miércoles, 26 de abril de 2023

JUAN MARIÑO

 


JUAN MARIÑO PRESENTA "LA REBELIÓN DE LOS PICAFLORES"
El próximo sábado 20 de mayo Juan Mariño hará la presentación oficial de su disco "La Rebelión de los Picaflores", su primer álbum en solitario. Luego de 10 años con su banda Emisión, lanza un disco solista que ha sido presentado en Argentina, Brasil y Uruguay en distintos escenarios y festivales.
El show será en formato banda, en el Teatro AGADU (Montevideo), junto a muchos invitados y con la presencia de Luminazion (Argentina) dando apertura a la noche. La presentación del disco implica el cierre de un gran proceso y años de trabajo, dando comienzo a una nueva etapa personal y profesional.
Las entradas están disponibles por Passline. Más información en las redes sociales de Juan Mariño.

75 años de la Nakba

A 75 años de la Nakba y la reacción israelí ante su conmemoración

Luis E. Sabini Fernández https://revistafuturos.noblogs.org/

Estamos a punto de cumplir los 75 años del día en que los sionistas inician la conquista del territorio palestino, hasta entonces en disputa cada vez más sangrienta. Cuando los ingleses retiran sus “fuerzas del orden” de la Palestina histórica que administraron como colonia, aunque siempre con una tendencia a favorecer los reclamos de los judíos sionistas y no los de la vieja comunidad judía (llamada Antiguo Yishuv) y menos todavía a la población árabe, tenida por minusválida (homo no europeus), llega lo que para los sionistas es su “hora de la verdad”. Fecha del despojo de la sociedad palestina y fundacional para el Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948.

El plan sionista para la toma del territorio había quedado puesto a punto el 10 de marzo de ese mismo año, con el nombre de Plan Dalet, que programaba la destrucción de más de 500 aldeas palestinas y el vaciado de varios barrios urbanos. Ese plan se tradujo en miles de palestinos matados (los ataques sionistas fueron apenas repelidos, puesto que se trataba de población civil, casi desarmada (o con escopetas de caza) y varios cientos de miles de palestinos desalojados con violencia de sus moradas, campos y territorios.

El plan (Dalet) estaba a punto, pero fue el retiro militar británico el que dio carta blanca a la acometida. Que los palestinos llaman Nakba.

Ante semejante efeméride y a la vista del agravamiento, siempre mayor del conflicto, y del arrebato cada vez más violento y desembozado de las tropas de una sociedad supermilitarizada, como la israelí, sobre los territorios palestinos, permanentemente bajo maltrato y reducción, redes palestinas han procurado recordar tan triste efeméride desde la ONU.

No deja de ser paradójico, puesto que fue la ONU la que finalmente cohonestó la solución sionista con desconocimiento radical de la presencia y la historia palestina en ese mismo territorio en disputa.

Pero es que las denominaciones, los estados de conciencia, la crítica moral, cambian con los tiempos. Es muy distinto el trámite dado en la ONU, con sus cincuenta y tantos estados miembros en 1948 a la cuestión palestina, con la guía entonces inapelable de EE.UU., el apoyo soviético, la defensa de políticas de apartheid, a lo que podemos observar hoy día, con esta “otra” ONU, con sus casi doscientos estados miembros, donde ha desaparecido el bloque soviético, el Consejo de Seguridad −ahora ligeramente ampliado− no tiene una China perteneciente al eje occidental (y lo que queda de aquella China prooccidental, hoy República de China, es Taiwan), donde ahora se condena expresamente el racismo y todo apartheid, donde ahora sí los estados árabes, −dejados de lado cuando se nombra la Comisión Especial para Palestina (UNSCOP por su sigla en inglés)− tienen cierta presencia.

Es esta ONU de los 75 años la que decidió conmemorar la Nakba.

No vaya nadie a creer que el cambio de la ONU es fuerte y radical. Más bien cosmético, pero necesario por el desgaste. Y cambio al fin. La conmemoración se aprobó apenas con el voto de 90 estados (menos de la mitad de sus componentes), con 30 en contra –una minoría de peso− y 47 abstenciones (faltando por lo tanto los que se abstuvieron hasta de abstenerse, es decir, según la nómina, otros 26).

Es cierto que de la nómina de 193 “estados miembros de la ONU” hay una larga veintena de unidades políticas nominales, con poblaciones de pocos miles de habitantes (no sabemos si no habrá incluso alguna con centenares…), muchas de las cuales tienen adhesión poco menos que permanente a algunas “grandes naciones” de las que son como apéndices. También hay que recordar que en esa nómina no figuran ni palestinos ni kurdos, ni tantas otras naciones sin reconocimiento jurídico.

Pero de cualquier modo, la presencia de, grosso modo, media ONU atenta al abuso de la ocupación sionista, calificando la relación del “Estado de conquista” 1 de Israel con la población palestina como inaceptable, nos revela cuan difícil es preservar indefinidamente un atropello impunemente, y nos permite ver la reacciòn sionista e israelí ante la denuncia.

Sucintamente, pasemos revista a las instancias. El 1º. de diciembre de 2022, hace apenas 4 meses, la Asamblea General de la ONU vota un reconocimiento a la Nakba, ante su inminente 75º. aniversario, el 14 de mayo de 2023 (falta menos de un mes). Con los resultados de la votacion que acabamos de ver.

Junto con ese resultado, reñido pero demoledor para la preservación de la “intocabilidad” de Israel, sobrevinieron varias otras resoluciones que atienden cuestiones claves del conflicto; por ejemplo, la que pide se “detenga[n] todas las acciones contrarias al Derecho Internacional destinadas a alterar la composición demográfica y estatutos de los Territorios Palestinos Ocupados y el fin de las actividades en asentamientos.” 2

Se trata del rechazo frontal a la política habitual y normal de Israel… desde hace décadas. Es como si estuviéramos viendo que el cántaro que fue tantas veces con impunidad… se rompió.

De todos modos, como parece inherente a estas grandes estructuras burocrátcas y globales, otra resolución postula, vuelve a postular, “soluciones” que se han encarado reiteradamente y que nunca solucionaron un ápice:

“La A. G. de la ONU ha aprobado una resolución en la que subraya la necesidad ‘urgente’ de realizar esfuerzos colectivos para lanzar negociaciones creíbles sobre todos los asuntos de estatus final y lograr una paz justa y duradera, fundamentada en las resoluciones del organismo internacional.”3 Lo que ignora, deliberadamente, esta resolución y sus piadosos firmantes es que tales “esfuerzos colectivos” se hicieron a esta altura del proyecto colonizador, muchas veces –resoluciones ONU 181 (1947), 194 (1948), 242 (1967), 338 (1973), 446 (1979), 479 (1980)− y muchas más, además de las negociaciones bipartitas o tripartitas todas aclamadas como inminentes triunfos y todas fallidas; las de Camp David, de Taba, de Oslo, y un largo etcétera.

¿Por qué tales fracasos?

Sintetizando, porque ambas partes han sido irreductibles. Con una diferencia fundamental: los palestinos fueron hollados, vejados, maniobrados y ante la resistencia, matados, y eso no ha sido proclive a conversación o diálogo alguno.

Los judíos que organizaron el proyecto sionista tenían tal superioridad material, tal claridad en el proyecto político, que constituyeron siempre la parte fuerte ante una sociedad inicialmente desconcertada y que iba siendo despojada de a poco. Y por eso, nunca, entiéndase bien, nunca aceptaron retacear sus objetivos, con salidas tipo “solución de dos estados”, por ejemplo. Un proyecto colonialista niega de raíz toda equivalencia o igualdad entre colonizadores y colonizados. Forma parte de la estructura mental y material de tal tipo de proyectos.

Por eso, si estaba ‘a punto de estallar la paz’, los sionistas buscaron los resortes para agravar el conflicto. Entendámonos: un pueblo organizado y armado siempre tiene enorme, aplastante ventaja contra un pueblo desarmado, incluso cuando en ese pueblo se gesten agrupaciones armadas, guerrillas de resistencia.

Basta comparar los planteles militares del estado israelí, con decenas de miles de hombres y mujeres armados y dispositivos militares y securitarios de enorme voltaje, con las agrupaciones armadas irregulares que se han ido creando a lo largo de las décadas entre los palestinos para ver la enorme diferencia en dispositivos militares y violentos a disposición.

Por todo lo que hemos estado reseñando, el reconocimiento de la ONU a la Nakba constituye una amenaza inquietante al proyecto del Estado de Israel. Por ejemplo (con cierta tardanza que no hay sino que interpretar políticamente), en 2022 la ONU ha resuelto condenar la anexión israelí de los Altos de Golan, arrebatados a Siria en 1981. Cuarenta y un año después, la ONU declara “nula” esa “ampliación” territorial de Israel. Pensemos todo lo que tendría que decirse sobre el arrebato tira a tira del territorio palestino que no fuera conquistado/arrebatado en 1948.4

Riyad Mansur, el representante de palestinos ante la ONU, contestó a ciertas críticas elevadas por representantes de varios países que rechazan “criticar exclusivamente a Israel”, adoptando una suerte de equidistancia ante el conflicto y sus secuelas más penosas. Mansur aclaró: “Lo que señala únicamente a Israel no es la cantidad de críticas legítimas dirigidas a sus crímenes y violaciones sino el nivel de impunidad del que disfruta pese a las condenas.” 5 Touché! Mencionar la impunidad, la carta blanca de que dispone Israel, resulta auspicioso.

Mansur remató su alocución en la ONU sosteniendo que “la única forma de acabar con la ocupación israelí es acabar con la impunidad". Me permito pensar que la única forma de acabar con la impunidad es acabar con la ocupación. Y el primer paso, mencionar “la cosa”.

Gilad Erdan, a su vez el representante israelí ante la ONU, criticó que las resoluciones aprobadas busquen "culpar a Israel de todo lo que pasa en Oriente Próximo, absolviendo a los palestinos de su responsabilidad en esta situación.”6 En rigor, dado que el ataque a la sociedad palestina provino de un sionismo violento, hay motivo para culpar a Israel de “todo”. Recordemos que para la misma ONU el rechazo y la violencia defensiva, del atacado, tiene otro valor que la violencia del desencadenante de todo conflicto.

Erdan ha sostenido que "cada vez que se presentan propuestas de paz, los palestinos las rechazan, negándose a negociar o a ceder una pulgada”. Esto es psicológica o psiquiátricamente llamativo: que un representante del estado israelí sostenga que son los palestinos quienes jamás han cedido ni un tranco de pollo, cuando a lo largo de las décadas, si vemos una parte que jamás ha cedido un ápice, territorial, judicial, laboral, ambiental, ha sido Israel.

Erdan finalmente se quejó ante el pedido de conmemoración del 75º. aniversario de la Nakba, que es a la vez el 75º. aniversario de la creación del Estado de Israel. “Han plantado una cláusula que presenta su visión distorsionada de la verdad”. No es versiòn distorsionada, porque los hechos históricos a los que se refiere la Nakba son ciertos, ilevantables. Pero, eso sí, muy incómodos para que suenen junto a la conmemoración del 75o. aniversario de la creación del Estado de Israel. “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.”

La exhortacion final de este embajador israelí es por demás preocupante (siempre según la fuente Europa Press, 1º. dic. 2022): "Dejen de apoyar los libelos palestinos y de votar a favor de estas invenciones peligrosas".

La descalificacion moral por “libelos” califica más bien al autor. Invocar “invenciones” palestinas, cuando la ideación del Estado de Israel no provino de la realidad, sino, en todo caso, como una inferencia milenaria a partir de un libro entendido como libro de historia sin serlo, convocando así el sionismo a corporizar un sueño o aspiración, lo que a su vez también se lo puede considerar una invención, no deja de ser penoso.

Y si advertirmos que el sionismo ha constituido una invención peligrosa, la invocación de Erdan es realmente, permítaseme el neologismo, esquizopeligrosa. 

 

1 Así describe con acierto el historiador Miguel Ibarlucía el asentamiento sionista (Editorial Canaán, Buenos Aires, 2012). 2 Resolución de la A. G. de la ONU, 28 nov. 2022. 3 EUROPA PRESS INTERNACIONAL, 1o. dic. 2022.

 

4 En 1947 la UNSCOP propone por mayoría (con el rechazo de la minoría que no acepta la partición) un 52% para un estado judío y un 47% para un estado palestino (y el 1% restante como territorio internacionalizado, adminstrado por la ONU, en Jerusalén). Con el retiro británico, los dispositivos militares del recién inaugurado Estado de Israel se apropian del 78% de la Palestina histórica. Y a lo largo de las décadas, Israel ha ido tomando tierra de lo que fue quedando en manos palestinas, asfixiando más y más la vida material y cotidiana de la población remanente. 5 E P I, ob. cit. 6 Ibíd.

 

UPM

 

Se inaugura UPM2, nada para festejar.

 

Las organizaciones abajo firmantes entendemos la puesta en marcha de esta tercera planta de celulosa en Zona Franca como una profundización de un proceso que impide y condiciona la evolución del país hacia un sistema productivo sustentable, limita la soberanía nacional, los derechos humanos y afecta negativamente la calidad ambiental del Uruguay.

 

El proceso que llevó a esta inauguración ha sido ampliamente denunciado por no cumplir con  plazos y exigencias ambientales mínimas. Por ejemplo, en la autorización ministerial de 2019 se establecía la necesidad de contar con una línea de base ambiental a partir de un año de mediciones antes de comenzar con la construcción, pero la empresa comenzó a construir en septiembre de 2019 sin esos datos y el ministerio de ambiente avaló esa obra. El vivero de UPM en Paysandú arrojaba vertidos de 14 agrotóxicos prohibidos al afluente del arroyo Santana, en 2022 luego de recibir una mínima sanción el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca autorizó esos mismos insumos legalizando lo que unos meses antes fue categorizado como tóxico y continúa siendo prohibido en Europa. El tren de UPM no cumple con las normativas del Plan de Ordenamiento Territorial de Montevideo pero su recorrido no fue prohibido por la Intendencia. Observamos así como el Estado uruguayo ha modificado y manipulado la legislación y normativas vigentes cuyo fin es defender y proteger los derechos de la ciudadanía y el territorio poniéndose al servicio de los intereses de la empresa.

 

Como resultado de esas y otra irregularidades llegamos a esta inauguración en un contexto de crisis hídrica y floraciones excepcionales de cianobacterias. La aprobación de esta planta cuyo sistema de tratamiento de efluentes, pieza fundamental para evitar empeorar la comprometida situación del Río Negro y en especial de los embalses, no cumple con las especificaciones  requeridas. La nueva planta sólo fue autorizada bajo presiones y promesas, no firmadas, de que UPM limitaría la producción en caso de que la planta contamine demasiado. Este modo de producción intensiva dependiente de insumos químicos afecta la calidad y el acceso al agua. El Río Negro será incapaz de diluir o absorber los efluentes de una planta de este porte, que contaminará diariamente la cantidad de agua equivalente a la que abastece el sistema metropolitano de Montevideo por al menos dos semanas, siete mil millones de litros.

El impacto de este megaemprendimiento no es solamente ambiental. A nivel social esta obra fragiliza los modos de vida de las personas que habitan el territorio. El empleo que se genera, es mucho menor del publicitado por la empresa, como demuestran investigaciones sobre los datos del Banco de Previsión Social donde se observa que los empleos en la industria forestal se han reducido en un 25% entre 2007 y 2020. También se reproduce la división sexual del trabajo, ya que el empleo que se genera es masculinizado (la mayor parte de los trabajos de la cadena forestal los tienen varones), se reproducen redes de trata y explotación sexual, y se limitan los derechos laborales a nivel nacional e internacional (como sucedió luego de la larga huelga de trabajadores de UPM en Finlandia en 2022).

 

No hay nada para festejar de esta inauguración para la que la ciudadanía ha gastado  y seguirá gastando más de cinco mil millones de dólares en el tren y las rutas para transporte de celulosa y químicos peligrosos que atravesarán ciudades para llegar a una planta que le proporcionará a UPM extraordinarios niveles de ganancias, ampliamente publicitados en su reunión de accionistas del pasado miércoles 12 de marzo. UPM tendrá un nivel de rentabilidad, que la empresa no obtiene en ningún lugar del mundo, logrado a partir de la explotación del territorio, en especial el agua y los suelos, la exoneración de impuestos y la asignación de fondos del Estado a obras que benefician a la empresa. Lo que queda para quienes viven en Uruguay es la expansión de los monocultivos forestales para alimentar las plantas y como consecuencia los impactos negativos de éstas. No hay contrapartida económica, social o ambiental para el Uruguay, salvo el crecimiento artificial del PBI por una actividad económica que no se refleja en lo interno y el espejismo de un “desarrollo sostenible” que no es tal y que evidencia una forma de colonización, contaminación y extractivismo.

 

17 de abril de 2023

 

 

Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía

Cereus de la Costa (San Luis)

Colectivo Campana Verde La Paloma

Colectivo Ecofeminista Dafnias

Colectivo Ecofeminista de Rio Negro

Colectivo Interdisciplinario de seguimiento de la cadena forestal

Coordinación por el agua

Coordinadora de Pescadores Artesanales

Comisión Vecinal del Cerro de los Burros

Conservación de Especies Nativas del Uruguay (COENDU)

Debt for Climate (Finlandia)

Frente de Lucha Ambiental Delia Villalba 

Friends of the Earth Finland (Finlandia)

Guazú Verde (Guazuvirá)

Maldonado por la Tierra y el Agua

Militantes de Izquierda contra UPM

Movimiento por un Uruguay Sustentable (MovUS)

New Wind Association (Finlandia)

Nativos Punta Colorada

No al tren de UPM Canelones

No al tren de UPM Montevideo

No al tren de UPM Progreso

Slow Food Uruguay

Red Unión de la Costa

REDES - Amigos de la Tierra

--
Área de ComunicaciónMOVUS - Movimiento por un Uruguay sustentable

sábado, 8 de abril de 2023

Neptuno

 

Proyecto


Neptuno

Negocio para pocos.

El proyecto aprobado por el Gobierno, implica instalar una planta para procesar agua y bombearla a la zona Metropolitana, que estaría ubicada en la zona de Arazati en San José.

El proyecto lo llevaría adelante el grupo privado integrado por Berkes, Saceem, Ciemsa y Fast y tendrá un fondo de 200 millones de dólares.

Este proyecto cuenta con la oposición del Sindicato de OSE (FFOSE) y otras organizaciones.

La sequía de los últimos años, agravada estos meses, ha servido de excusa a sus impulsores para justificar la inversión y su entrega a privados.

Pero el manejo del agua en Uruguay en las últimas décadas ha sido catastrófico, como lo hemos denunciado hasta el hartazgo desde estas páginas y lo han enfrentado decenas de organizaciones ambientales.

Se han contaminado todas las corrientes de agua por el uso descontrolado de agrotoxicos, se han impulsado la forestación, se quiso meter la mega minería, megabasureros en Canelones, contaminación de Lagos de la Costa, et c.

Se creó una Ley de Riego para beneficio de grandes productores rurales.

Sobre un contaminado Rio negro se instala, con el aplauso de todos los Partidos del régimen, una megapastera  que pronto comenzará  a verter sus aguas. Se le regala a Google para su Data Center  “... un máximo de 7.600.000 litros de agua potable por día” (La Diaria).

 

“No es sequía, es saqueo” es la justa consigna que se repite en la región.

 

 

 

ARMAS

 

ARMAS

 

Así los hombres

equivocados

ordenaron construir armas

olvidaron fecundar el amor

levantaron un brazo férreo

feroz

ocupando la tristeza

mataron la alegría

haciendo niños tristes

taparon pozos de agua

y ordenaron la sed

los hombres desde entonces son la sombra

por ahí mutilados trozos de carne

en los lugares donde ponen explosivos

los hombres quieren el miedo

a nadie le importan los muertos

diarios de los televisores

con héroes empeñados en matar

con máquinas detonantes

en torrentes de pánico

hasta llegar a quien

matará la luz

los hombres vivirán en las sombras

ciegamente inhumanos

tanteando

con armas prontas

para la muerte

en el susto de su soledad oscura

por cada herida abierta

se va yendo el amor.

 

Eustaquio Sosa

 

Luis E. Sabini Fernández

 

Hybris tecnológica y avance del narcisismo:

tiranía del presente

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org/

 

En el mismo momento histórico en que la humanidad desplegando una impresionante panoplia, sin precedentes, de artilugios tecnológicos, se siente cada vez más informada, más móvil, más conocedora, con un cada vez más amplio panorama material, cultural, espiritual, cuando las interrelaciones humanas han adquirido, ellas también, una densidad y una intensidad y frecencia sin precedentes, estamos como entrando en una espiral temporal en que cada vez más nosotros, nuestros contemporáneos (al menos los introducidos en la modernidad) nos miramos a nosotros mismos.

Las poblaciones tradicionales también vivieron sus presentes como algo exclusivo, en todo caso rasgado por algún acontecimiento real o palaciego o militar.

Pero la diferencia, sustancial, con base tecnològica, es que nuestro presente está, digamos, imbuido de todos los tiempos.

Pero cada vez más desde nosotros mismos, desde nuestro presente. Con lo cual, nuestra temporalidad ha entrado en  crisis, con un pasado cada vez menos relevante y con un futuro cada vez más condicionado.

Paradójicamente este furia presentista sobreviene en el mismo período −Antropoceno− en que más cuestionada está la viabilidad de la especie humana (y transitivamente, a causa del creciente poderío y peso de lo humano, la de la vida misma en el planeta; se habla de una sexta extinción masiva de vida en la historia de la Tierra, pero ésta encierra una peculiaridad que la hace única, penosamente única; su origen está en nosotros mismos, causantes de la desaparición de buena parte de la biodiversidad del planeta). [1]

Estamos así presenciando un ombliguismo progresivamente invasivo, tan imbuido de su propia excelencia, como para pretender absorber en nuestro presente toda nuestra temporalidad, la temporalidad humana.

Como lo futuro no existe (al menos hasta este momento nuestro; presente), el recurso invasivo y perfeccionista se dirige principalmente a nuestros pasados.

Es una forma de despreciar la historia, al corregirla, “perfeccionarla”, en rigor de presentizarla.

Se ha iniciado, por ejemplo, la reescritura de Agatha Christie. Usando, obviamente, un término valorizador, positivo. Se trata de lecturas “sensitivas”, porque hoy gozamos de “lecturas sensibles” para lectores ídem. Lo mismo ya ha sucedido en Inglaterra –cuna de la correccción política; faltaba más, cómo evitar andar llamando colonialismo a colonialismo− con los libros para niños de Roald Dahl o los algo procaces de Ian Fleming.

Porque no se trata de conocer a Christie, a Dahl o a Fleming, sino solo rescatar de ese pasado, algo que nos venga bien en nuestro presente. Podemos olvidar a los autores, para qué retener sus voces, sus prejuicios, sus pasiones, sus tenacidades; solo extraeremos de “ellos” la porción, la rebanada, el extracto que se avenga a nuestro ser presente. Porque somos mucho mundo, pero todo actualísimo. Raíces, abstenerse. Razones y motivos, ídem.

Este movimiento cultural que se centra ombliguistamente en el presente −resultando de ello una forma de presente continuo para la humanidad− tiene un punto alto en el filósofo israelí Yuval Noah Harari y su proyecto de amortalidad. Harari nos ha aclarado que no pretende  obtener la inmortalidad de los humanos, porque le consta que existen muchos motivos y factores que pueden dar al traste tal proyecto, como un accidente aéreo, por ejemplo. Y que por ello, entiende, en cambio, factible, plantearse la amortalidad de los humanos,[2] que consiste en la posibilidad, que él considera alcanzable a corto plazo, de obtener solución a desgastes de órganos; como expresa este autor, “venir al mundo sin fecha de caducidad” (ibíd).

Harari cita a Aubrey de Grey, gerontólogo, y a Ray Kurzweil, inventor, quienes visualizan ‘que quienquiera que en 2050 tenga salud y una buena cuenta bancaria tendrá una elevada probabilidad de engañar a la muerte una década tras otra.’ [3]

Más allá  de las “lecturas sensibles” que ahora descargan a las nuevas generaciones, y el planteo “biofilosófico” apuntado por Harari, vemos otro despliegue tecnológico que arrasará la temporalidad: la posibilidad técnica, digital, de, por ejemplo –como ya se ha hecho−, mostrar al Papa con un atuendo que jamás portó o presentar la fotografía del arresto de Trump a causa de los juicios que lo demandan por la toma del Capitolio, arresto que nunca ha sucedido. Esta fineza tecnológica, nos enfrenta a una deliberada confusión entre lo real, acontecido y lo construido a través de un tecnoperfeccionamiento de las fotos o los documentos que muestren o prueben un hecho, un dato. Las penosas y famosas fotografías  de un Lenin con Stalin y sin Trotski o de Mussolini ecuestre y marcial con o sin asistente, quedan ahora a la altura de un felpudo; la digitalizacion precisa permite una “fidelidad” –valga el oxímoron− hasta ahora impensable.

Es una manifestacion más de un mundo que se mira a sí mismo y se nutre de todos los ardides tecnológicos. Una presentización que fagocita nuestro pasado (real o reales) y crea nuevas condiciones para nuestro conocimiento. Es un desafío, claro, pero no podemos dejar de preocuparnos al dimensionar en este despliegue de desarrrollos tecnológicos, un avance avasallador de la heteronomía.



[1]   Los proyectos de emplazamientos de humanos en otro cuerpo celeste, proyectos que sobrevienen intermitentemente, adolecen de la misma falta que sufren los árboles cuando son castigados, por ejemplo, por el calentamiento climático. Árboles que crecen con determinados umbrales de temperatura, que por fuera de ellos, sencillamente sus semillas no fructifican, cuando sobreviene un clima más cálido, los árboles tienen una menor superficie apta para el crecimiento de sus semillas y aunque sí logran, muy lentamente desplazarse siguiendo las biotas aptas para sí, el resultado es un menor número de ejemplares nuevos vivos.  Hay una modificación desde la propia lucha por la existencia de la especie dada, pero no parece alcanzar  para mantenerse inalterada. Eso parece acontecer cons los intentos humanos de implantaciones extraterráqueas; tales intentos no parecen viables dada las dificultades aparejadas para compatibilizar nuestras condiciones de vida y el medio exterior.

[2] Harari no abunda mucho en los destinatarios de semejante “regalo de los dioses”, aunque  en Homo Deus señala que ‘los científicos del s.XXI podrían ser capaces […]  de proporcionar  a la élite humana confianza en duplicar y hasta quintuplicar la edad.’

[3]  Ibíd., p. 37.