viernes, 27 de mayo de 2016

El Uruguay miserable



Columna de Leonardo Haberkorn
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Publicado: 25/05/2016 19:10

El ministro de Economía, Danilo Astori, habló con calma, casi con alegría

Foto: Gentileza: Udelar

     Un extranjero que desconociera el fondo de la cuestión y que solo escuchara sus tonos y sus gestos hubiera creído que estaba transmitiéndole a la gente buenas noticias.

     Lo más triste de todo fue que el ministro manejó en ese tono orgulloso y de satisfacción el dato de que el 60% de la población no se verá afectado por el aumento impositivo ya que no paga IRPF.

     El IRPF comienza a cobrarse a partir de 23.380 pesos brutos.

     La mayor parte de ese universo al que se refiere el ministro no gana 23.380 pesos, sino menos.

     El más privilegiado de esa gran masa mayoritaria de trabajadores uruguayos, el que gana 23.380 brutos, no recibe esa cifra en su mano.

     Una vez efectuados los aportes correspondientes a la seguridad social, cobra 18.792 pesos.

     Quiere decir que el ministro anunció, sin ningún gesto de pudor ni de pesar, que el 60% de los asalariados uruguayos reciben por mes un sueldo en la mano inferior a 588 dólares.

     Astori no le dijo a esta gente: estamos trabajando para que ustedes tengan un futuro más alentador, para que sus hijos puedan tener una enseñanza digna y ganarse mejor la vida, para que salgan del liceo sabiendo escribir en español y hablar en inglés, dos utopías por el momento.

     No. Les dijo: ustedes tienen suerte.

     El dato, triste y demoledor, fue replicado con igual orgullo por integrantes del gobierno y voceros oficialistas de todo tipo.

     Además, se comunicó con el mismo tono de satisfacción que otro 10%, tampoco se verá afectado porque si bien pagan IRPF, en esta oportunidad no se les subirá el impuesto.

     Ese 10% que también tiene suerte gana hasta 33.400 pesos brutos.

     En esta categoría los descuentos que sufre el salario pueden variar, según el trabajador tenga o no hijos a su cargo.

     Pero, peso más peso menos, el dinero que recibe en mano el que cobra 33.400 brutos, el más privilegiado de este sector, ronda los 26.500 pesos.

     Es decir que el 60% de los trabajadores uruguayos gana menos de 588 dólares mensuales y el 70% menos de 828.

     Y a los que ganan un peso más, 33.401 pesos, 828,05 dólares, a esos sí se les aumentan los impuestos porque ya forman parte del sector “más pudiente” de la sociedad.

     ¿Puede haber datos más tristes?

     ¿Puede haber un mejor retrato de un país miserable?

     La insólita complacencia con la que fueron presentados estos datos demoledores recuerda la celebración a la que asistimos varias veces por año, cuando se anuncia una nueva caída en los indicadores de pobreza.

     Los medios publican los porcentajes de población bajo la línea de pobreza, pero muy pocas veces, casi nunca, aclaran el contexto de la noticia.

     En general, ni siquiera lo hacen los medios acusados de opositores y hasta de desestabilizadores.

     Las últimas estadísticas hablan de que un 9,7% de la población es pobre.

     ¿Qué quiere decir eso?

     Quiere decir que el 9,7% gana menos que el monto de una “canasta básica” que varía según se viva en Montevideo, el interior urbano y el interior rural.

     ¿Cuánto es esa cifra encima de la cual uno ya no es considerado pobre en Uruguay?

     En Montevideo: 11.473,08 pesos.

     En el interior urbano: 7.559,66 pesos.

     En el interior rural: 5.096,32 pesos.

     Las mismas cifras llevadas a dólares:

          En Montevideo: 359 dólares.

          En el interior urbano: 237 dólares.

          En el interior rural: 159 dólares.

          Son cifras tan duras y brutales que eximen de más comentarios.

     ¿Alguien piensa de verdad que quien gana esas miserias ya no es pobre?

     ¿O será que a esto estamos acostumbrados?

     Luego de los anuncios del ministro Astori, las redes sociales se llenaron de mensajes donde muchos señalaban a los que ganan 33.401 pesos brutos, menos de 830 dólares reales, como grandes afortunados y desagradecidos por quejarse.

     Y a los que ganan 50.000 pesos brutos se lo sepultaba en una andanada de desprecio y resentimiento.

     No es casual que las tres primeras franjas del IRPF ideado por el ministro Astori vayan aumentando su cifra tope en forma lenta y progresiva, pero que la cuarta franja reúna en la misma bolsa a todos los que ganan desde 50.101 hasta el monto, mucho más holgado, de 167.000 pesos.

     Van todos juntos en la misma bolsa, como si todos ellos integraran el mismo universo salarial, social y económico.

     Arriba de 50.100 pesos brutos, en el Uruguay miserable, sos Rico Mac Pato.

     Pasando raya: el 60% de los uruguayos tiene suerte porque no paga IRPF, el 70% también es afortunado ya que no pagará más impuestos; solo el 9,7% es pobre; los que ganan 50.101 pesos brutos son ricos.

     Como el Uruguay no hay.



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