“ AMERICAN
PSYCHO “
RETRATO
DEVASTADOR Y PROFÉTICO
Patrick
Bateman es un joven y exitoso ejecutivo adscripto a unas oficinas corporativas
ubicadas en el centro de New York, inundada por otros tantos ejecutivos como él
.
Es
un narcisista profundo que gasta muchas horas ante el espejo usando lociones
para el rostro o el cabello , máscara revitalizantes , pomadas y ungüentos para
la piel en todo el cuerpo y otras tantas horas más de su jornada ( siempre
autoreferenciadas a la mirada obsesiva hacia su imagen , su apariencia , su
exterioridad ) las gasta ante el espejo del gimnasio donde modela su figura .
No
tiene más identidad que la que puede lograr con los atributos exteriores que le
otorgan el consumo de lujo para la elite , vistiendo las ropas de las marcas
más caras , al igual que sus colegas , únicos referentes de la especie humana
que puede tomar en cuenta en su mundo ensimismado y competitivo . Como él , esa
gente comparte la fascinación por las ropas de marca , los apartamentos de lujo
, las tarjetas de visita en las cartulinas más finas del mercado , la
ostentación de su superior condición exclusiva como la identidad que su persona
reclama .
Las
apariencias externas , la pura superficialidad del atributo exterior , la
ajenidad del símbolo convencional del status , presumida como ostentación de
poder y el privilegio , definen lo esencial en esas personas y explicitan su
pertenencia a la elite , su prestigio y superioridad .
El
film “ American Psycho “ 1, estrenado en el año 2000 , dirigido por Mary Harron
(Canadá) y protagonizado por Christian Bale en el papel de Patrik Bateman ,
brillante ejecutivo corporativo debatiéndose con uñas y dientes – como todos
los demás de su especie - en la maraña empresarial de la City newyorkina de los
‘ 80 y los -90 , retrata , sin más misericordia que ciertos ácidos momentos de
fino humor (muy) negro , a los más exitosos y pulcros caníbales de la clase
dominante gringa y su incurable y definitivo hundimiento en la vertiginosa
sicopatía requerida para medrar en la cúspide de la despiadada minoría de ultra
millonarios cuyas acciones , en sus dos acepciones ( - insumo bursátil y
relaciones conductuales - ) literalmente definen vida y muerte . guerras y
genocidios , perdedores y ganadores .
Por millones y desesperanzados batallones aquéllos (
los perdedores) , en selectos ramilletes , espléndidos y fugaces , éstos ( los
triunfadores ) , la mera existencia de esos dos campos antagónicos ahí afuera
justifica la razón de ser de las elites que parecen estar llamados , vistas las
cosas en su actual estado , a ser los omnipotentes señores de la vida y la
muerte .
Los
ajustes económicos extremos y la expansión de la pobreza extrema , la pérdida
de fuentes laborales y la caída en la miseria de incontables destinos de
trabajadorxs , esos pobres que la elite desprecia e ignora con sincera y
completa falta de empatía , ( pobres víctimas , además ,también , de las
exacciones a la seguridad social, la salud , la vivienda o a las reformas
jubilatorias retardatarias ) , refuerzan la convicción de esas minorías en la
justicia de esa situación : quienes no lo han logrado demuestran con ello su
inferioridad , su necesaria subordinación , su destino , en el mejor de los
casos , como sirvientes : la superioridad genética , inmanente , eterna , de la
raza blanca y la cultura occidental y cristiana por sobre todo lo demás .( “
Deutschland ueber alles “)
El
narcisismo , la ausencia total de empatía humana y la competencia despiadada en
su círculo dorado por mostrar un status superior de poder y preeminencia ,
cuyos símbolos externos son las marcas de lujo y la superficialidad del consumo
“ top “ de la elite : ahí están , justo , los ingredientes necesarios y
suficiente para desatar la sicosis , ese huésped carnicero y descuartizador que
lleva profundamente arraigada en su esencia el carácter de su actividad social
, que presentifica en la cotidianidad de los mil millonarios la esencia de su
praxis social : el asesino serial ahora incorpora a su vida en crisis no sólo
el sufrimiento abstracto que genera su actividad como CEO corporativo , dañando
millones de vidas humanas con guerras , genocidios y ajustes económicos : la
prueba de ese poder destructivo está ahora presente en su delirio : acuchilla ,
despedaza a hachazos y descuartiza con motosierras a seres concretos ,
conocidos , cercanos . Y se mantiene impune .
Un
recurso muy logrado en la novela de Bret Easton Ellis , relatada desde el punto
de vista del protagonista , que la película maneja con igual maestría , es la
impunidad del asesino . Nadie es capaz siquiera de suponer su responsabilidad :
es un hombre blanco , demasiado rico , demasiado exitoso , demasiado buen mozo
como para resultar ser un asesino serial . Y , finalmente , en un giro
psicológico , dramática y narrativamente perfecto ( otra virtud de Ellis que la
directora y co- guionista Harron manejará a la perfección en la película ) : la
propia confusión sicótica del protagonista- narrador induce a la duda de si
tales bárbaros crímenes sin motivo ni real ni aparente , no fueron más que
imaginaciones , delirio ,alucinaciones del protagonista , hasta el punto de sembrar la duda en
los lectores – espectadores del drama.
¿
Estamos ante crímenes verdaderos , reales , cruelmente concretos ? O acaso ¿ ha
sido todo delirio de su mente perturbada ?
Hasta
el final mismo persiste la duda : resuelto a resolverla , Patrik Bateman decide
ir al lujoso piso de una de sus víctimas , donde ha escondido en placares ,
vestidores y roperías los cadáveres de sus víctimas . Es la comprobación
definitiva : sólo él mismo está en poder de las llaves y dentro del terrible
secreto.
Su
sorpresa es mayúscula cuando al ingresar al lugar , encuentra un gran
despliegue de obreros y pintores renovando el carísimo y lujoso apartamento ,
en absorta normalidad laboriosa . Camina apresurado a revisar un primer placard
, donde estaba depositado uno de los cadáveres. Nada.
Entonces
, cae en la cuenta que la propietaria del inmueble , una millonaria tan
ambiciosa y rapaz como él mismo , ha observado todos sus movimientos.
Lanzándole
una significativa mirada , la mujer le dice , en tono seco : “ No hay nada aquí
para usted. Pienso vender el apartamento , es un muy buen negocio. No vuelva
más”
Bateman
entiende… y se va .
Ya
profetizada , esta distopía asesina está entre nosotros cuarenta años después .
T.L.
NOTAS
1 “ SICÓPATA AMERICANO “ ,en traducción libre
No hay comentarios:
Publicar un comentario