Situación del frigorífico Carrasco
"Los reajustes naturales del
mercado"
En medio de nuevos eufemismos, la
actividad productiva de la planta en Paso Carrasco sigue suspendida desde
noviembre, solo cumpliendo funciones meramente logísticas.
Para nosotros la situación laboral sigue
siendo incierta, con el paso del tiempo las especulaciones negativas con
respecto al futuro productivo de la planta empiezan a hacer mella. Pero es
importante aclarar, en aras de ser fiel a su accionar, que más allá de los
rumores, la empresa no nos ha planteado posturas definitivas con respecto al
futuro de la actividad, más que declaraciones mediáticas sobre una situación
para nada indiferente en la industria conocida como "capacidad
ociosa".
Es normal, aunque incomode, que alguna de
las cuatro plantas de Minerva cese su actividad productiva, a veces por tiempo
indeterminado. Y al no tener capacidad sindical (y menos estatal) para
condicionar la decisión de la empresa, simplemente cada uno hace la suya. Ahora
hay que poner las barbas en remojo, porque nosotros nos abrazamos a los
jornales cuando otras plantas sufrían los reajustes salariales.
La realidad es que es un tema complejo
para los trabajadores. Somos parte de una cadena productiva en manos de
privados que deja activos muy importantes para el país, al punto de marcar
agenda. En un contexto internacional que impone su propio ritmo, arrastrando a
sus intermediarios a una continua adaptación. El mercado lo domina todo, está
en constante movimiento y depende de nuevos "nichos" para promover su
expansión. El trabajador está en medio de ese caos, aprovecha el momento, vive
en esa condición natural de inestabilidad que le impide mirar más allá y
termina encapsulado en una visión de corto plazo.
Históricamente el trabajador de la
industria ha sorteado los obstáculos que representan la producción zafral, pero
cada vez la industria se vuelve más volátil e impredecible. Incluso en empresas
multinacionales con balances regionales positivos y en plena actividad
productiva. Aún así, el abuso de mecanismos de extorsión (legales) para
reafirmar su estrategia se hace evidente. Cuando asumió este ministerio y en
diálogo con las autoridades de la FOICA, se dejó en claro que las empresas
utilizaban este mecanismo de rotación para favorecer sus intereses corporativos
y que no se les iba a permitir seguir manipulando, a costa de los trabajadores
o de las arcas del Estado, las reglas de juego que profundizan el método. Pero
la realidad se impone y la empresa termina como siempre cumpliendo su
objetivo.
Mi intención no es patear contra el clavo,
no es hablar en detrimento del derecho laboral que tanto nos enorgullece. Los
seguros de paro son una realidad y hoy en día nuestro único sustento. El
problema es como desentrañar la maniobra.
La empresa siempre esboza problemas de
liquidez y oculta el trasfondo, eso pasa en la mayoría de frigoríficos del país
y muy frecuentemente en los frigoríficos de la firma. No hay antecedentes hasta
el momento de lo contrario, no hay definiciones contundentes de la empresa, ni
posibilidad de forzarla a exponerlas. El hermetismo en estos casos es
impenetrable. El alarde posterior que se genera entre las partes es "pour
la galerie". La ficción de empoderamiento, mientras se ensayan discursos
beligerantes, se cae al comprender el poco margen de acción que tenemos. Así
pasan los días, los meses o los años, siempre y cuando se acepten los términos.
Un aspecto no menor en esta época, son las
versiones que se instalan con el fin de horadar la moral. En una sociedad fragmentada
y con la realidad distorsionada por lo intangible, la mejor estrategia es
instalar dudas relacionadas al futuro laboral. Porque ya nada requiere de
pruebas sino de relatos convincentes. El trabajador ya no sabe a quién creerle,
si a la empresa que responde a sus propios intereses, si al dirigente que
responde a su partido, si al partido que responde a su gobierno o al gobierno
que responde a sus propios intereses (igual que la empresa). Y así terminamos
todos re calientes y rehenes de los discursos panfleteros. Algo que se viene
profundizando desde que el trabajador ha perdido independencia.
Ahora, "cuando el río suena..."
más allá que los trabajadores experimentados saben que los relatos sobre un
posible cierre son frecuentes, lo que siempre pasa en concreto, es que la
discusión termina reducida a los reajustes (a la baja) de los acuerdos
internos. Desde que la empresa es empresa y fue adquiriendo frigoríficos,
mostró sin titubeos la intención de alinear costos de producción entre las
plantas. En ese entonces y ante un evidente proceder de la empresa, urgió la
necesidad de formar un bloque de sindicatos de Minerva que unifique las causas.
Pero la inmadurez institucional de los gremios no permitió que la misma se
desarrollara en los hechos, quedando relegada a meras notas de entendimiento.
Por más que nos rasguemos las vestiduras con un discurso de hermandad, no hemos
logrado confraternizar más que en el discurso, dejando el campo libre a la
empresa para ejecutar sus planes de reestructura de forma individual.
En definitiva... seguramente se siga
insistiendo, tanto por parte del sindicato como del ministerio de trabajo, con
la necesidad de mantener de forma agil las prórrogas de subsidio, además de
exigirle a la empresa definiciones más concretas con respecto al futuro de la
actividad productiva en Carrasco. Mientras tanto los trabajadores seguiremos
flotando como de costumbre.
Anael Cardozo de Assis
Trabajador del frigorífico Carrasco
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