miércoles, 30 de abril de 2014

Garcia Marquez (Art. de La Fragua Mayo)

              “La casa se llenó de amor. Aureliano lo expresó en versos que no tenían principio ni fin. Los escribía en los ásperos pergaminos que le regalaba Melquíades, en las paredes del baño, en la piel de sus brazos, y en todos aparecía Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre. Rebeca esperaba el amor a las cuatro de la tarde bordando junto a la ventana. Sabía que la mula del correo no llegaba sino cada quince días, pero ella la esperaba siempre, convencida de que iba a llegar un día cualquiera por equivocación”.
De  “Cien años de soledad”
                                                                                                                                                                       LA VOZ PROPIA
 Murió García Márquez a los 87 años, en Mexico, donde había elegido vivir.
El colombiano fue parte del llamado “boom Latinoamericano”, una   denominación que   no le gustaba, pero que alude a la explosión en las letras de decenas de escritores de América del Sur y Central, que conmovieron el mundo literario. Junto a  Fuentes, Vargas Llosa, Cortazar, Rulfo y muchos más, dieron voz propia al continente, superando una literatura local, pero “europeizada”. Su novela Cien Años de Soledad, refleja, mejor que cualquier libro de historia una Colombia  de luchas fratricidas, de caudillos, trágica y erótica.
Cien años de soledad, la escribe en 1967, en una América efervescente, con levantamientos estudiantiles, guerrilla y una vida de única riqueza intelectual, la figura del Che atravesaba el continente de extremo a extremo.
García Márquez, tuvo como pasiones, junto a la novela y cuentos, el periodismo y el cine, varias de sus obras fueron llevadas al celuloide (El amor en los tiempos del cólera, Memoria de mis putas tristes, etc).
Fundó en Cuba, a cuya revolución fue fiel hasta el final, la Escuela Internacional de Cine y Televisión y también  la Fundación del nuevo Cine Latinoamericano.
En el ámbito del periodismo, fundó la Fundación García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNP), proponiendo un periodismo de compromiso y calidad opuesto al cretinismo y la mentira representado por la CNN y otras cadenas.
Gabo, pinto como nadie la Colombia calurosa, llena de color, dolorosa, como Onetti por estos lares lo hizo con la ciudad gris, oprobiosa de Santa María.
Mago