miércoles, 26 de agosto de 2026

Gaza

 ¿QUÉ NOS PASA?, ¿DÓNDE ESTAMOS? ¿QUÉ SE NOS VIENE ENCIMA?

¿Aceleración del deterioro ambiental, 3GM, fe de megarricos?

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org/

Con acierto, más y más analistas coinciden en reconocer nuestro momento como de guerra inminente o tercera guerra mundial, de violencias acrecentadas y desprovisto de los “afeites” tradicionales.

Hace pocos, poquísimos años, habría sido inconcebible andar torpedeando y hundiendo barcazas de contenido desconocido, probablemente pescadoras (o tal vez contrabandistas de droga), ultimando a decenas de sus tripulantes u ocupantes.

También hace muy pocos años ninguna democracia se habría atrevido a poner en acción un cuerpo policial enmascarado, armado, sin identificación, para detener por la fuerza las más de las veces a ciudadanos y transeúntes en las calles con la consigna de depurar el país de extranjeros indocumentados; a menudo con desenlace fatal para los interpelados.1

Cuál es la compuerta rota o vencida para la inundación de esta violencia política, militar, racial, sexual de los muy últimos años?

Gaza. A mi ver, lo acontecido en la Franja de Gaza ha generado este nuevo estilo de inhumanidad militante, de destrato radical.

Pero no lo del 7 de octubre 2023, como tantos bienpensantes suelen alegar. Refiriéndose a lo acontecido ese día como “el mayor genocidio judío” desde el llevado a cabo por los nazis, en los ’40, hace casi un siglo.

Lo del 7 de octubre 2023 ha sido muy otra cosa: un parteaguas en la lucha palestina por retener su suelo natal arrebatado por el sionismo, que a su vez ha procurado restablecer un territorio bíblico que habría estado poblado hace tres milenios por los judíos: repoblar bíblicamente esa tierra al costo que fuere. Como dijo uno de los fundadores del sionismo, Zeev Jabotinski; arrebatarle esa tierra sagrada a sangre y fuego a los palestinos. Agregaba, coherente; ‘si yo fuera palestino, la defendería también con las armas.’

Los palestinos, como naturalmente todo pueblo, defendieron su terruño. Como los taínos ante los hispanos, los charrúas el suyo, los apaches antes los piadosos anglos que erigían su mundo y su cielo (en tierra… ajena), los tzoziles el suyo, los asturianos el suyo, los británicos el suyo ante los romanos…

Los palestinos, como todo pueblo, tampoco permitieron ni prohibieron el ingreso y el acceso de sionistas al territorio y a la sociedad palestina. No estaba a su alcance, porque fueron colonizados doblemente; desde el sultanato, hasta 1917, y luego desde la administración británica (hasta 1948). La población palestina resistió primero inorgánicamente, a veces mediante tumultos, a veces mediante acciones violentes y homicidas contra los nuevos dueños de la tierra (el sionismo compraba todo el tiempo tierras, valido de los grandes fondos otorgados por banqueros judíos y sionistas; caso paradigmático pero no único, Rothschild).2

Esos levantamientos espontáneos distinguían muchas veces a los judíos de larga data en Palestina de los sionistas recién llegados (por eso, alegatos contra el antisemitismo son falaces).

En 1936 estalla una huelga general con ocupación de lugares de trabajo y violencia consiguiente contra una penetración sionista ya muy bien establecida. Ese levantamiento fue muy cruento, duró tres años y se llevó la vida de tal vez una decena de miles de palestinos (y centenares de ingleses y sionistas totalmente unidos entre sí). En una población que no alcanzaba a dos millones de habitantes.

La sociedad palestina fue socavada desde su interior, el sionismo generó un nuevo orden social superpuesto al anterior, al históricamente dado, “ocupando el nido”, al estilo del cuco que se apropia del nido ajeno y desaloja a los pichones, de menor porte, para los cuales los pájaros originarios construyeran ese nido. El cuco se nos presenta como súmum del despojo: los pichones intrusos, más grandes y mejor alimentados por sus progenitores, se van encargando de tirar afuera del nido a los originarios: caen al suelo y mueren. Inermes.

Ése ha sido el proceso, con escalones ahondando el desalojo, el desamparo; en 1948, en 1967, en 1987, en el 2000, en 2006, en 2009…

Tras cada escaramuza, militar o diplomática, tras cada baño de sangre, el proyecto sionista se ha afirmado. Autosacralizándose. Con las mejores intenciones para su grey. Y con muchísimos recursos no sólo materiales, también intelectuales e ideológicos. Y la resistencia palestina, increíblemente tenaz, se ha ido desgastando. Ni con documentales como Cinco cámaras rotas, ni con esfuerzos por preservar los cultivos y la cultura o los centros de enseñanza, las redes hospitalarias, las de agua potable, han logrado revertir el proceso. Los sionistas destrozan todo sistemáticamente: agujerean los depósitos de agua, riegan con tóxicos los campos, derriban olivos centenarios (o milenarios), deshacen o cortan carreteras “para” palestinos, cada vez más intransitables. Llevar, como les gusta decir, a los palestinos “a la edad de piedra”. Tampoco sirvieron los arrebatos guerrilleros, con resultados a veces muy cruentos. Y tampoco, en plena desesperación para readueñarse de sus destinos, las inmolaciones que tantos jóvenes ofrecieron para deshacer el anillo asfixiante de la constricción sin pausa aplicado por los sionistas sobre todos los resortes de la sociedad intrusada.

La prodigalidad de medios de que disponía la Agencia Judía y dispone Israel contrasta con la escasez de medios de los desprovistos palestinos.

Por décadas, ya más de un siglo. Ya casi no quedan automóviles palestinos. Apenas algunos carros tirados por burros (o por humanos). Y los sionistas, que “atienden todos los aspectos”, envían piadosos animalistas (generalmente europeos, porque en dicho continente se ha desarrollado la sensibilidad hacia las mascotas). Y llegan estos europeos “humanitarios” o animalitarios, para arrebatarles los pocos burros de carga que usan los palestinos empobrecidos y hambreados –sin techo, sin lumbre, sin alimentos, sin agua potable–, para los inevitables acarreos, y llevarlos a vivir “una vida mejor”. En Europa. Con la coartada de una vida animal

mejor, lo que hacen es empeorar un poco más la vida de nuestros congéneres, de nuestros hermanos, palestinos. Porque bondad o maldad surgen del contexto y no de algún precepto general y abstracto.

Lo que pasó el 7 octubre 2023 fue como el intento in extremis de la principal organización de resistencia palestina, islámica, Hamás, armada y por lo tanto violenta; de herir de muerte a la ocupación. Programando un acontecimiento de resistencia armada que “diera vuelta la situación” o al menos interrumpiera la “marcha triunfal” del sionismo. Conscientes que sus actos iban a involucrar a toda la población palestina (e israelí): el copamiento al cuartel local sionista, matando sumariamente a sus ocupantes (se estima que decenas o centenares de militares israelíes habrían sido ejecutados), lo que sobrevino fue un reguero de violencia no acostumbrado para los judíos sionistas. Salvo momentos puntuales, como la huelga insurreccional de 1936, conflictos con países limítrofes en 1948, o acciones guerrilleras cruentas aunque escasas, los israelíes no han tenido sino muertos aislados en enfrentamientos con palestinos (en la operación de arrasamiento que le infligieron a la Franja de Gaza “por haber votado mal” en 2006, que los sionistas bautizaron “Plomo fundido”, en 2008, los palestinos sufrieron alrededor de 1500 muertos, casi todos civiles y los israelíes 13, casi todos militares. Importa el número, cien a uno, y la condición de los victimados, civiles desarmados, niños.

Ha sido “lo habitual” (lo que vimos y vemos en otras guerras “coloniales”; derroche y sacrificios de pueblos invadidos, arrasados, y paseo militar con pérdidas, menores, del invasor).

El asentamiento sionista fue extenuando el tejido social palestino. Durante más de un siglo. Por eso Mads Gilbert, médico noruego de hospitales de campaña, ha afirmado que no ha conocido jamás pueblo más tenaz y unido a la vida que el palestino. Se le nota lo milenario.

Cuando en 2019 y 2020 los palestinos, organizados por Hamás establecen manifestaciones pacíficas, sin armas, obviamente, pero ni siquiera palos ni piedras, reclamando la tierra que les está siendo arrebatada, como las viviendas (a veces de a una, pero siempre sin descanso), los sionistas no ceden ni un ápice de la presión que han establecido, como siempre.

Los sionistas, con delectación y superioridad, que estiman natural, ante la marea humana disparan con francotiradores, cómodamente alojados en terraplenes, como si fuera en un tenderete de tiro al blanco en un parque de diversiones (además, los israelíes han espectacularizado la matanza, estableciendo sitios, elevados, con asientos, buena visual y prismáticos para “ofrecer” a los israelíes el espectáculo de ver arrasar a una sociedad, ajena, claro).

Por su parte, los mandos militares (éstas son las batallas principales del Ejército de Defensa; reprimir civiles desarmados), cuando advierten que el blanco consignado; la entrepierna, genera que muchos manifestantes se mueran desangrados y el efecto podría ser contraproducente, cambian el blanco de la entrepierna a los tobillos, y Palestina se convierte en poco tiempo, en la sociedad con mayor cantidad de rengos y tullidos de nuestro presente.3

Así las cosas, no veo a, por ejemplo, Yahya Sinwar como terrorista. El terrorismo, sociológicamente, es el israelí. Y veo por consiguiente a Sinwar, en sus actuaciones finales, como un suicida voluntario. Como un kamikaze japonés o como un judío varsoviano de los que optaron por darse muerte a sí mismos, al límite de las fuerzas en el gueto de Varsovia. Su decisión arrastrará a la muerte a otros palestinos, pero, ¿es él el responsable de tales muertes o quienes se apropian de todas esas vidas? (para supuestamente castigar a Sinwar y a quienes con él habrían urdido el golpe de mano del 7 de octubre de 2023).

Entiendo que la maquinaria ideológica sionista es inmensa, extensa e intensa. Trabaja en todos los niveles imaginables, desde el humor –cómo han ridiculizado a los palestinos heridos en los operativos sionistas (aunque semejante “humor” ha tenido muy magra resonancia; sólo entre los judíos más sectarios)–, o desde el “combate al terrorismo” aunque el sionismo y sus aparatos secretos se cuenten sin duda entre los de mayor alcance terrorista; basta ver los pogromos que –con Gaza en punto de deglución a cargo del proyecto cómplice de genocidio de Jared Kushner y Tony Blair– llevan a cabo noche a noche comandos civiles israelíes en las aldeas palestinas aferradas a su hábitat milenario en la martirizada Cisjordania.

Bajo el mismo pretexto se estableció desde 2006 “la «regulación» del acceso de alimentos a la Franja de Gaza, que paso a paso devino en el consiguiente aumento de morbilidad y mortalidad de los encerrados por falta de alimentos, agua, hasta llegar a una hambruna generalizada, sin llegar a sincerar esa política como un genocidio a fuego lento (salvo en los arrebatos de sinceridad del ministro Ben Gvir que proclamó querer cambiar los platos de comida carcelaria por balas).

Capítulo uruguayo de esta guerra informativa

Lo del “combate al terrorismo” es ilustrativo. Un acontecimiento bien reciente en nuestro país nos otorga un penoso ejemplo del peso de los prejuicios que caracterizan a nuestra realidad y que algunos pretenden confundir con objetividad.

El Consejo Central Universitario de la UDELAR acaba de prohibir la exhibición de la película mexicana La Gran Palestina, porque es “una propaganda del grupo terrorista Hamás” (sic); para evitar, nos explica el diario El País (Montevideo), que avancen “otros hechos de carácter antisemita”.

“Propaganda de una organización terrorista”, “promueve el terrorismo”, “un grupo terrorista”, la retahíla sólo varía para agregarle “carácter antisemita” y vesanía sexual con “1500 denuncias de violencia sexual”.4

Alarma la pobreza de vocabulario. Ya no de la prensa adocenada, sino de un fenómeno político (inconsciente) más general. “Grupo terrorista” se aplica por igual a AlQaeda, Hamás, Boko Haram, Al Nusra, ISIS, Mau Mau rhodesianos, FLN argelino, M19 colombiano, Vietcong, FRELIMO mozambiqueño, ANC sudafricano, Hamás, Al Fatah… Confundidos deliberadamente movimientos de liberación nacional y social con formaciones paramilitares gestadas desde potencias occidentales para otros fines (por no decir los opuestos).

Si todos fueran “lo mismo”, ¿por qué el Estado de Israel se ha preocupado por curar heridos de redes terroristas como Al Nusra, freedom fighters que Netanyahu ha visitado en hospitales de campaña deseándoles pronto restablecimiento (para que sigan las tareas que les

han asignado)

jueves, 13 de agosto de 2026

Frigorífico Carrasco

 

Situación Frigorífico Carrasco 

La capitulación

 

Cronología: En noviembre del 2025 el frigorífico Carrasco detuvo su actividad productiva y mando a todos sus trabajadores al seguro de paro. Un proceder conocido, de características extorsivas, comúnmente utilizado por la empresa Minerva en todas sus plantas, aunque también favorecido por la ineficacia de nuestra parte para contrarrestarlo. 

Desde ese período de tiempo hasta febrero, la perspicacia de la directiva llevo el relacionamiento y las necesidades gremiales al margen, abocado al tratamiento de prórrogas, para no padecer el desgaste económico y mantener la calma colectiva. La calma comprendida como la capacidad de gestionar la conflictividad sin que se note.

Pero a partir de marzo la situación empezó a agravarse. La posibilidad de renovar las prórrogas cesó legalmente. La empresa se desentiende de la situación y deja todo en manos del Estado. El problema dejó de apuntar a la empresa, para colocarse en la política. El sindicato, sin impacientarse y en modo reposo, delega a sus directivos los pasos más engorrosos de la enmienda. 

A mediados de junio y después de un proceso desgastante, pero necesario, se termina por aprobar la ley que le ofrece cobertura económica a los trabajadores de Carrasco, desde marzo hasta el 30 de junio (cuatro meses), aunque ejecutada recientemente en el mes de julio. Dentro de las argumentaciones que motivaron la ley, las partes se comprometieron a mantener una agenda de reuniones, que fueron "pour la galerie" y una tripartita a fines de junio, donde la empresa traería definiciones concretas con respecto a la posible reapertura de la planta. Sin embargo, en esa reunión, la empresa sostuvo las mismas razones que precipitaron el cierre y sugirió extender la cobertura de los trabajadores hasta diciembre (con una nueva ley), con la posibilidad de tener definiciones más concretas para ese entonces. 

Por lo visto, las respuestas de la empresa son siempre insustanciales, pero el grado de preponderancia que tiene el rubro, así como la cantidad de puestos de trabajo dependientes, terminan siempre inclinando la balanza a su favor y poniendo en jaque a cualquier estructura de gobierno.

El 17 de julio fue la última instancia que tuvo la empresa con el ministerio (sindicato al margen) y fué de sumisión total. Y a pesar de que se ha acatado todo lo que ha querido la empresa, el diagnóstico de los directivos sigue siendo positivo. Por qué? Porque parece que toda la estructura de gobierno está encolumnada en aprobar cuanto antes una nueva ley, que nos ampare hasta el 30 de noviembre (ganando tiempo) y por otro lado, la empresa sigue sosteniendo que tiene pretensiones de reactivar la planta, aunque siga sin mostrar las cartas. 

El sindicato, desarmado y sin respuesta, vuelve una vez más al modo reposo, entregado ante la falta de determinación, espera desde las casas la aprobación de una nueva ley, confiando en el optimismo de sus dirigentes, que repiten "tranquilo nosotros".

 

Presunción: Se dice que esta situación en la industria frigorífica no se soporta más. Y que a partir del año que viene, se va a agarrar al toro por las guampas, con planteos relacionados a ésta problemática o comportamiento (de apariencia extorsiva) de las empresas. Pero hay mucho diagnóstico y poca capacidad de cambio. 

La naturaleza ociosa en la industria frigorífica es histórica, así como las leyes que se crearon para contenerla. Sus argumentos eran contrastables con la realidad del negocio y acordes al contexto. Pero hoy en día, la malversación del recurso es moneda corriente. No es la empresa el problema, sino el sistema que viabiliza el mecanismo. A simple vista no parece haber ganadores claros, hay un frigorífico o empresa cerrada, seiscientos trabajadores inactivos y un Estado haciéndose cargo. El problema es cuando entras en el detalle fino. Porque no son simples empresas privadas (como podría decirse de la situación del frigorífico Casa Blanca en Paysandú), sino multinacionales, que mandan en la economía global, forman entramados comerciales en todas partes del mundo y dirigen sus políticas captando los intereses del país de acogida. Con mucho lobby, captan el interés del sistema político, que después gobierna para ellos. Porque el negocio tiene mucho de contraprestación. Pero así son los juegos de poder.

 

Consecuencias: Los sindicatos de la industria frigorífica trabajan muy individualmente, más allá de agruparnos en federaciones divididas y dar señales parciales de unidad, cada sindicato de base tiene un universo muy dispar de beneficios y acuerdos que defender. Ante la indefensión indiscriminada que muestra la realidad, la mayoría termina replegándose como método de conservación. Es lo que se viene agudizando cada vez más. El accionar de las empresas ha dado resultado, generando una actitud de autodefensa en los sindicatos de base, que prefieren resguardarse ante la situación adversa en otros frigoríficos. Y básicamente es lo que sucede hoy con Minerva y sus otros tres frigoríficos (Canelones, BPU y PUL) porque mientras ellos pasaban las de Caín, nosotros nos resguardabamos para sobrevivir. Y así nos fué. Hoy en día están todas activas menos nosotros, incluso algunos negociando el convenio interno. Parece que definitivamente estamos solos en ésta, sin capacidad de lucha y en modo reposo. Pero ya vendrán tiempos mejores y espero nos encuentre con la lección aprendida. 

 

Anael Cardozo de Assis 

Trabajador del frigorífico Carrasco

FUS

 

¿Qué ha sucedido en la FUS?

 

Como decía mi madre, “escoba nueva barre bien”. Pero en el caso de la FUS ese dicho ni siquiera aplica, porque no hay nada realmente nuevo. No son nuevos quienes hoy conducen la Federación son, en buena medida, los mismos dirigentes que han estado al frente durante décadas. Cambiaron algunos lugares, se reconfiguraron las mayorías, pero las prácticas siguen siendo las mismas.

 

La última Dirección Nacional fue una muestra elocuente. En una organización que representa a decenas de miles de trabajadoras y trabajadores hablaron únicamente ocho personas. Luego se cerró la lista de oradores, impidiendo en los hechos una discusión profunda sobre un acuerdo colectivo de enorme trascendencia que había sido firmado previamente por cuatro representantes de la FUS sin haber sido considerado por los órganos de dirección de la Federación.

 

¿Con qué argumento se justificó ese procedimiento? Que ahora existe la posibilidad de participar en las comisiones. Pero una cosa es participar en una instancia de negociación y otra muy distinta es sustituir a los órganos democráticos de decisión. Negociar no es decidir. Las comisiones pueden elaborar propuestas; quienes deben resolver son los organismos que representan colectivamente a la Federación.

 

El contenido del acuerdo tampoco refleja un avance. Después de décadas esperando una regulación para distintas licenciaturas, el resultado fue un laudo para Licenciadas y Licenciados en Psicología que, en muchos casos, quedó por debajo de las remuneraciones que ya existen en la práctica. Además, su alcance es muy limitado porque una parte importante del sector trabaja bajo modalidades de tercerización, por lo que el acuerdo ni siquiera resulta plenamente aplicable.

 

Pero lo más preocupante fue otra cosa, la modificación de condiciones laborales históricas, habilitando una mayor flexibilidad en la organización de la jornada de trabajo. ¿Por qué sé hizo ese cambio? 

 

La función principal de una federación sindical es conquistar nuevos derechos y defender los ya existentes. Sin embargo, en este caso no solo no hubo avances significativos, sino que se abrió la puerta a una flexibilización que muchos trabajadores consideran un retroceso.

 

Si hacía falta una prueba de que las prácticas no cambiaron, ese episodio alcanza por sí solo.

 

La misma lógica volvió a aparecer en la situación de la Casa Sindical.

 

La actual dirección de APMU se encontró con que la propiedad histórica de la sede de la FUS figura jurídicamente a nombre de APMU. Esa situación era desconocida por nuestra dirección, pero no por quienes durante décadas condujeron la Federación.

 

Sin embargo, en lugar de asumir la responsabilidad política e institucional por un problema que lleva décadas sin resolverse, algunos intentan invertir la carga de la responsabilidad y presentar a APMU como responsable de una situación que no creó.

 

APMU resolverá este tema respetando sus estatutos y los procedimientos jurídicos correspondientes, porque así actúan las organizaciones responsables. No es un problema que pueda resolverse con declaraciones voluntaristas ni con presiones políticas.

 

Llamó especialmente la atención que, en una reunión reciente, una dirigente de la actual mayoría afirmara que “el problema es político”, como si eso pudiera sustituir las obligaciones jurídicas que tiene cualquier organización. Esa afirmación revela una preocupante subestimación de las consecuencias legales e institucionales que pueden derivarse de decisiones de esta naturaleza.

 

Lo preocupante no es solamente esa opinión, sino que parece expresar una forma de concebir la conducción sindical, 

 Eminimizar los procedimientos, relativizar las normas y considerar que las mayorías circunstanciales pueden sustituir las reglas que ellas mismas aprobaron.

 

Por eso, más allá de los nombres propios, la sensación es que las prácticas siguen siendo las mismas. Cambian los discursos, cambian algunos protagonistas, pero persisten metodologías que concentran las decisiones, limitan el debate y trasladan responsabilidades hacia quienes no las tienen.

 

Podrán haber cambiado algunos actores, pero no parece haber cambiado la cultura de conducción. Y mientras eso no ocurra, será muy difícil construir una Federación más democrática, más participativa y más capaz de defender los derechos de quienes representa. Esperamos durante 30 años el cambio de la cabeza que dirigía la FUS. Habrá que esperar un poco más, no mucho más, para que el cambio llegue a la estructura misma.

 

R Hunter Indart 

Lista 2 FUS

 

La política ha muerto

 

 *La política ha muerto*

"La religión es el opio del pueblo", escribió Marx. El templo se vació. Hoy el opio tiene 90 minutos, repetición instantánea y relator gritando gol. No se necesitan dioses. Alcanza con un mundial y una pantalla gigante para no ver lo que hay afuera del estadio.

Se vive, como dijo Guy Debord, en la sociedad del espectáculo. Y el espectáculo no son las imágenes. Es la forma en que esas imágenes organizan la vida. Ya no se vive: se mira. Mientras en Gaza caen bombas y se apagan hospitales, acá se discuten 40 minutos la formación, el VAR, si el 9 está fino. Del mundo real, 20 segundos y placa roja. No es casual. Es funcional. El mundial no oculta la miseria por error. La oculta por diseño. Es la pantalla perfecta porque promete emoción colectiva y entrega olvido individual. Gol, repetición, gol, repetición. Y así se sostiene el presente sin que nadie lo pregunte.

El problema no es el fútbol. El problema es el uso que se hace de él.

Usarlo como anestesia. Usarlo para sustituir la pregunta "¿qué país queremos?" por "¿quién gana el domingo?".

Y ahí aparece el verdadero drama: el ciudadano que decidió no ser ciudadano.

Porque desinteresarse de la política no es neutral. Es una decisión filosófica y es una decisión política.

Aristóteles decía que el hombre es _zoon politikon_: animal político. Vivir en común, deliberar, decidir sobre lo común. Renunciar a eso es renunciar a la humanidad plena. Es elegir _zoe_ —mera vida biológica— por encima de _bios politikos_ —vida en común—.

Es decir: "yo como, yo duermo, yo miro el partido. Lo demás que lo arreglen otros".

Ese "otros" nunca llega. Y cuando llega, llega el mercado.

Porque donde la política abdica, la administración ocupa. Y la administración no pregunta por justicia. Pregunta por rentabilidad.

Por eso se normaliza todo. Por eso "no me interesa la política" se dice como si fuera una virtud. Como si fuera higiene.

Pero no es higiene. Es comodidad.

Es el lujo de poder mirar para otro lado porque la bomba no te cayó cerca.

Es la soberbia de creer que si uno no nombra el poder, el poder no lo nombra a uno.

Es infantilismo cívico disfrazado de pragmatismo: "yo estoy en la mía".

Y esa "mía" dura hasta que se corta la luz, hasta que sube el boleto, hasta que el hospital no tiene insumos.

Entonces sí se queja. Pero se queja en el grupo de WhatsApp, entre meme y meme del mundial. Nunca en el lugar donde se decide.

Por eso se dice que la política ha muerto. No porque desaparecieron los políticos. Sino porque desapareció el espacio de los libres discutiendo el bien común.

Hoy ese espacio se redujo a tres cosas: marketing, porque ya no hay programas sino marcas; hinchada, porque ya no hay adversarios sino enemigos; y gestión, porque ya no hay proyecto sino administración de la crisis.

El mundial es la prueba máxima de ese vaciamiento.

Te da pertenencia sin compromiso. Te da épica sin riesgo. Te da comunidad por 90 minutos y te devuelve a casa solo.

Te enseña a gritar en coro y te olvida de cómo se discute en disenso.

Te hace creer que participar es tuitear una formación.

No se puede tapar el sol con un dedo. Ni con una pelota. Ni con un mundial.

El estadio se vacía a las 22hs.

El país queda.

Y un país sin política no es un país.

 Es un territorio con espectadores esperando el próximo partido para volver a olvidar.

Mauricio Moreira

martes, 11 de agosto de 2026

Georgieva da el SI

 

Kristalina


Georgieva
 da el SI

La presidenta del FMI, luego de pasar por Argentina a respaldar a Milei, recalo en Uruguay donde manifestó su satisfacción por la marcha de la Economía uruguaya. La “patrona” dijo que no había venido antes a Uruguay porque se están haciendo bien las cosas y en otros países no.

El FMI destaca la continuidad de las políticas económicas, sin importar los cambios de gobierno. En efecto, Odonne es garantía para el FMI como antes lo fue Azucena Arbeleche.

"No se puede meter la estabilidad en el refrigerador.(...) realmente se necesita crecimiento", y por eso hay que profundizar en políticas públicas para "volverse más competitivo", dijo Georgieva durante una ponencia en el Banco Central.

La jefa del FMI pidió una mayor cooperación de Uruguay con sus vecinos en una región con "muchísimo potencial subutilizado" al sugerir que se puede aprovechar mucho mejor los innumerables recursos naturales de la zona y otras fortalezas como la educación de su población.”

El FMI tuvo su momento dorado en Argentina donde Milei profundiza las políticas de ajuste contra trabajadores y jubilados y entrega la tierra a los extranjeros, pretendiendo derogar una Ley que hasta ahora limitaba la tenencia de tierras en manos extranjeras. El Fmi lidera una recolonización de América Latina y no llama la atención que encuentre en el Gobierno de Orsi un buen ejemplo para la región.

Es que la casualidad, o no, lleva a que la Sra. FMI, visite el país en medio de una discusión por la Rendición de cuentas. La ausencia de aumento de recursos para áreas sustanciales, como la educación o la salud pública son la nota destacada, apenas reasignaciones de recursos que poco cambian.

La promesa del 6+1% no solo no se cumple sino que se aleja.

El pit cnt ha criticado las líneas de ajuste de la Rendición y convoca a una medida para principios de Agosto.” La Mesa Representativa Nacional Ampliada del PIT-CNT aprobó la realización de un paro general parcial el próximo 11 de agosto, de 9 a 13 horas, en Montevideo y el área metropolitana, acompañado por una movilización desde la Universidad de la República hasta el Palacio Legislativo. Según informó el PIT-CNT, la medida reclama mayores recursos en la Rendición de Cuentas para la educación, acciones para combatir la pobreza infantil y el rechazo al incumplimiento de los acuerdos alcanzados en el Diálogo Social sobre la Seguridad Social.” (M.P)

También se pone sobre la mesa el reclamo de un impuesto del 1% a los más ricos.

 

 

“VASCO” OSPITALETCHE

 

JUAN CARLOS


“VASCO” OSPITALETCHE

Algunas semanas atrás, recibíamos con dolor la noticia de la muerte de nuestro compañero el “Vasco” Juan.

Apenas unos días antes de  enterarnos de la partida de Juan, habíamos estado reunidos en su casa del barrio Nueva Esperanza. La preocupación del vasco en la reunión eran las limitaciones que sus problemas de salud le ponían a sus actividades militantes.  Le afectaba sobremanera no poder escribir para el periódico, no poder salir en su bicicleta a repartirlo entre los vecinos y en general no poder dar lo mejor de sí.

Es que Juan siempre entrego lo mejor de sus fuerzas y pensamiento a la lucha por la emancipación social, a la defensa de los desposeídos.

Desde muy joven abrazo las ideas revolucionarias y en cada lugar, cada país en que le toco vivir desplego todo su empuje y su compromiso.

Le toco salir del País, conocer el exilio y en cada lugar se comprometió con lo mejor de su pueblo.

Sus años últimos en el Barrio Nueva Esperanza lo encontraron siempre peleando para mejorar el barrio, para organizar y en cada acto sencillo y cotidiano de solidaridad.

Cuando se acerco a La Fragua puso lo mejor de sí en la militancia de la zona, en la distribución del periódico entre vecinos y militantes, pero su mayor compromiso fue sin duda puesto en la elaboración política, en enriquecer el pensamiento, la crítica. En buscar en medio de tanta obscuridad el camino para cambiar el presente.

En la Fragua firmaba sus notas bajo el seudónimo de Toussaint, como el  dirigente de la Revolución Haitiana.

Se van a extrañar las charlas, el intercambio de ideas, el compañerismo. Se va a extrañar su fundamental aporte a nuestro colectivo.

Venezuela

 TERREMOTO EN VENEZUELA Y ASISTENCIA DE ISRAEL

Tablero indoafrolatinoamericano en era Trump

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org/

Venezuela chavista

Escribí en alguna nota hace añares que respecto de Hugo Chávez Frías me cabían tres juicios sucesivos y claramente diferenciados: que su primera década al frente del gobierno a la sazón bolivariano estaba siendo deslumbrantemente antiimperialista y creativa, que una segunda década iba a ser una continuidad menos gloriosa y más atada a un personalismo que no iba a ayudar a la gestación de “un pueblo fuerte” que el propio Chávez postulaba, y que una tercera década iba a ser insoportablemente frustrante, con un verticalismo que iba a negar en los hechos muchos de los brotes políticos de la “primera década”.

Esa profecía se reveló, como en general las profecías, equivocada y/o falsa y la prematura muerte de Chávez me hizo pensar, como a tantos, en un asesinato político desde el poder consolidado que domina nuestras sociedades al menos de un siglo a esta parte (escuetamente, el anglosionismo).

El entrañable zambo Chávez murió, mejor dicho fue muerto, dentro de su “primera década”. Nunca sabremos cómo habría sido su trayectoria. Pero sí conocemos, algo al menos, de la del chavismo.

La “revolución chavista” siguió al frente de Venezuela hasta con quien fuera designado por el mismo Chávez como su sucesor; Nicolás Maduro.

Junto al ejercicio político de la presidencia se mantuvo en pie la estructura, militar, que amparó el poder de Chávez; el ejército venezolano, bolivariano; chavista.

Pero una revolución que cuestiona privilegios es algo removedor. Y una estructura militar consolidada es, por definición, lo menos removedor que existe (aunque puede haber consolidaciones de poder aún más intensas, con raíz religiosa, por ejemplo).

Y la revolución chavista fue siendo esmerilada por el poder imperial norteamericano, cortando suministros, ahogando financieramente… lo que ya sabemos, es el recetario habitual de tratamiento para estas dislocaciones. Y con el progresivo ahogo monetario y material, el rebrote repetido de opositores tipo Leopoldo López o Corina Machado… Venezuela se fue enfrentando a las limitaciones características de las crisis políticas por asfixia; el “amo” norteño procurando inmiscuirse cada vez más.

Venezuela empezó a sufrir una fuerte emigración porque la escasez generalizada afectó a la sociedad antera.

Las crisis energéticas han hecho lo suyo. El disloque social y familiar, la emigración forzada. Los mecanismos de control electoral también han hecho lo suyo; cada vez sabemos menos. La gente de la calle sabe cada vez menos acercas de los resultados electorales; si son fruto de las votaciones o de los recuentos teledirigidos orquestados al margen de “la voluntad popular”, tan invocada como a menudo manipulada.

Maduro siguió fungiendo como presidente tras problemáticas elecciones (o al menos conteos).

3 enero 2026

Ese día vimos con la detención violenta, cruenta, y el encarcelamiento de Nicolás Maduro, entonces presidente de la República Bolivariana de Venezuela y su cónyuge, Cilia Flores, el largamente conocido intervencionismo salvacionista a cargo de un destacamento militar estadounidense actuando como policía sin fronteras.

No hubo resistencia alguna de numerosas instituciones supranacionales que se supone resguardan cierto orden internacional; la OEA, el Tribunal Penal Internacional, la ONU, la Corte Internacional de La Haya… ni antes ni siquiera después del ejercicio tipo Far West de los sofisticados secuestradores, que debieron matar a decenas de guardias, venezolanos y cubanos, para proceder a “la extracción”.

El ejercicio punitivista estadounidense dejó entrever el tembladeral político que ya se había adueñado de Venezuela desde tiempo atrás. Pero también del tembladeral institucional que nos gobierna o desgobierna en el concierto internacional.

Porque los acontecimientos no caen solos del firmamento; siempre se eslabonan, suelen obedecer a alguna causalidad. ¿Cómo entender entonces el acontecimiento del 3 ene 2026? En la cuestión del poder y dominio planetario tenemos un dato histórico: que la élite WASP, forjadora del poder de EE.UU. hace ya mucho tiempo que perdió el dominio absoluto que la caracterizara en el siglo xix y hasta las primeras décadas del xx. Con el golpe de mano del 3 de enero asoma a su vez en Venezuela una nueva configuración del poder; con Maduro aprisionado y a la espera de un juicio, no sobreviene la ocupación tradicional que designa una junta militar y provisoria. Como si todo funcionara ahora correcta, institucionalmente, es el gobierno de Maduro, sin Maduro, el que sigue funcionando “con total normalidad”.

La continuación de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, de Diosdado Cabello (el de la “línea dura”) y en general del elenco chavista, incluyendo al hijo de Nicolás Maduro al frente del gobierno venezolano, es desconcertante.

¿Tratan de salvar lo salvable ante la ofensiva imperial o son “el troyano” instalado por Trump & Co.?

Vemos entonces que los pasos de “el imperio” tienen una modalidad distinta a la vieja metodología de “las juntas militares”, y los administradores posgolpe son también radicalmente distintos; los golpistas no ponen al “elenco de confianza” (con la anuencia imperial): queda en pie la vieja estructura administradora de la Venezuela chavista.

24 junio 2026

La situación actual, con la dirección “chavista” recibiendo y con honores un contingente del estado racista, supremacista, genocida israelí tiene un alcance abismal que hace imprescindible re-conocer, ubicar, justipreciar.

¿Cómo Hugo Chávez y su gigantesco antirracismo pudieron derivar en el gobierno actual de Delcy Rodríguez?

Israel era, precisamente, uno de los objetivos de crítica más certeros, y con justicia, de Hugo Chávez.

La razón de tan peregrina visita o acercamiento: el terremoto doble sufrido por Venezuela en la afueras de la capital y con epicentro en La Guaira.

Es indudable la conmoción con semejante tragedia nacional. Los terremotos pertenecen a la naturaleza, al planeta. Y en ese sentido son apolíticos, carecen de coloratura política.

Pero desde 1946 tendríamos que decir que muchísimos fenómenos naturales carecen de aquella apoliticidad, que por tanto tiempo atribuimos, con lógica, a los fenómenos naturales, climáticos, tectónicos, porque inmediatamente de terminada la 2GM, el Reino Unido y EE.UU. se abocaron a la tarea de controlar el clima, de “gobernar la atmósfera”. Una clara expresión de poder tecnológico en expansión. Ese primer proyecto, conocido bajo la sigla HAARP (en castellano, Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) que, como en su original en inglés no nos dice casi nada, busca provocar cambios atmosféricos que desencadenen determinados fenómenos climáticos. Por ejemplo, lluvias con tormentas e intensidad con las que se han logrado inundar poblados hasta casi hacerlos desaparecer.

Es decir, desarrollar políticas con el clima como herramienta. En 2023, el devastador terremoto habido en Turquía y Siria fue denunciado como provocado.1

Obviamente, si hubiere autores detrás de fenómenos aparentemente naturales pero trágicos, no se van a autoincriminar.

Tampoco podemos imputar un trastorno de la naturaleza del calibre de un terremoto como provocado por humanos sólo porque perjudique o afecte a una sociedad en conflicto con un poder imperial (aunque fuere el que está empeñado en “gobernar” la naturaleza). Pero sí debemos dar un paso más y ser conscientes que la humanidad, su tecnodesarrollo, han generado fuerzas que, fuera de control, han terminado provocando tragedias mayúsculas (y a menudo con desconocidas secuelas).

Ni siquiera tienen porque ser en el ámbito militar; pensemos apenas en las desconocidas consecuencias ambientales que nos ha generado la petroquímica con su diseminación de plásticos en el planeta.

O lo acontecido con Fukushima, en Japón, 2011, que ante un tsunami al parecer generado por movimientos tectónicos (maremoto y terremoto), que alcanzó las instalaciones de varios reactores de provisión de energía atómica, se terminó generando un escape radiactivo amplísimo, sobre todo a las aguas del océano Pacífico (que alcanzó las costas americanas a varios miles de km de distancia).

La historia del planeta tenía hasta nuestro presente sólo fuerzas naturales que podían causar y causaban desastres naturales.2 Nuestra historia ha logrado registrar lo que ha podido de ello. También hemos tenido enormes tragedias colectivas antropogénicas como las guerras (y sobre todo las mal llamadas “mundiales”, la primera europea y la segunda, sí, mundial), que han arrojado decenas de millones de muertos. También tenemos otros desastres provocados por el hombre, como algunos naufragios y hambrunas, éstas últimas sobre todo generadas por el colonialismo, y a menudo han sido aún más homicidas que las mismas guerras.

Nuestros desarrollos tecnológicos nos han ido permitiendo “mezclar” cada vez más factores naturales con tecnoconstrucciones generadas por humanos, que podrían generar avasallantes

desastres ya no exactamente naturales (aunque pueda haber interés en que sean presentados así).

Fukushima podría ser un ejemplo. Aunque ajeno a la política (sólo hubo dos factores interrelacionados: energía atómica antropogénica y tsunami natural).

Pero el Homo technologicus se nos presenta como una realidad cada vez más acabada y activa. Y para muchos deseable.

La Guaira y Caracas

De lo acontecido en La Guaira y Caracas llamó la atención la “precisión” en el blanco. Pero eso puede ser casualidad, la misma por la cual un temporal puede castigar una rambla y otro similar, una costa desierta, y el primero arroja muchos muertos y el segundo, ninguno.

No tenemos leyes ni regularidades para discernir tales casos. Sólo nos llama la atención cierta coincidencia en su secuencia con la del terrible terremoto de 2023 en Turquía y Siria; ambos se han descargado en sociedades y humanos malquistados con el mayor poder que conocemos; el eje anglosionista; generador de tantos conflictos, hambrunas, asedios y exterminios en las últimas décadas.

A esa coincidencia que puede no ser más que eso, hay que agregarle la política ya decidida y puesta en práctica al menos desde fines de la 2GM, que ya hemos aludido, de adueñarse de la naturaleza; acumular tecnopoder haciéndose de resortes y herramientas que permitan instrumentalizar manifestaciones climáticas o tectónicas, en una palabra, gobernarlas.

Conseguir objetivos de este tipo no sería en modo alguno una adquisición que pase al acervo humano, como se suele entender o sobreentender que acaece con descubrimientos o inventos. Porque se trataría –si los hubiere– de poderes hoy en día secretos, confidenciales. Y a esa adquisición tecnocientífica, si la hubiere, habría que agregarle un rasgo absolutamente decisivo: el más amplio y sofisticado uso del engaño por parte de los mandos israelíes en todas sus tareas y empeños. Los mistarviim constituyen un ejército de espías actorales que no tienen igual en sociedad alguna de nuestro presente.

No sabemos si los terremotos de La Guaira-Caracas fueron provocados.

Pero sí sabemos que la asistencia gentil israelí a Venezuela forma parte de su política de Public Relations; basta ver el alineamiento geopolítico israelí en nuestro continente: con los comportamientos más reaccionarios y oligárquicos, como el apoyo entusiasta al narcotraficante expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, al actual presidente argentino Javier Milei que se autoproclama “el presidente más sionista del mundo", al presidente de Paraguay, Santiago Peña, que inauguró hace un año –en pleno genocidio a la luz del mundo– la embajada de ese país en Jerusalén junto a Beniamin Netanyahu; la promesa del flamante presidente colombiano Abelardo de la Espriella de restaurar relaciones diplomáticas con Israel, que habían sido suprimidas por el gobierno anterior a causa de los genocidios desencadenados por Israel en Palestina y Líbano; las relaciones excelentes que el actual presidente ecuatoriano Daniel Noboa mantiene con el régimen sionista.

El apoyo asistencial israelí a la devastada Venezuela se liga así con el apoyo israelí a los regímenes más reaccionarios centro- y sudamericanos.

Israel despliega todas estas relaciones, revelando un apoyo creciente de lo más conservador y retardatario de nuestra América valiéndose de una eslabonada construcción de mentiras.

“Estimo a los palestinos” declara el militar israelí Roni Kaplan (nacido en Uruguay), al frente de la comitiva israelí en Venezuela, y sabemos que la población con más rengos, mancos y

amputados del mundo para invalidar población; y es la población en el mundo entero con mayor mortalidad infantil por disparos de armas de fuego, porque los militares israelíes practican tiro al blanco con infantes palestinos, eligiendo para sus competencias las cabezas, la entrepierna o el corazón.

¿Qué significa entonces el amor o la estima de Roni Kaplan? 3