miércoles, 17 de junio de 2026

frigorífico Carrasco

 

Situación frigorífico Carrasco 

Viviendo en la chiquita 

 

El jueves 28 de mayo fue el día del trabajador de la industria frigorífica. Pero para nosotros no fue solo una fecha conmemorativa, además hubo una tripartita en el ministerio con la empresa, al parecer convocada sobre la fecha y que nos generó a todos cierta expectativa. 

Al término de la misma los directivos trasladaron detalles e impresiones sobre una reunión algo intrascendente, pero de las que voy a destacar desde mi punto de vista, tres aseveraciones.

1- El representante directo de la empresa, dijo que la intención de ellos es trabajar con las cuatro plantas industriales. Por lo cual, deja entre ver la voluntad de la empresa de reactivar la producción en el frigorífico Carrasco. Despejando así, parte del bullicio relacionado con el cierre de la actividad productiva. La pregunta es, en qué condiciones?

2- La razón que la empresa le da a las partes para justificar el cierre parcial, es el nivel al alza del precio del ganado, base fundamental para el negocio. Es harto habitual la tensión que se genera con los ganaderos, dueños de la materia prima e involucrados directos de la cadena. Pero en definitiva, también son ambos los que aprovechan el momento y el contexto mundial para medirse la vara. Esta puja de intereses corporativos deja al trabajador expuesto a dilapidar su precaria estructura financiera. 

3- Se propone una nueva instancia tripartita para el 24 de junio, donde la empresa daría respuestas con respecto al por qué mantener la situación de inactividad, o en todo caso, buscar las claves para su reactivación. Por lo menos es lo que esperamos que suceda, porque al margen de las anteriores instancias, todavía no se sabe cuál es el nivel de concreciones que pueda llegar a traer para ese día la empresa. Y por lo tanto, todavía se mantiene una gran incertidumbre.

 

En paralelo se sigue rastreando la plata comprometida desde el mes de marzo, que late en otra frecuencia. La extensión de seguro, a la espera de la firma presidencial, llega a su término parlamentario con un montón de falencias discursivas. Alguien dijo "en la política nada ocurre por casualidad". Si bien la situación tiene apariencia de apropiación partidaria, por la discrecionalidad, por los movimientos de escritorio, una estrategia válida, pero que prescinde del sentimiento de lucha que el sindicato reclama. Hay que ser honestos, el partido comunista (oficialismo) es hoy el único con representación parlamentaria capaz de anteponer en la agenda las necesidades inmediatas del trabajador, por fuera de su dogmatismo, de su carnet de crack o de su discurso apócrifo a su estilo de vida. La realidad es que pasa algo muy distinto con los otros representantes políticos (oposición), que te exigen un poco más que comprometer parte de tu soberanía o independencia colectiva a cambio de su apoyo (realpolitik). Pero, y para seguir siendo franco, no deja de ser coherente la resistencia política a financiar este tipo de maniobras empresariales. Nosotros no las desconocemos (si no fuera porque está en juego nuestro sustento) ya que también en los gobiernos caracterizados de izquierda las empresas contaron con el beneplácito del estado para llegar a concretar sus reformas laborales, muchas veces, en detrimento del salario.

En la exposición de argumentos enviada al parlamento la empresa no escatimó en los detalles que llevaron al frigorífico Carrasco a detener su actividad. Es claro y contundente. Hablan de condiciones complejas no replicables en otras plantas, de estar excluidos del segmento kosher (negocio que viabiliza la inestabilidad laboral), del ausentismo, del costo laboral (llámese salarios), infraestructura, medio ambiente, costos adicionales significativos y permanentes. Y sobre todo, nota textual, "están evaluando las posibilidades y monitoreando la situación a efectos de trabajar en aspectos del convenio colectivo y una reorganización del trabajo". A confesión de partes, relevo de pruebas. No hay un ocultamiento del por qué, ni dudas a nivel político o de gobierno, porque antecedentes hay de sobra. Lo que si hay es un comportamiento irrefrenable, ya que cada vez que las multinacionales cárnicas deciden poner en jaque los intereses económicos, de una de las cadenas de valor más importantes del país, sabe quién paga los platos rotos? Los gobiernos inflacionarios (pero modernos) que lejos están de tener una posición favorable para ponerle condiciones a estas empresas, porque dependen mucho de su actividad en el mercado de divisas, de la cantidad de fuentes laborales que demanda y de la presión que ejercen en el diseño de la economía mundial. 

Entonces a partir de éste análisis, urge la pregunta. Estamos cerca de resolver el problema? Negativo. Los trabajadores de la industria, incluso después de haberse extranjerizado casi por completo el negocio, somos rehenes del comportamiento productivo que ellos mismos crean. En el fondo todos terminamos refugiandonos en la unidad productiva que se mantenga activa, a sabiendas de que las condiciones pueden cambiar de un momento a otro. Cuando los niveles de faenas son altos la causa se empodera y se baja la guardia, pero cuando el laburo se complica, ahí reaparecen los viejos reproches, se baja el nivel de discusión y se vuelve a esa patética competencia masculina de medirse el miembro (metafóricamente hablando). Pero es responsabilidad directa de los trabajadores? Claro que no, nuestra responsabilidad es la de vivir en la chiquita, porque muchas de las personas que ingresan a la industria terminan absorbidas, arrastradas por este estilo de vida, hay un mal acostumbramiento a golpear otras puertas para que se hagan cargo de su manutención y de vivir con el bolsillo irremediablemente en estado de alerta.

 

Anael Cardozo de Assis 

Trabajador del frigorífico Carrasco

 

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