sábado, 8 de agosto de 2015

RECIBIMOS

LAMENTABLEMENTE CONFIRMAMOS LA CHANTADA POR LA CUAL

SE NOS HABÍA TOMADO EL PELO EN SEDE UNIVERSITARIA

     Hace tres días atrás enviamos a nuestros corresponsales por vía de Correo Electrónico una CARTA ABIERTA en que confesábamos a modo de síntesis el pésimo estado de ánimo del que anticipadamente a su finalizacion nos retiramos de un Evento sin calidad para ser avalado en Sede de la Universidad de la República sobre puntual aspecto del manejo de alimentos con componentes transgénicos. De ese mail adjuntamos ahora Copia, dado que —lamentablemente para la uruguayidad— nuestro pálpito que es hijo de experiencia semejante en un Colectivo sindicalizado que defendía a las Empresas Transnacionales de la Mega Minería en su propia Sede capitalina.

     Cuando en intento de poner mantos de silencio sobre temas cruciales tenemos que reaccionar; porque también se coparticipa por no haberse manifestado cuando todavía se estaba a tiempo de hacer algo; que las omisiones ciudadanas seguramente sean más graves que las omisiones de Presidentes, Intendentes, Universitarios, Docentes y otros de quien no debiera aguardarse tales INCONDUCTAS. La omisión ciudadana es la última daga que tendrá por eficaz al harakiri que estamos siendo sometidos con silente liviandad de los asalariados por el Soberano Pueblo para que ello no ocurra jamás.

     Ahora acercamos un texto completo del artículo publicado por el Semanario Brecha en el cual se nos indica como revelador que Lo mejor es no saber. La Intendencia de Montevideo (IM) suspendió por tiempo indeterminado un decreto que obligaba a las empresas de alimentos a diferenciar en las etiquetas los productos con soja o maíz transgénicos. La medida sacudió a la colectividad de científicos y organizaciones sociales que luchan por extender el etiquetado obligatorio a todo el país.

     A estar a lo informado de la verdad nada soterrada respecto a lo que hubo por debajo y detrás de un Seminario en Sede fernandina de la Universidad de la República sobre Etiquetado de Alimentos con Componentes Transgénicos fue tan sólo una puesta en escena de una tragedia dulcificada.

     También es del caso tener presente que si bien no se trata de una SUSPENSIÓN SINE DIE DE UNA MEDIDA DE SALUBRIDAD ALIMENTICIA que ha adoptado la Intendencia Municipal de Montevideo ya bajo dirección del nuevo Intendente electo… como Montevideo es algo así como reservorio de la mitad de las población del Estado uruguayo, y como Montevideo es la sede de muchísimo más que la mitad de las Empresas envasadoras de productos alimenticios para el país y no menos importante hacia el Exterior, ESA MEDIDA NO QUEDA LIMITADA AL ESPACIO DE LA CAPITAL.

     Sin duda los aparentes técnicos de primera línea ya sabrían que se hablaba de hojarasca echada al viento, no sólo por lo ínfimo de las medidas adoptadas por la normativa jurídica sobre Aviso a la Población consumidora de los componentes que integran los insumos alimenticios, sino también por la ridiculez de las sanciones de apenísimasCINCO UNIDADES REAJUSTABLES (5 UR) que como monto es NADA para empresas cada vez más sin nacionalidad que no sea la del lucro a cualquier precio sanitario ulterior.

     Curiosamente a tal punto llega el dislate de las Autoridades en la materia que un Semanario que como Brecha no puede ser tildado de opositor a la Administración que en los últimos diez años y medio ha estado a cargo del contraloreo alimenticio y de la prevención de patologías por consumos básicos —al punto que cinco y medio de ellos en el sillón presidencial si ha sentado un señor Doctor de Medicina en Oncología, que en su primera Administración recordamos cuánto junto con su Primera Dama se preocuparon por la atención odontológica— y a tal punto llega la connivencia de quienes desde puestos técnicos los más como Profesionales Universitarios dicen informar de avances en materia de revelación del daño por transgénicos; y el todo cada vez se hunde más y más en tembladerales de grados de envenenamiento masivo que provocan enfermedades terminales y como tales llevan a la muerte a tiempo limitado a quienes necesariamente consumen alimentos en los que componentes transgénicos estuvieron en su producción.

     ¿Hasta dónde quieren convertir al Uruguay Natural en un paisito, tal como le han denominado?

—Carlos Barros Pons