viernes, 30 de octubre de 2015

SANTA LUCIA CONTAMINADO

“Ningún interés pesa más que la vida de un millón y medio de personas”

Federico López Romanelli es un técnico investigador en Paleontología y Arqueología. Además es un reconocido fotógrafo y en este medio de expresión artística encontró su forma de registrar la naturaleza, los animales, sus hallazgos y todas las investigaciones que realiza día a día. Desde hace más de veinte años, estudia e investiga el río Santa Lucía, desde el aspecto arqueológico y paleontológico. Por lo tanto, es una voz más que autorizada para indicar el alto nivel de contaminación del río que suministra de agua potable a una parte importante de la población.
En diálogo con HOY CANELONES, López Romanelli explicó por qué eligió el río Santa Lucía como objeto de estudio y la situación crítica en la que se encuentra la cuenca, que abastece a más de un millón y medio de personas diariamente. “Para mí el río es una forma de vida. Desde el año 1992, una de mis grandes pasiones ha sido investigar y recorrer el rio; lo he recorrido caminando y embarcado numerosas veces. Investigándolo y recorriéndolo es cuando te das cuenta de lo vulnerable y frágiles que somos; nosotros dependemos de la naturaleza, de la que somos parte. No estamos en un universo paralelo, si estamos vivos es gracias a la naturaleza y principalmente gracias al agua”, manifestó. El investigador afirma que “nosotros no conocemos el Uruguay real; lo que conocemos es lo que ha quedado de la urbanización del paisaje y del territorio. Esto implica que cuando los primeros europeos llegaron a Uruguay y trajeron la ganadería, comenzó un proceso de transformación del entorno que nos lleva al presente actual, con diferentes dimensiones. Los primeros montes se comenzaron a cortar cuando se empezaron a establecer los primeros poblados europeos. A partir de ahí ha habido un proceso sistemático de tala de monte, por necesidad de consumo de la leña y del carbón, antes de aparecer el petróleo ese era el combustible principal”, explica.
Contaminación y excesos Cabe recordar que la cuenca del Río Santa Lucía tiene una enorme importancia estratégica para la sociedad uruguaya, ya que es la principal fuente de abastecimiento hídrico: provee de agua potable al 60% de la población de todo el país.  Desde hace varios años, muchos expertos han advertido sobre el exceso de nutrientes (especialmente fósforo y nitrógeno) en los cursos de agua de la cuenca del Río Santa Lucía. A raíz de esto, se ha dado un fenómeno llamado floración de cianobacterias, que podría potencialmente perjudicar la salud de la población. La situación se debe al mal manejo de los desechos industriales, efluentes urbanos, deposiciones de la ganadería, y especialmente por la erosión de los suelos y la destrucción del monte nativo debido a las malas prácticas agrícolas. Según Federico López, en el año 1992, cuando comenzó a recorrer y a investigar el río Santa Lucía, comenzó a ver las primeras plantaciones y los primeros vestigios de los efectos de las agroindustrias. No obstante, reconoce que el problema del fósforo es más antiguo, ya que éste elemento químico siempre se ha utilizado en todas las chacras canarias. “Ahora estamos frente a un proceso, en el cual la agroindustria ha generado una contaminación tan grande del ambiente, y encima el ser humano no respeta ni siquiera los limites mínimos que hay que tener para evitar la contaminación; y a su vez los controles que hay fallan permanentemente. Ahora estamos viendo las consecuencias de esos brutales excesos, por ejemplo excesos en los cuales se arrasa con más de 6.000 árboles, cuando se planta en zonas inundables, y como consecuencia de eso, todos esos químicos utilizados en las plantaciones van a parar al agua. En Florida, Canelones y San José hay muchos tambos y generalmente esos tambos se instalan cerca del rio, y con la presencia de animales en el río y el hecho de tirar sus desechos al río, provoca un exceso de fósforo en el agua. Todo esos excesos son un verdadero problema y no se tiene consciencia de la gravedad del mismo”, asegura el investigador.
Presión ambiental López advierte que estamos en una situación de presión ambiental y de excesos ambientales, entre los cuales tenemos aquellos que son controlables, porque hay voluntad de parte de los productores de solucionar las cosas; pero hay otras personas que son capaces de arrancar 6000 árboles y lo multan y no le importa nada. “La gente no reacciona”, dice. “Otro ejemplo son las maquinarias llenas de venenos que cruzan el río Santa Lucía. Si alguna de esas máquinas se da vuelta, van a parar al rio 3000 litros de veneno. Imagínense lo que puede pasar. El fósforo, el nitrógeno y otros productos orgánicos que van a parar al agua generan un exceso de nutrientes y eso generan las algas. Desde mi punto de vista, hay personas que cometieron tantos excesos que tendrían que ir presos”, expresa.
Responsabilidad compartida El investigador destaca la responsabilidad innegable que tenemos todos los ciudadanos y apela a la toma de consciencia. “Tenemos que tener la suficiente conciencia de ver y entender que se trata de un tema que nos involucra a todos. Todos tenemos que ser responsables. No vale hacerse el distraído. Hay que respetar a la naturaleza, entendiendo que nosotros somos parte de ella y que no vamos a poder vivir sin naturaleza, eso es el comienzo y hacia a eso hay que apuntar”, indica. Agrega que “en el último canotaje que hice en lo que va del tramo de San Ramón hasta Rincón de Conde, encontré 32 cubiertas de vehículos adentro del agua e infinidad de bolsas. En emana de Turismo, desde Fray Marcos a San Ramón, encontré 15 trasmallos. El trasmallo está prohibido y esa es otra forma de agredir el ambiente. No digo que sea culpa de ellos la contaminación, pero si están contribuyendo a la desaparición de la fauna marina”.
Transparencia Para el fotógrafo, la OSE se equivocó en no aclarar y ocultar lo que realmente pasaba con el agua del río. “Yo sé que la OSE tiene que lidiar con todo esos productos químicos que hay en al agua, y a veces no tiene la infraestructura para hacerlo”, señala. Y agrega: “Yo no culpo a la OSE, pero no tendría que haber dicho que no había ningún problema. Ese fue el gravísimo error que cometió la OSE para con todos nosotros. Nos mintieron. Ellos tendrían que haber sido transparentes y haber explicado la realidad de la situación. Cuando se es consciente de la realidad, la negás y ocultás, sos responsable de esta situación”.
Nunca más Hace más de tres años que Federico López Romanelli no consume agua de OSE, la que solo utiliza para los quehaceres domésticos, porque no tiene otra alternativa. Al igual que él, son muchos los que han optado por esta opción y tienen la posibilidad de hacerlo. “Cuando fui consciente de la problemática no tomé más agua de la canilla y mi familia tampoco. Hasta el mate lo apronto con agua comprada, y como yo hay muchísima gente que lo hace, pero hay otra que no tiene la posibilidad de hacerlo. Gasto más pero gano en salud, que en definitiva es lo más importante”, señala.
Soluciones Consultado sobre las denominadas ‘zonas de amortiguación’ establecidas por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente con el objetivo de delimitar una franja que oficiaría de barrera natural libre de la aplicación directa de agroquímicos, considera que no son suficientes y que se necesitan medidas más drásticas. “Bienvenidas sean las zonas de amortiguación pero no alcanzan. Hay que exigir que se tomen medidas más drásticas. Cuando hay fumigación con viento, el veneno llega como si nada al río. Si vos fumigás a 40 metros del rio, esas zonas son inundables. Hay que ampliar mucho esa zona de amortiguación. No alcanza con esto”, precisa. Para concluir, el investigador destaca que “creo que cuando se entienda el problema las soluciones están al alcance de la mano, pero hay que entenderlo y ser conscientes de la seriedad del mismo. Las autoridades se tienen que hacer cargo de esto. Desde mi punto de vista, el principal problema es la agroindustria y el manejo que hacen éstas de los recursos naturales. En la medida que nosotros no seamos responsables en el manejo de los recursos naturales y su entorno, esto no va a cambiar. La solución es expropiar la faja del rio y que no se toque más, pero hay que tener coraje para tomar esa decisión porque es difícil de aguantar, ya que hay muchos intereses en el medio. Pero para mí ningún interés pesa más que la vida de un millón y medio de personas”.
Ma. Eugenia Núñez
(TOMADO DE HOY CANELONES)

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