lunes, 5 de octubre de 2026

Frigorífico Carrasco

 

Situación Frigorífico Carrasco 

El plan de impunidad 

 

El 4 de agosto la empresa le entregó al ministerio de trabajo un plan de reactivación operativa, donde intenta demostrar todo lo bueno que ha venido haciendo desde que detuvo la actividad en la planta y propone alternativas para su reactivación. La finalidad que inspiró dicho plan, es demostrar como la empresa viene estudiando la situación para retomar la producción, mientras le pide al Estado proveer de recursos económicos al trabajador. O sea, las leyes proteccionistas que nacieron para salvaguardar la dignidad humana de los damnificados, terminan administrando los reajustes funcionales al capital internacional. Ésto que suena anacrónico, no tiene nada que ver con la economía doméstica, tiene que ver con una estrategia empresarial, pero no cualquier empresa, sino una de las más poderosas de la industria cárnica. 

Seguramente esté en desventaja, ya que aunque podamos deducir el trasfondo, nada va a cambiar mi desfinanciamiento, ni los objetivos de la empresa.

Qué comprende el plan? -que llega a nuestras manos un mes después producto de la insistencia de algún compañero díscolo que se resiste a "la tranquilidad" como método de lucha- El plan comprende el interés de la empresa por redefinir el cometido comercial del frigorífico Carrasco, reduciendo una parte de su proceso productivo. Está estudiando -dice- la posibilidad de eliminar la primer etapa (sacrificio y faena) y concentrar su actividad en la elaboración del producto final, apuntando al abastecimiento local, el famoso "ciclo 2" para la jerga. Ésto implicaría la distribución de cierta cantidad de trabajadores o su desvinculación. 

La propuesta formal exige un margen de tiempo más amplio de evaluación, ya que su concreción depende mucho de factores exógenos o particulares, que rozan el alineamiento esotérico en una industria de pocas certezas. Más allá de éso, la empresa deja asentado que mantiene las condiciones de la planta óptimas para no perder su grado exportador. 

La intención por parte del ministerio de trabajo fué recibir de la empresa una propuesta concreta, que fundamente la nueva ley de subsidio que está en proceso administrativo. En la misma, la empresa deja constancia de la postura propositiva que ha tenido desde noviembre para alcanzar la reestructura comercial y operativa de la planta. Que tiene como mérito (según lo expresa en el plan) la desvinculación hasta la fecha de más de ochenta compañeros. Aunque muchos de ellos han abandonado el barco producto de la desesperación (a ésto le llamamos extorsión) la empresa lo expone en el plan, como un argumento positivo a la hora de evaluar su solicitud. Pero sabemos que la lista de desafectados no termina ahí, ya que de concretarse dicho plan, muchos puestos de trabajo quedarían al margen, se eliminarían setenta puestos de trabajo y los mismos pasarían a un régimen de negociación. 

Éstos planteos en un escenario normal serían para salir a confrontar, pero ahora al parecer son todos legítimos. Que el fundamento sea "necesito tiempo para reconvertirme" y que a su vez, la misma proponga elementos que no dependan de sí, como procurar que el mercado interno se amplifique a la brevedad o pretender que sus otras plantas produzcan para abastecer a Carrasco, son todas propuestas difíciles de regular o de garantizar. Pero además, advierten que la reestructura viene cumpliendo su cometido y se vanagloria de los más de ochenta compañeros desvinculados (que seguramente sigan en aumento). Todo parece indicar que al final del plazo previsto entraremos los que sobrevivan, y para ese entonces, quizás tengan que volver a contratar gente. 

El sindicato está desdibujado como colectivo, más allá de que la situación de Carrasco no es aislada, sino que va en sintonía con una estrategia general de la industria, tiene su cuota parte de responsabilidad. Muchos se descansan en el servicio de gestoría que ofrecen sus dirigentes y otros recurren al "sálvese quien pueda" por razones obvias, la organización sindical no puede dar soluciones económicas. Tampoco hay una demanda general por cambiar la pisada, hay visiones excluyentes o trasnochadas faciles de rehuir. Los bloques ante la situación están bien definidos, para algunos les es indiferente los planteos que hace la empresa, los ridiculiza, prefieren no discutirlos, sólo esperan que haya una definición a la hora de entrar (aunque quizás ya sea tarde). Para otros, la discusión en el seno del sindicato es la clave, sobre todo para analizar distintos escenarios, contraponer versiones instaladas o proponer otras acciones ante los planteos formales de la empresa. Pero en definitiva, ambos bloques responden a una dirección y esa dirección ya tomó partido. 

 

Anael Cardozo de Assis 

Trabajador del frigorífico Carrasco

 

 

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