Situación Frigorífico Carrasco
El plan de impunidad
El 4 de agosto la empresa le entregó al ministerio de
trabajo un plan de reactivación operativa, donde intenta demostrar todo lo
bueno que ha venido haciendo desde que detuvo la actividad en la planta y
propone alternativas para su reactivación. La finalidad que inspiró dicho plan,
es demostrar como la empresa viene estudiando la situación para retomar la
producción, mientras le pide al Estado proveer de recursos económicos al
trabajador. O sea, las leyes proteccionistas que nacieron para salvaguardar la
dignidad humana de los damnificados, terminan administrando los reajustes
funcionales al capital internacional. Ésto que suena anacrónico, no tiene nada
que ver con la economía doméstica, tiene que ver con una estrategia
empresarial, pero no cualquier empresa, sino una de las más poderosas de la
industria cárnica.
Seguramente esté en desventaja, ya que aunque podamos
deducir el trasfondo, nada va a cambiar mi desfinanciamiento, ni los objetivos
de la empresa.
Qué comprende el plan? -que llega a nuestras manos un
mes después producto de la insistencia de algún compañero díscolo que se
resiste a "la tranquilidad" como método de lucha- El plan comprende
el interés de la empresa por redefinir el cometido comercial del frigorífico
Carrasco, reduciendo una parte de su proceso productivo. Está estudiando -dice-
la posibilidad de eliminar la primer etapa (sacrificio y faena) y concentrar su
actividad en la elaboración del producto final, apuntando al abastecimiento
local, el famoso "ciclo 2" para la jerga. Ésto implicaría la
distribución de cierta cantidad de trabajadores o su desvinculación.
La propuesta formal exige un margen de tiempo más
amplio de evaluación, ya que su concreción depende mucho de factores exógenos o
particulares, que rozan el alineamiento esotérico en una industria de pocas
certezas. Más allá de éso, la empresa deja asentado que mantiene las
condiciones de la planta óptimas para no perder su grado exportador.
La intención por parte del ministerio de trabajo fué
recibir de la empresa una propuesta concreta, que fundamente la nueva ley de
subsidio que está en proceso administrativo. En la misma, la empresa deja
constancia de la postura propositiva que ha tenido desde noviembre para
alcanzar la reestructura comercial y operativa de la planta. Que tiene como
mérito (según lo expresa en el plan) la desvinculación hasta la fecha de más de
ochenta compañeros. Aunque muchos de ellos han abandonado el barco producto de
la desesperación (a ésto le llamamos extorsión) la empresa lo expone en el
plan, como un argumento positivo a la hora de evaluar su solicitud. Pero
sabemos que la lista de desafectados no termina ahí, ya que de concretarse
dicho plan, muchos puestos de trabajo quedarían al margen, se eliminarían
setenta puestos de trabajo y los mismos pasarían a un régimen de
negociación.
Éstos planteos en un escenario normal serían para
salir a confrontar, pero ahora al parecer son todos legítimos. Que el
fundamento sea "necesito tiempo para reconvertirme" y que a su vez,
la misma proponga elementos que no dependan de sí, como procurar que el mercado
interno se amplifique a la brevedad o pretender que sus otras plantas produzcan
para abastecer a Carrasco, son todas propuestas difíciles de regular o de garantizar.
Pero además, advierten que la reestructura viene cumpliendo su cometido y se
vanagloria de los más de ochenta compañeros desvinculados (que seguramente
sigan en aumento). Todo parece indicar que al final del plazo previsto
entraremos los que sobrevivan, y para ese entonces, quizás tengan que volver a
contratar gente.
El sindicato está desdibujado como colectivo, más allá
de que la situación de Carrasco no es aislada, sino que va en sintonía con una
estrategia general de la industria, tiene su cuota parte de responsabilidad.
Muchos se descansan en el servicio de gestoría que ofrecen sus dirigentes y
otros recurren al "sálvese quien pueda" por razones obvias, la
organización sindical no puede dar soluciones económicas. Tampoco hay una demanda
general por cambiar la pisada, hay visiones excluyentes o trasnochadas faciles
de rehuir. Los bloques ante la situación están bien definidos, para algunos les
es indiferente los planteos que hace la empresa, los ridiculiza, prefieren no
discutirlos, sólo esperan que haya una definición a la hora de entrar (aunque
quizás ya sea tarde). Para otros, la discusión en el seno del sindicato es la
clave, sobre todo para analizar distintos escenarios, contraponer versiones
instaladas o proponer otras acciones ante los planteos formales de la empresa.
Pero en definitiva, ambos bloques responden a una dirección y esa dirección ya
tomó partido.
Anael Cardozo de Assis
Trabajador del frigorífico Carrasco
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