sábado, 18 de marzo de 2017

8 de Marzo


Una movilización histórica
El día de la mujer trabajadora tuvo en muchos países un contenido especial, el llamado al paro y las grandes movilizaciones dieron la tónica de una jornada histórica.  En Uruguay se calcula que la marcha reunió a cerca de 300 mil personas  y actos menores se dieron en varias ciudades del interior.
Una movilización de este tenor no se daba desde hace décadas  y algunos sindicatos pararon 24 horas. El centro de esta enorme jornada es la lucha contra la violencia de género, una verdadera epidemia que se da, no solo en nuestro país sino en toda América Latina. La complicidad y la falta de acción estatal quedo dramáticamente en evidencia cuando un policía mato a su ex pareja  (Valeria Sosa) y salió a la luz la protección dada por sus colegas al violento.
Hoy se discute desde la tipificación de femicidio y el aumento de penas o la cuota femenina en cargos políticos, nada de esto ayuda a las víctimas de violencia, se necesitan acciones prácticas, como hogares de acogida o acciones  efectivas ante la primera denuncia.
La Mujer trabajadora y la explotación duplicada
El día de la mujer ha sido en años precedentes “estatizado” y vaciado de contenidos, las organizaciones feministas cooptadas por organizamos estatales y negado el carácter de clase de la jornada.  El 8 de Marzo es el homenaje a las obreras textiles que en 1857 se lanzaron a las calles a pedir mejores condiciones de trabajo, en 1910 la conferencia de la Internacional Socialista a propuesta de Clara Zetkin ,militante socialista alemana,  propone esta fecha como día de la mujer trabajadora. Se homenajea en especial a las 140 obreras textiles que fueron quemadas por la patronal dentro de la fábrica en Nueva York.
La explotación de la  mujer  trabajadora  es en su lugar de trabajo pero continúa en el hogar con tareas no remuneradas, transformándose en una doble explotación. La incorporación masiva al mundo del trabajo, vista como un paso a la igualdad, es en realidad la incorporación al trabajo mal pago. La violencia  hacia la mujer es inherente a este régimen social, el machismo  está incorporado a la educación y fogoneado por la religión. Solo la ardua lucha de los grupos feministas logra imponer tardíamente reivindicaciones democráticas tan elementales como el sufragio femenino.  La figura de la mujer es para la ideología dominante apenas un envase para la reproducción.
El 8 de Marzo fue contundente y marca un camino, el de la organización independiente de las mujeres, al margen del aparato estatal y las ONG.