jueves, 17 de abril de 2014

ucrania

Caos, confusión y disparos en el este de Ucrania

Al preguntársele si no se les debía dar más tiempo a los manifestantes para retirarse de los edificios públicos ocupados, el general ucraniano declaró que, desde el punto de vista de la seguridad, eso sería “demasiado humanitario”.
 Por Kim Sengupta *

Desde Slovyansk
Pavel Nicolaivitch Kurigin estaba cavando en su jardín cuando cuatro hombres se bajaron de un auto y abrieron fuego. Corrió hacia su casa y regresó con su única arma, una ballesta que usaba para hacer deportes. “No iba a dejar que hirieran a mi familia, tengo hijos jóvenes, estaba haciendo lo que podía, nos habían advertido que esas cosas pueden pasar”, dijo.
El ataque de las personas en uniforme de combate negro y pasamontañas estaba dirigido a un puesto de control al lado de su terreno y los que lo ocupaban les respondieron también con disparos. Los atacantes huyeron por el bosque y parecían haber sido recogidos y sacados de ahí. Tal es el ambiente de tensión en esta zona de Ucrania, que más de 20 vehículos cargados de hombres armados corrieron a la escena. Algunos empezaron a disparar sus escopetas, rifles de caza y algunas Kalashnikovs que tenían muy pocos de ellos.
Dos vehículos blindados (APC) también habían partido desde el centro de la ciudad. Lo que los hizo interesante fue que tenían banderas rusas. Vehículos ucranianos cuyas tripulaciones, se dice, han desertado por la “República Popular de Donetsk”. Sin embargo, se perdieron, fueron a un puesto de control equivocado y no lograron llegar adonde estaba la acción. A veinte kilómetros de ahí, en Kramatorsk, muchos más APC con los colores de Ucrania estaban alineados cerca de una vía de ferrocarril, las tropas a bordo rodeadas por una multitud que las arengó por obedecer las órdenes de un “régimen fascista”, mientras que, al mismo tiempo, ofrecían botellas de agua por el día caluroso.
Esta era la situación caótica y confusa en el este del país durante las primeras 24 horas de la misión “antiterrorista” declarada por el gobierno de Kiev. El comandante, Vasily Krutov, se había presentado como el portador de la ira y de la venganza en una conferencia de prensa en la carretera justo antes de ponerse en marcha. Al preguntársele si no se les debía dar más tiempo a los manifestantes para retirarse de los edificios públicos que habían ocupado en toda la región, el general declaró que, desde el punto de vista de la seguridad, eso sería “demasiado humanitario”.
Los manifestantes pro Moscú que se reúnen alrededor de los edificios del Estado incautados pueden, a veces, ser belicosos y agresivos pero su presencia también parece ser completamente voluntaria. Ha sido la dignidad del general Krutov la que resultó una víctima temporaria en las primeras horas de la operación. Un intento de ordenar personalmente la multitud fuera del aeródromo de Kramatorsk, que acababa de ser tomado por las fuerzas ucranianas, para que se dispersaran y volvieran a sus casas, había terminado con él más o menos maltratado, golpeado y arrancado su sombrero. Ninguno de los sitios ocupados en una docena de pueblos y ciudades fue vuelto a tomar por la noche. En lugar de ello, los manifestantes pro Moscú tomaron otro sitio más, la oficina del alcalde en Donetsk, y habían ocupado el edificio administrativo en la ciudad durante semanas.
En Kramatorsk, un APC de las fuerzas ucranianas había atropellado a un automóvil cerca de la vía del tren. El conductor, Andrei Victovich, había saltado justo a tiempo. “Fue muy atemorizante, tengo moretones”, se quejó sentado en un banco a 10 metros de los soldados y a 50 metros de su automóvil chocado: “Esto sólo muestra qué clase de personas son”. Algunos de la multitud querían que los soldados enviados por el gobierno de Kiev fueran procesados por traición.
“En primer lugar, no deberían estar actuando en nombre de un gobierno ilegal, están actuando en contra de las personas que apoyan al gobierno genuino de Viktor Yanukovich, que fue destituido en un golpe de Estado. Soy un profesor de historia y lo sé todo sobre golpes de Estado”, dijo Yuri Borodinov.
Algunos de los soldados hicieron un show de sacar la recámara de sus rifles de asalto en una demostración de que no estaban a punto de dispararle a nadie: esto provocó vítores de la multitud. Sin embargo, uno de sus filas, Andrei Ivanic, quiso dejar claro que no tenía nada de qué disculparse.
“Estoy aquí porque no quiero ver a mi país dividido nunca más, no quiero otra Crimea. Si tenemos que luchar por eso, entonces estoy dispuesto a luchar.”
Algunos de los compañeros de Ivanic habían cambiado de bando, al parecer, con hasta siete vehículos blindados. Ellos fueron vistos en Kramatorsk y luego en Slovyansk. Dos de los soldados habían dicho que eran de la brigada aerotransportada 25ª. Sin embargo, resultó difícil dar con ellos para averiguar más. Tres de los vehículos estaban estacionados frente al edificio administrativo de Slovyansk. El equipo, sin embargo, no estaba disponible debido a que, según diferentes explicaciones, estaban almorzando o descansando.
El Ministerio de Defensa de Ucrania decía en su página de Facebook que los APC habían sido capturados por los “extremistas” y que agentes de los servicios secretos rusos estaban involucrados en el complot. Pero no se ofreció ninguna evidencia para respaldar esa acusación. “Son definitivamente aerotransportados; han optado por unirse a la gente”, dijo un oficial de la milicia de protesta vestido con uniforme de combate y portando un Kalashnikov. Había dejado las fuerzas 15 años antes, viviendo desde entonces en Crimea y acababa de regresar a la región dos días antes. El Donbass era diferente porque la gente quería permanecer dentro de una Ucrania federal en lugar de unirse a Rusia, dijo. Hubo murmullos de protesta de los residentes de la ciudad reunidos en torno de él. Natalya Ulankova, una gerente administrativa jubilada, de 59 años, insistió: “Esta ya no es la Ucrania que conocemos, está gobernada por fascistas del Maidan (el centro de las protestas en la ciudad que derrocó a Yanukovich)”.
* De The Independent de Gran Bretaña.