigido a los palestinos. “Nos fue impuesta. Vamos a hacer lo necesario para defendernos a nosotros mismos y a nuestro pueblo y vivir en dignidad aunque tengamos que hacerlo solos”, añadió.
Por su parte, Abbas acusó a Israel de hacer una “guerra en todo el sentido de la palabra contra el pueblo palestino”. Además contó que habló con el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sissi, Ban y otros líderes árabes y del mundo. “Estamos en contacto con todos los países del mundo para poner fin al derramamiento de sangre”, sostuvo.
La nueva ola de violencia se desató tras el secuestro de tres jóvenes israelíes el 12 de junio en Cisjordania, que aparecieron muertos pocos días después. La tensión aumentó días más tarde con el asesinato en represalia de un adolescente palestino. El gobierno de Netanyahu autorizó el martes al ejército a movilizar a 40.000 soldados reservistas. La escalada es la más grave desde que Israel y Hamas libraron ocho días de enfrentamientos en noviembre de 2012, que dejaron unos 130 muertos, todos ellos palestinos menos dos soldados israelíes.