lunes, 26 de enero de 2026

RETRATO DEVASTADOR Y PROFÉTICO

 

 “ AMERICAN PSYCHO “

RETRATO DEVASTADOR Y PROFÉTICO

Patrick Bateman es un joven y exitoso ejecutivo adscripto a unas oficinas corporativas ubicadas en el centro de New York, inundada por otros tantos ejecutivos como él .

Es un narcisista profundo que gasta muchas horas ante el espejo usando lociones para el rostro o el cabello , máscara revitalizantes , pomadas y ungüentos para la piel en todo el cuerpo y otras tantas horas más de su jornada ( siempre autoreferenciadas a la mirada obsesiva hacia su imagen , su apariencia , su exterioridad ) las gasta ante el espejo del gimnasio donde modela su figura .

No tiene más identidad que la que puede lograr con los atributos exteriores que le otorgan el consumo de lujo para la elite , vistiendo las ropas de las marcas más caras , al igual que sus colegas , únicos referentes de la especie humana que puede tomar en cuenta en su mundo ensimismado y competitivo . Como él , esa gente comparte la fascinación por las ropas de marca , los apartamentos de lujo , las tarjetas de visita en las cartulinas más finas del mercado , la ostentación de su superior condición exclusiva como la identidad que su persona reclama .

Las apariencias externas , la pura superficialidad del atributo exterior , la ajenidad del símbolo convencional del status , presumida como ostentación de poder y el privilegio , definen lo esencial en esas personas y explicitan su pertenencia a la elite , su prestigio y superioridad .

El film “ American Psycho “ 1, estrenado en el año 2000 , dirigido por Mary Harron (Canadá) y protagonizado por Christian Bale en el papel de Patrik Bateman , brillante ejecutivo corporativo debatiéndose con uñas y dientes – como todos los demás de su especie - en la maraña empresarial de la City newyorkina de los ‘ 80 y los -90 , retrata , sin más misericordia que ciertos ácidos momentos de fino humor (muy) negro , a los más exitosos y pulcros caníbales de la clase dominante gringa y su incurable y definitivo hundimiento en la vertiginosa sicopatía requerida para medrar en la cúspide de la despiadada minoría de ultra millonarios cuyas acciones , en sus dos acepciones ( - insumo bursátil y relaciones conductuales - ) literalmente definen vida y muerte . guerras y genocidios , perdedores y ganadores .

Por millones y desesperanzados batallones aquéllos ( los perdedores) , en selectos ramilletes , espléndidos y fugaces , éstos ( los triunfadores ) , la mera existencia de esos dos campos antagónicos ahí afuera justifica la razón de ser de las elites que parecen estar llamados , vistas las cosas en su actual estado , a ser los omnipotentes señores de la vida y la muerte .

Los ajustes económicos extremos y la expansión de la pobreza extrema , la pérdida de fuentes laborales y la caída en la miseria de incontables destinos de trabajadorxs , esos pobres que la elite desprecia e ignora con sincera y completa falta de empatía , ( pobres víctimas , además ,también , de las exacciones a la seguridad social, la salud , la vivienda o a las reformas jubilatorias retardatarias ) , refuerzan la convicción de esas minorías en la justicia de esa situación : quienes no lo han logrado demuestran con ello su inferioridad , su necesaria subordinación , su destino , en el mejor de los casos , como sirvientes : la superioridad genética , inmanente , eterna , de la raza blanca y la cultura occidental y cristiana por sobre todo lo demás .( “ Deutschland ueber alles “)

El narcisismo , la ausencia total de empatía humana y la competencia despiadada en su círculo dorado por mostrar un status superior de poder y preeminencia , cuyos símbolos externos son las marcas de lujo y la superficialidad del consumo “ top “ de la elite : ahí están , justo , los ingredientes necesarios y suficiente para desatar la sicosis , ese huésped carnicero y descuartizador que lleva profundamente arraigada en su esencia el carácter de su actividad social , que presentifica en la cotidianidad de los mil millonarios la esencia de su praxis social : el asesino serial ahora incorpora a su vida en crisis no sólo el sufrimiento abstracto que genera su actividad como CEO corporativo , dañando millones de vidas humanas con guerras , genocidios y ajustes económicos : la prueba de ese poder destructivo está ahora presente en su delirio : acuchilla , despedaza a hachazos y descuartiza con motosierras a seres concretos , conocidos , cercanos . Y se mantiene impune .

Un recurso muy logrado en la novela de Bret Easton Ellis , relatada desde el punto de vista del protagonista , que la película maneja con igual maestría , es la impunidad del asesino . Nadie es capaz siquiera de suponer su responsabilidad : es un hombre blanco , demasiado rico , demasiado exitoso , demasiado buen mozo como para resultar ser un asesino serial . Y , finalmente , en un giro psicológico , dramática y narrativamente perfecto ( otra virtud de Ellis que la directora y co- guionista Harron manejará a la perfección en la película ) : la propia confusión sicótica del protagonista- narrador induce a la duda de si tales bárbaros crímenes sin motivo ni real ni aparente , no fueron más que

imaginaciones , delirio ,alucinaciones del protagonista , hasta el punto de sembrar la duda en los lectores – espectadores del drama.

¿ Estamos ante crímenes verdaderos , reales , cruelmente concretos ? O acaso ¿ ha sido todo delirio de su mente perturbada ?

Hasta el final mismo persiste la duda : resuelto a resolverla , Patrik Bateman decide ir al lujoso piso de una de sus víctimas , donde ha escondido en placares , vestidores y roperías los cadáveres de sus víctimas . Es la comprobación definitiva : sólo él mismo está en poder de las llaves y dentro del terrible secreto.

Su sorpresa es mayúscula cuando al ingresar al lugar , encuentra un gran despliegue de obreros y pintores renovando el carísimo y lujoso apartamento , en absorta normalidad laboriosa . Camina apresurado a revisar un primer placard , donde estaba depositado uno de los cadáveres. Nada.

Entonces , cae en la cuenta que la propietaria del inmueble , una millonaria tan ambiciosa y rapaz como él mismo , ha observado todos sus movimientos.

Lanzándole una significativa mirada , la mujer le dice , en tono seco : “ No hay nada aquí para usted. Pienso vender el apartamento , es un muy buen negocio. No vuelva más”

Bateman entiende… y se va .

Ya profetizada , esta distopía asesina está entre nosotros cuarenta años después . T.L.

NOTAS

1 “ SICÓPATA AMERICANO “ ,en traducción libre

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