miércoles, 23 de septiembre de 2026

¿dos historias?

 11 setiembre 2001: ¿dos historias?: ambas no pueden ser verdaderas

Luis E. Sabini Fernández https://revistafuturos.noblogs.org

La historia, ya sabemos, −a diferencia de los recitados de los sistemas cerrados, ya sea religiosos o políticos o los círculos históricos de historias oficiales y consagradas−, suele presentar enfoques diversos, a veces complementarios, pero a menudo diferenciados y contradictorios.

Pero pocas veces el divorcio de las versiones llega a ser tan absoluto, radical, como con lo acontecido en EE.UU. el 11 de setiembre de 2001.

Todos los canales mediáticos aparecidos el 11 de setiembre de 2026, presentan documentales de CNN, de una comisión oficial específicamente dedicada al relevamiento del 11 set. 2001, ofrecen la misma versión: aviones secuestrados por Al Qaeda, todo el operativo dirigido por Bin Laden, y la respuesta de EE.UU. ante el traicionero ataque de “el terror”, que semanas después se descargará con una invasión militar en toda regla sobre Afganistán.

Si, en cambio, revisamos la ilación de los hechos que nos presentan publicaciones críticas y muy diversas, vemos que Israel está en el origen y en todo el decurso de lo acontecido el 11 de setiembre de 2001. Ya sea la hispana rebelión.org o el portal de geopolítica global SurySur, la red brasileña Outras palavras o la revista digital estadounidense Unz Review.

Grosso modo podríamos decir que coexisten dos versiones históricas para un mismo acontecimiento: la oficial, con Bin Laden y los afganos y una suboficial, inoficial, ¿alternativa?, con agentes del MOSSAD israelí moviendo los hilos de semejante acontecimiento (que al margen de la espectacularidad y la destrucción material, asesinó literalmente a unas tres mil vidas humanas).

Veamos, por ejemplo, lo que presenta Hua Bin, un analista chino que escribe regularmente para agencias de análisis internacional y medios de periodismo independiente.1 Para evitar polémica, nos dice, conciliador, que se referirá a una “teoría de la coincidencia” 2: “existen numerosas conexiones […] entre el ataque terrorista del 11 de setiembre y personas y organizaciones de origen judío”.

Invoca el cui bono; “¿Quiénes fueron los más beneficiados por los ataques del 11 de setiembre?” Y nos recuerda que el mismo día de los ataques, un periodista le preguntó a Netanyahu qué significaba el ataque para Israel, y que éste le respondió exultante: “Es muy bueno.” Como se suele decir, el pez…

Bin nos recuerda algo que cualquiera con una pizca de memoria conoce: “La nación judía [sic: no reconozco certero el concepto de nación, aquí] ha demostrado sin duda al mundo que es el estado que más prolífica y despiadadamente recurre al terrorismo de bandera falsa y a los asesinatos selectivos.”

No hacía falta llegar a las atrocidades acaecidas luego del 7 de octubre 2023 para advertirlo, porque ya en la década de los ’60, y en la de los ’50 y en la de los ’40 (y hasta en los orígenes de la actividad sionista en Palestina) proliferaba esa modalidad, que llegó al asesinato político (de judíos refractarios al sionismo). Bin verifica los avances del implante sionista: recuerda que “tras los atentados del 11 de setiembre, la administración Bush integró plenamente el conflicto de Israel con los palestinos en la guerra global contra el terrorismo”. Confundiendo deliberadamente los atentados tipo Al Qaeda con las inmolaciones palestinas en las que un palestino ofrece su vida para acabar con la de un jerarca sionista (emprendimiento de alto riesgo no sólo moral sino de vida porque lo hacen a costa de sus propias vidas con la incerteza del desenlace).

Bin hace otras observaciones que otorgan mucho peso a las coincidencias: “Bush [empezó a reconocer] que, dadas “las nuevas realidades sobre el terreno”, no era realista esperar que Israel volviera por completo a las fronteras de 1967, reconociendo así las expansiones territoriales ilegales de Israel. [Rechaza así] “el derecho de retorno [palestino] a su territorio soberano bajo ocupación israelí.” Habría que acotar que “las fronteras de 1967” eran todo menos fronteras; el fruto de uno de los pasos de conquista de Israel, como fueran las “fronteras consolidadas de 1948”. Y tan arbitrarias como aquéllas.

Y Bin sigue con las coincidencias: “Barak estaba en directo en BBC World justo durante los atentados del 11 de setiembre, y una hora después de la explosión en North Tower, señaló acusatoriamente a Bin Laden y concluyó: “Es hora de lanzar una guerra operativa y completa contra el terrorismo”. Premio mayor a la deducción inmediata, al don de oportunidad, a su despliegue docente para elaborar un programa al instante y ¡a la fortuna de estar en el lugar indicado del exministro Ehud Barak! Amigo y protegido o protector de Jeffrey Epstein.

Hua Bin pasa revista a la craneoteca neocon, que está tan relacionada con el comienzo del s xxi en EE.UU. y a la hechura del informe Rebuilding America’s Defenses. A Report of the Project for the New American Century, de setiembre 2000, presentado por Thomas Donnelly y Donald Kagan a nombre de los neocon (que ocuparan la Casa Blanca con la presidencia de G. W. Bush).

El nuevo siglo empieza así fructificando una nueva constelación de poder. Un nuevo siglo american. Que se anuncia mediante un acontecimiento traumático que no tarda en producirse: 11 set. 2001. Bajo esa constelación nos encontramos ahora, todos nosotros; el mundo entero (que es cada vez más diminuto, porque los tecnodesarrollos nos han ensanchado hasta los confines planetarios).

Y es en esta situación que observamos la hybris del poder sionista. Que va por la desaparición de lo palestino, que constituye un recordatorio permanente de un conflicto de origen, de un menoscabo para el poder sionista.

Un poder que no puede desplegarse exclusivamente desde EE.UU., pese a que es su fuente principal de difusión y control planetarios. Porque su razón de ser, la irradiación de su fuerza no puede sino proceder desde su base histórica, ligada íntimamente con su fe: el territorio bíblico palestino/israelí.

Ese origen “obliga” al sionismo, al poder judeosionista, a “liberar” ese suelo de la maleza que, según la jerga militar israelí, lo daña o lo profana: lo que hacen con los palestinos es, periódicamente “cortar el césped”, “rasurarlos”. La población aborigen o al menos la que lo habitaba inmemorialmente es convertida por el sionismo, no ya en población animal (algo que el Talmud prescribe), sino –menos aun– en vegetal.

La necesidad, entonces, de que desaparezca lo palestino como testimonio de algo, cualquier que sea ese algo (que además, no es sólo una población, sino que es propiamente una sociedad, con sus relaciones, sus creencias, que lógicamente expresa la resistencia y el rechazo a su aniquilación).

Con el 7 oct. 2023, el sionismo −valido de la actividad de los refractarios y guerrilleros palestinos que se largaron a una acción de “Todo por el todo” al ver la inviabilidad de un reconocimiento a lo palestino ante la implantación judeosionista− traza una estrategia de dominio aplastante y absoluto. Que coincide, además, con su concepción absolutista, monológica.

Desde octubre de 2023, toda la humanidad ha entrado en una nueva fase. Que nos acerca aún más a cierto cambio de época, a una suerte de fin de los tiempos; una inauguración que entiendo absolutamente ominosa; una época de sinceramiento de atrocidades (y su consiguiente normalización).

Nos pueden ayudar a captar semejante momento las opciones que un pensador de nuestro tiempo, Franco Bifo Berardi 3 nos “ofrece”. Al iniciar su cuenta regresiva, Berardi alude a una de las condiciones básicas de nuestra ecuación contemporánea: “Dada la actual hegemonía de la mafia etnonacionalista sobre la maquinaria global”.

¿A qué alude Bifo con la maquinaria global? A que nuestro planeta está globalizado, unificado en el sentido que lo que se hace en una parte, repercute en el resto;

¿A qué alude con la hegemonía? A que hay alguna configuración del poder principal, que tienen preeminencia sobre otras;

¿A qué alude con la mafia etnonacionalista?

Voltaire siempre nos recuerda que: “Si quieres saber quién te controla, mira a quién no puedes criticar”. Bifo nos lo pone a mitad de camino: alude a un poder fuerte, inmenso, de origen racial, nacional o étnico. Si observamos, por ejemplo, el sobrecogedor recorrido que Hua Bin hace por las responsabilidades sionistas sobre enorme cantidad de acontecimientos mundiales de los últimos tiempos, tenemos que reconocer y advertir, con Voltaire, la enorme responsabilidad que le corresponde al poder judeosionista; que desde hace décadas ha quedado con manos libres, con licencia al estilo Bond para llevar adelante su política o frustrar cualquier otra ajena.

La humanidad debería pedir y rendir cuentas otra vez, con el nazismo y con el sionismo. Y no solamente. Porque el colonialismo rampante de los siglos anteriores fue la cantera ideológica de las monstruosidades totalitarias del siglo XX. Y la humanidad, al menos occidental, ha perdido con los totalitarismos políticos y la absolutización religiosa buena parte de la imprescindible autoestima ética que deberíamos recuperar, y cuanto antes.

Lo que hoy nos trastorna y cuestiona más radicalmente es el sionismo (el estalinismo en particular y el comunismo en general han perdido filo; y el nazismo y hasta el fascismo han perdido buena parte de sus pujos protestatarios e imperiales). Y el sionismo ha adquirido enorme vuelo, particularmente por el dominio mediático (hay hoy otro factor no tan pesante en nuestras latitudes, y es el Islam).

El sionismo ha sido una escuela de impunidad. Garantizada por la acción del nazismo, a su vez destruido en 1945. La ONU se funda también en 1945 y desde el primer momento Israel, el sionismo y lo judío quedaron amparados y exonerados de culpa y cargo por nacimiento y por definición. El caso Bernadotte lo expresa trágica pero rotundamente.

Folke Bernadotte resultó el primer mediador de la flamante organización internacional. Pertenecía a la familia real sueca. Con sus conocimientos idiomáticos y culturales y su empatía se convirtió en referente de enorme valor y valentía personal en conflictos internacionales. Como mediador entre palestinos y sionistas, tuvo intercambios “con tirios y troyanos”. Y procuró contemporizar y reconocer derechos de ambas partes. Los sionistas no querían “medias tintas” y directamente lo mataron a tiros. El matador fue identificado, detenido y encarcelado. Duró pocas semanas su prisión. En libertad, pasó a formar parte, sin tapujos, del equipo protector del primer ministro israelí David Ben Gurión. La ONU se conformó con exigir indemnización por el funcionario asesinado, pero no dijo ni una palabra por la condena y su pena irrisoria.4 Estamos en 1948. Año de fundación del Estado de lsrael. ¿Quién podía enmendarle la plana al flamante estado? El juicio de Nurenberg, ese año, no fue llevado adelante por Los Aliados, como se dijo. Se lo hizo en su nombre, pero fue dirigido por sionistas organizados previamente. Jueces y parte.

Esa hybris política ha llevado, paso a paso, poco a poco, a lo que hoy vemos, conocemos y sufrimos.

Berardi plantea otros nudos problemáticos que la humanidad tiene a la vuelta de la esquina, que expone como posibles ejemplos de un desenlace traumático para todos nosotros: ¿cortocircuito en la relación entre criptomonedas y la deuda estadounidense?, ¿enfrentamiento armado entre autoridades federales y estatales (también) en EE.UU.?,

¿una pandemia en medio de una negación generalizada de la salud? 5

Por nuestra parte, sin que Bifo nos lo pida, nos atrevemos a agregar otros nudos problemáticos ante nuestro futuro:

¿contaminación de nuestros cuerpos y sus sistemas endócrinos por micropartículas plásticas generalizadas?;

¿la consigna No Limits −consigna y meta de sectores altamente tecnologizados−, pertenece a la economía o a la insensatez?;

y apenas una tercera más:

¿sufrimos una crisis éticopsíquica en nuestra relación con la mortificación y la muerte de quienes son nuestros semejantes, es decir, nosotros mismos?

¿Y si esta última crisis se nos hace biológica y transitamos a una esterilidad postraumática (la crisis demográfica resulta cada vez más actual)? □

sábado, 12 de septiembre de 2026

MOVUS

 Comunicado de Prensa

 

Relocalizando los combustibles sintéticos

 

En una comunicación oficial los responsables de la planta de combustibles sintéticos que se pretende instalar en los padrones 11950 y 11951 del departamento de Paysandú informaron que  “no existe una decisión definitiva ni formalmente adoptada respecto del futuro emplazamiento de la planta".

 

Eso contradice los comunicados del Gobierno de nuestro país al de la República Argentina sobre que la planta sería relocalizada. Desde la organizaciones sociales hemos dicho repetidas veces que más allá de las declaraciones de las autoridades uruguayas, no había  sobre el tema conformidad de la empresa sobre ser relocalizada.

 

El mantenimiento en el Ministerio de Ambiente del estudio ambiental del proyecto en la ubicación original y otros indicios, apuntaban a que la empresa no había aceptado al relocalización impulsada desde el Gobierno uruguayo.

 

Vemos con preocupación la similitud de esta situación con la generada en 2014 por el cambio del puerto planificado por Aratirí en la Angostura al Puerto de Aguas Profundas de El Palenque, una de las causas esgrimidas por Aratirí para demandar al Uruguay por 3.536 millones de dólares, demanda que sigue su curso en París.

 

En aquel momento tal como ahora, hablamos de un proyecto inviable comercialmente, con grandes pasivos ambientales y que para su operación solicitaba subsidios del Estado uruguayo, de todos nosotros. Aratirí decidió que era mejor retirarse y procurar obtener mucho más dinero con una millonaria demanda al estado uruguayo.

 

Rechazamos que se siga con las negociaciones secretas entre los responsables de la empresa y funcionarios del Poder Ejecutivo de un “Contrato de Inversión” como los que se hicieron con Montes del Plata, UPM y Katoen Natie.

 

Rechazamos que continúen las negociaciones secretas entre los responsables de la empresa y funcionarios del Poder Ejecutivo de un “Contrato de Inversión” como los que se hicieron con Montes del Plata, UPM y Katoen Natie.

 

En esos contratos, firmados por funcionarios de Poder Ejecutivo, sin intervención parlamentaria ni conocimiento público previo, se otorgaron, beneficios más allá de los que el Poder Ejecutivo puede otorgar por la Ley de promoción de inversiones (ley 16.906) que limita los beneficios que puede otorgar el Poder Ejecutivo a exoneraciones impositivas.

 

La ciudadanía uruguaya no puede seguir permitiendo que bajo el pretexto de “inversiones” y del  “incremento del PBI” se instalen en nuestro territorio proyectos que en su operación dañan el ambiente, degradan los recursos y además necesitan ser subsidiados por nuestra población.

Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus) 

9 de setiembre de 2026

 

Contactos de prensa:

Ana Filippini            098 407 572

Fernando Moyano   099 142 105

Raúl Viñas                099 648 685


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Área de Comunicación
MOVUS - Movimiento por un Uruguay sustentable


miércoles, 2 de septiembre de 2026

Israel

 colonialismo, neocolonialismo en Ceuta, 26 08 30 8000

Colonialismo y eurocentrismo en el episodio ceutí

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org

Títeres con los que nos juegan ¿o jugamos y nos golean?

30 agosto 2026

Hipérbola Janus1 ha abordado con mucha determinación el reciente y creciente conflicto expresado hace pocas semanas con la invasión de marroquíes, sobre todo jovencitos y gente desocupada, junto con otros africanos a Ceuta.

Su abordaje, empero, presenta un eurocentrismo que no ayuda a entender la jugarreta desencadenada desde Marruecos, que no lleva por cierto la marca en el orillo de ”hecho en Marruecos·”

Un punto a favor aunque incompleto de las virtudes y verdades que expresa este seudónímo es el de ubicar la política marroquí al servicio de poderes que le son francamente ajenos y que convierten la conducta marroquí en apenas instrumento de un eje francamente mayor y más decisivo; el poder anglosionista –como con mucha precisión lo califica Janus–, que ya en plena descolonización en los ’70 del siglo pasado orientó al régimen marroquí hacia una suerte de policía de Colonias en el norte africano.

Recordemos la “marcha verde” de hace medio siglo donde el régimen monárquico más o menos absolutista de un Marruecos recientemente independizado se dio el lujo de lograr los efectos de un golpe de estado “sólo” movilizando a cientos de miles de marroquíes del montón, inundando de civiles el territorio saharaui y abortando una solución independentista para el territorio saharaui y su población.

Pero así cómo Janus tipifica a Marruecos en un marco geopolítico mucho mayor, vertebrado desde Israel y su mayordomo geopolítico, EE.UU., nuestro autor/a yerra con la “españolidad” absoluta y categórica que otorga a los enclaves norafricanos de España.

Es totalmente baldía la pretensión cuantitativista de otorgarle a Ceuta tres siglos y medio de soberanía española y comparar esa edad con las siete décadas corridas desde la “independencia” marroquí, en 1956.

No es una cuestión de calendario y efemérides. Es el contexto geográfico, cultural, étnico, arquitectónico, geopolítico lo que decide.

Ese colonialismo naturalizado de Janus en los enclaves norafricanos españoles no es sino un capítulo del eurocentrismo que reaparece en su discurso cuando se refiere al colonialismo español, por ejemplo, al acaecido en la “América española”: “una España que se replicó a sí misma en aquellos territorios que conquistaba, al modo de Roma, creando estructuras de civilización y confiriendo la plena ciudadanía española.” Hay que preguntarle, al menos a los sobrevivientes de naciones como la aymara, en la actual Bolivia, o la maya, en Guatemala, sobre “la plena ciudadanía española” que le habría sido conferida.

Basta ver cómo se procesaron los mestizajes raciales en la historia de las naciones indoafrolatinoamericanas, casi todas con impronta española, para advertir que no existió nada idílico o celebratorio (aunque uno pueda conceder que las formas del racismo anglo, implantado

en la América del Norte han sido aún más racistas y genocidas, porque los piadosos calvinistas y moralmente estrictos cuáqueros no violaban indias; exterminaban a toda la población aborigen y hasta su mismo hábitat).

Janus ha querido evitar sin duda “la leyenda negra” en América, muy Made in England, pero flaco favor le hace a la historia y a la verdad, sustituyéndola por la “leyenda blanca o rosa”.

Salvando el perfil histórico que acabamos de comentar, lo que importa de la exposición de Janus es el abordaje de las perspectivas que presenta la invasión de Ceuta del 31 julio ppdo.

En primer lugar, ubicarlo como lo que ha sido; una invasión.

Nada original. Mohamed VI parece estar repitiendo la jugada de su padre, Hasán II, y su “marcha verde” en 1975, que ya reseñamos.

Marruecos no es sino una pieza de juego de quienes lo dirigen y dirimen: Israel, muy presente con sus baterías de programas como el Pegasus amén de las armas que provee regularmente a Marruecos. Hay hoy una ya muy asentada cooperación en materia de inteligencia, tecnología militar (sistemas de misiles y ciberseguridad) y conectividad económica, integrando a Marruecos en un eje estratégico “junto a” Washington y Tel Aviv. Dedicado al desgaste, en este caso de España. Pagándole así a Sánchez su renuencia a invertir lo demandado por los proveedores de armas (y guerras); Israel, EE.UU. y el coro de la UE.

Lo dicen con claridad y sin pelos en la lengua José Bautista y Ysabella Semiramis:2 “Rabat lleva décadas fomentando o reprimiendo los flujos de personas para ajustar la presión sobre el Estado español. Control o caos, la gestión de la frontera sur se ha convertido en una de las herramientas más eficaces del régimen marroquí para conseguir objetivos internacionales.”

Marruecos, con todas sus dificultades culturales (las diferencias de trato jurídico a hombres y mujeres en choque franco con la modernidad), económicas (desocupación, debilidad en la formación profesional), punitivismo que es alto y lógicamente inaceptable, se presenta como pieza de la geopolítica anglosionista, bajo la esfera de mando de EE.UU. e Israel.

Por eso, ante la invasión sin armas del 31 de julio de 2026 se hace aún más urgente romper todo maniqueísmo reduciéndose a optar entre el status quo colonialista y eurocentrado por un lado o la jugarreta marroquí, como si fuera una manifestación espontánea de necesidades “del pueblo” marroquí (o de tantos africanos que han “alcanzado” a Marruecos acercándose al cruce del Mediterráneo).

En muchos sentidos, los jóvenes que protagonizaron la “invasión” pacífica y sin armas, constituyen una huida tratando de abandonar Marruecos, su tierra natal.

En el mismo momento del tumultuoso empuje “migratorio” por la costa y por la playa, trepando los muelles, y todo lo que veíamos en los espectacularizados videos del momento, ¡oh casualidad!, emisarios israelíes en la ONU señalaron el carácter colonial(ista) de Ceuta y Melilla en manos españolas.

Que un gobierno claramente colonialista y violento, como Israel, tan colonialista como para permitirse ejecuciones sumarias, dispensado muerte en las tierras que ambicionan, imponiendo su marca colonial sobre territorios palestinos (y otros, como el libanés o el sirio) con bombardeos, balas, aguas contaminadas, restricciones y ahogos de todo tipo, que semejante red de criminales no haya sido aislada en el concierto internacional, y que, encima, acusen a España de colonial, no puede dejar de entenderse como “una retribución de gentilezas” si

recordamos que España, el gobierno de Sánchez, dejó entrever cierta resistencia a la carrera armamentista que promueven EE.UU. e


Israel para Europa y, lo más irritante para Israel, que España y su gobierno han abierto, aunque apenas entornada, una vía de apoyo a lo palestino. Y no sólo su gobierno; ¡la sociedad española malogró una competencia ciclista internacional por la presencia israelí!

Este repudio generalizado es un bofetón a la mejilla israelí. Por eso, la denuncia o recordatoria israelí no es sino una rencorosa vendetta por los amargos tragos que recibieran de España y de su gobierno. Este desquite obedece a una cierta insatisfacción política: Israel no acaba de lograr total sumisión ante su política genocida.

Por su parte, la UE no hace sino agravar su dependencia hacia EE.UU e Israel. Véase el muy esclarecedor video ”El Viejo Continente” sobre los Acuerdos de Abraham (https://www.youtube.com/watch?v=Vx19JukwzG0).

Vamos viendo que la idea de imperio norteamericano y su portaaviones en el Cercano Oriente, Israel, encierra el revés de la verdad; es Israel el que “dirige la batuta” y Trump (y/o Biden), siguen sus pasos, cada vez más ingrávidos, cada vez más más atentos al amo sionista.□