martes, 1 de abril de 2014

Nota de Diego Muñoz en portal 180

Una movida desestabilizadora que incluyó al Gobierno
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Francisco Casal quería fuera de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) a Sebastián Bauzá porque éste quería licitar los derechos televisivos de la selección. Y movió todos sus contactos. También los del Gobierno, que terminó jugando para que el empresario más poderoso del país se saliera con la suya.


Francisco Casal (Adhoc ©Javier Calvelo)
Francisco Casal (Adhoc ©Javier Calvelo)
En la reunión del viernes entre el presidente de la República, José Mujica, con el entonces presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, y los presidentes de los grandes, se había resuelto que en los partidos del Estadio Centenario y del Parque Central no habría guardia policial. Parecía el punto final, aunque provisorio, a una decisión que Mujica había tomado el jueves en diálogo telefónico con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y que fue comunicada públicamente a través del subsecretario de la cartera, Jorge Vázquez, en medio de una entrevista con Subrayado. El presidente supo tras su diálogo con el ministro que al único al que alcanzaba la medida era al de Miramar-Peñarol, fijado para el domingo a las 16 horas.
Pocas horas después de esa reunión en la Torre Ejecutiva Mujica se juntó con el presidente de la Mutual de Futbolistas, Enrique Saravia. Era el segundo encuentro reciente ya que pocos días antes Saravia había ido junto a Gustavo “El Pato Celeste” Torena a la Torre Ejecutiva para entrevistarse con el presidente.
El viernes por la noche Mujica le comunicó a Saravia la decisión de no mandar policías al Estadio y al Parque.
Sin embargo, la Mutual dejó que se jugará el partido de Liverpool-Nacional el sábado por la tarde y a última hora de la noche decidió comunicarle a Bauzá que sus asociados no se presentarían a jugar el domingo en el Estadio si no había guardia policial para ellos.
Esto desacomodó a Bauzá que se había comprometido con el presidente de Nacional, Eduardo Ache, a que se jugaría toda la fecha. El domingo por la mañana el presidente de la AUF intentó comunicarse con integrantes del gobierno pero no obtuvo respuesta.
“Parece mentira pero lo único que sabemos es que Vázquez va a estar en Punto Penal al mediodía. Tal vez ahí anuncie que mandan policías y se juega. Pero no hemos podido hablar con nadie del Gobierno en lo que va del día”, dijo a 180 el domingo a mediodía un neutral.
Así que todos se sentaron a ver qué decía Vázquez en canal 10 para saber si había fútbol. Cuando el subsecretario comunicó que no se cambiaba la decisión del presidente, el partido de Miramar-Peñarol se cayó. Y con él, el Ejecutivo.
El lunes por la mañana Bauzá y sus compañeros se fueron de la AUF y un rato más tarde Nelson Gutiérrez, uno de los dueños de Tenfield, entró a la Torre Ejecutiva. Lo esperaba el presidente de la República. A la salida Gutiérrez, quien trató al ex ministro Héctor Lescano de haber “despilfarrado, sin ton ni son, los cuantiosos fondos públicos”, dijo que no había hablado con Mujica de fútbol.
Por la noche, mientras en la sede de Daecpu se trabajaba en la lista a Diputados que Saravia encabezará por el Espacio 609, los presidentes de los clubes se reunían en un salón del Náutico reservado por Osvaldo Giménez, principal operador de Tenfield, para hablar de los pasos a seguir.