miércoles, 23 de septiembre de 2026

¿dos historias?

 11 setiembre 2001: ¿dos historias?: ambas no pueden ser verdaderas

Luis E. Sabini Fernández https://revistafuturos.noblogs.org

La historia, ya sabemos, −a diferencia de los recitados de los sistemas cerrados, ya sea religiosos o políticos o los círculos históricos de historias oficiales y consagradas−, suele presentar enfoques diversos, a veces complementarios, pero a menudo diferenciados y contradictorios.

Pero pocas veces el divorcio de las versiones llega a ser tan absoluto, radical, como con lo acontecido en EE.UU. el 11 de setiembre de 2001.

Todos los canales mediáticos aparecidos el 11 de setiembre de 2026, presentan documentales de CNN, de una comisión oficial específicamente dedicada al relevamiento del 11 set. 2001, ofrecen la misma versión: aviones secuestrados por Al Qaeda, todo el operativo dirigido por Bin Laden, y la respuesta de EE.UU. ante el traicionero ataque de “el terror”, que semanas después se descargará con una invasión militar en toda regla sobre Afganistán.

Si, en cambio, revisamos la ilación de los hechos que nos presentan publicaciones críticas y muy diversas, vemos que Israel está en el origen y en todo el decurso de lo acontecido el 11 de setiembre de 2001. Ya sea la hispana rebelión.org o el portal de geopolítica global SurySur, la red brasileña Outras palavras o la revista digital estadounidense Unz Review.

Grosso modo podríamos decir que coexisten dos versiones históricas para un mismo acontecimiento: la oficial, con Bin Laden y los afganos y una suboficial, inoficial, ¿alternativa?, con agentes del MOSSAD israelí moviendo los hilos de semejante acontecimiento (que al margen de la espectacularidad y la destrucción material, asesinó literalmente a unas tres mil vidas humanas).

Veamos, por ejemplo, lo que presenta Hua Bin, un analista chino que escribe regularmente para agencias de análisis internacional y medios de periodismo independiente.1 Para evitar polémica, nos dice, conciliador, que se referirá a una “teoría de la coincidencia” 2: “existen numerosas conexiones […] entre el ataque terrorista del 11 de setiembre y personas y organizaciones de origen judío”.

Invoca el cui bono; “¿Quiénes fueron los más beneficiados por los ataques del 11 de setiembre?” Y nos recuerda que el mismo día de los ataques, un periodista le preguntó a Netanyahu qué significaba el ataque para Israel, y que éste le respondió exultante: “Es muy bueno.” Como se suele decir, el pez…

Bin nos recuerda algo que cualquiera con una pizca de memoria conoce: “La nación judía [sic: no reconozco certero el concepto de nación, aquí] ha demostrado sin duda al mundo que es el estado que más prolífica y despiadadamente recurre al terrorismo de bandera falsa y a los asesinatos selectivos.”

No hacía falta llegar a las atrocidades acaecidas luego del 7 de octubre 2023 para advertirlo, porque ya en la década de los ’60, y en la de los ’50 y en la de los ’40 (y hasta en los orígenes de la actividad sionista en Palestina) proliferaba esa modalidad, que llegó al asesinato político (de judíos refractarios al sionismo). Bin verifica los avances del implante sionista: recuerda que “tras los atentados del 11 de setiembre, la administración Bush integró plenamente el conflicto de Israel con los palestinos en la guerra global contra el terrorismo”. Confundiendo deliberadamente los atentados tipo Al Qaeda con las inmolaciones palestinas en las que un palestino ofrece su vida para acabar con la de un jerarca sionista (emprendimiento de alto riesgo no sólo moral sino de vida porque lo hacen a costa de sus propias vidas con la incerteza del desenlace).

Bin hace otras observaciones que otorgan mucho peso a las coincidencias: “Bush [empezó a reconocer] que, dadas “las nuevas realidades sobre el terreno”, no era realista esperar que Israel volviera por completo a las fronteras de 1967, reconociendo así las expansiones territoriales ilegales de Israel. [Rechaza así] “el derecho de retorno [palestino] a su territorio soberano bajo ocupación israelí.” Habría que acotar que “las fronteras de 1967” eran todo menos fronteras; el fruto de uno de los pasos de conquista de Israel, como fueran las “fronteras consolidadas de 1948”. Y tan arbitrarias como aquéllas.

Y Bin sigue con las coincidencias: “Barak estaba en directo en BBC World justo durante los atentados del 11 de setiembre, y una hora después de la explosión en North Tower, señaló acusatoriamente a Bin Laden y concluyó: “Es hora de lanzar una guerra operativa y completa contra el terrorismo”. Premio mayor a la deducción inmediata, al don de oportunidad, a su despliegue docente para elaborar un programa al instante y ¡a la fortuna de estar en el lugar indicado del exministro Ehud Barak! Amigo y protegido o protector de Jeffrey Epstein.

Hua Bin pasa revista a la craneoteca neocon, que está tan relacionada con el comienzo del s xxi en EE.UU. y a la hechura del informe Rebuilding America’s Defenses. A Report of the Project for the New American Century, de setiembre 2000, presentado por Thomas Donnelly y Donald Kagan a nombre de los neocon (que ocuparan la Casa Blanca con la presidencia de G. W. Bush).

El nuevo siglo empieza así fructificando una nueva constelación de poder. Un nuevo siglo american. Que se anuncia mediante un acontecimiento traumático que no tarda en producirse: 11 set. 2001. Bajo esa constelación nos encontramos ahora, todos nosotros; el mundo entero (que es cada vez más diminuto, porque los tecnodesarrollos nos han ensanchado hasta los confines planetarios).

Y es en esta situación que observamos la hybris del poder sionista. Que va por la desaparición de lo palestino, que constituye un recordatorio permanente de un conflicto de origen, de un menoscabo para el poder sionista.

Un poder que no puede desplegarse exclusivamente desde EE.UU., pese a que es su fuente principal de difusión y control planetarios. Porque su razón de ser, la irradiación de su fuerza no puede sino proceder desde su base histórica, ligada íntimamente con su fe: el territorio bíblico palestino/israelí.

Ese origen “obliga” al sionismo, al poder judeosionista, a “liberar” ese suelo de la maleza que, según la jerga militar israelí, lo daña o lo profana: lo que hacen con los palestinos es, periódicamente “cortar el césped”, “rasurarlos”. La población aborigen o al menos la que lo habitaba inmemorialmente es convertida por el sionismo, no ya en población animal (algo que el Talmud prescribe), sino –menos aun– en vegetal.

La necesidad, entonces, de que desaparezca lo palestino como testimonio de algo, cualquier que sea ese algo (que además, no es sólo una población, sino que es propiamente una sociedad, con sus relaciones, sus creencias, que lógicamente expresa la resistencia y el rechazo a su aniquilación).

Con el 7 oct. 2023, el sionismo −valido de la actividad de los refractarios y guerrilleros palestinos que se largaron a una acción de “Todo por el todo” al ver la inviabilidad de un reconocimiento a lo palestino ante la implantación judeosionista− traza una estrategia de dominio aplastante y absoluto. Que coincide, además, con su concepción absolutista, monológica.

Desde octubre de 2023, toda la humanidad ha entrado en una nueva fase. Que nos acerca aún más a cierto cambio de época, a una suerte de fin de los tiempos; una inauguración que entiendo absolutamente ominosa; una época de sinceramiento de atrocidades (y su consiguiente normalización).

Nos pueden ayudar a captar semejante momento las opciones que un pensador de nuestro tiempo, Franco Bifo Berardi 3 nos “ofrece”. Al iniciar su cuenta regresiva, Berardi alude a una de las condiciones básicas de nuestra ecuación contemporánea: “Dada la actual hegemonía de la mafia etnonacionalista sobre la maquinaria global”.

¿A qué alude Bifo con la maquinaria global? A que nuestro planeta está globalizado, unificado en el sentido que lo que se hace en una parte, repercute en el resto;

¿A qué alude con la hegemonía? A que hay alguna configuración del poder principal, que tienen preeminencia sobre otras;

¿A qué alude con la mafia etnonacionalista?

Voltaire siempre nos recuerda que: “Si quieres saber quién te controla, mira a quién no puedes criticar”. Bifo nos lo pone a mitad de camino: alude a un poder fuerte, inmenso, de origen racial, nacional o étnico. Si observamos, por ejemplo, el sobrecogedor recorrido que Hua Bin hace por las responsabilidades sionistas sobre enorme cantidad de acontecimientos mundiales de los últimos tiempos, tenemos que reconocer y advertir, con Voltaire, la enorme responsabilidad que le corresponde al poder judeosionista; que desde hace décadas ha quedado con manos libres, con licencia al estilo Bond para llevar adelante su política o frustrar cualquier otra ajena.

La humanidad debería pedir y rendir cuentas otra vez, con el nazismo y con el sionismo. Y no solamente. Porque el colonialismo rampante de los siglos anteriores fue la cantera ideológica de las monstruosidades totalitarias del siglo XX. Y la humanidad, al menos occidental, ha perdido con los totalitarismos políticos y la absolutización religiosa buena parte de la imprescindible autoestima ética que deberíamos recuperar, y cuanto antes.

Lo que hoy nos trastorna y cuestiona más radicalmente es el sionismo (el estalinismo en particular y el comunismo en general han perdido filo; y el nazismo y hasta el fascismo han perdido buena parte de sus pujos protestatarios e imperiales). Y el sionismo ha adquirido enorme vuelo, particularmente por el dominio mediático (hay hoy otro factor no tan pesante en nuestras latitudes, y es el Islam).

El sionismo ha sido una escuela de impunidad. Garantizada por la acción del nazismo, a su vez destruido en 1945. La ONU se funda también en 1945 y desde el primer momento Israel, el sionismo y lo judío quedaron amparados y exonerados de culpa y cargo por nacimiento y por definición. El caso Bernadotte lo expresa trágica pero rotundamente.

Folke Bernadotte resultó el primer mediador de la flamante organización internacional. Pertenecía a la familia real sueca. Con sus conocimientos idiomáticos y culturales y su empatía se convirtió en referente de enorme valor y valentía personal en conflictos internacionales. Como mediador entre palestinos y sionistas, tuvo intercambios “con tirios y troyanos”. Y procuró contemporizar y reconocer derechos de ambas partes. Los sionistas no querían “medias tintas” y directamente lo mataron a tiros. El matador fue identificado, detenido y encarcelado. Duró pocas semanas su prisión. En libertad, pasó a formar parte, sin tapujos, del equipo protector del primer ministro israelí David Ben Gurión. La ONU se conformó con exigir indemnización por el funcionario asesinado, pero no dijo ni una palabra por la condena y su pena irrisoria.4 Estamos en 1948. Año de fundación del Estado de lsrael. ¿Quién podía enmendarle la plana al flamante estado? El juicio de Nurenberg, ese año, no fue llevado adelante por Los Aliados, como se dijo. Se lo hizo en su nombre, pero fue dirigido por sionistas organizados previamente. Jueces y parte.

Esa hybris política ha llevado, paso a paso, poco a poco, a lo que hoy vemos, conocemos y sufrimos.

Berardi plantea otros nudos problemáticos que la humanidad tiene a la vuelta de la esquina, que expone como posibles ejemplos de un desenlace traumático para todos nosotros: ¿cortocircuito en la relación entre criptomonedas y la deuda estadounidense?, ¿enfrentamiento armado entre autoridades federales y estatales (también) en EE.UU.?,

¿una pandemia en medio de una negación generalizada de la salud? 5

Por nuestra parte, sin que Bifo nos lo pida, nos atrevemos a agregar otros nudos problemáticos ante nuestro futuro:

¿contaminación de nuestros cuerpos y sus sistemas endócrinos por micropartículas plásticas generalizadas?;

¿la consigna No Limits −consigna y meta de sectores altamente tecnologizados−, pertenece a la economía o a la insensatez?;

y apenas una tercera más:

¿sufrimos una crisis éticopsíquica en nuestra relación con la mortificación y la muerte de quienes son nuestros semejantes, es decir, nosotros mismos?

¿Y si esta última crisis se nos hace biológica y transitamos a una esterilidad postraumática (la crisis demográfica resulta cada vez más actual)? □

sábado, 12 de septiembre de 2026

MOVUS

 Comunicado de Prensa

 

Relocalizando los combustibles sintéticos

 

En una comunicación oficial los responsables de la planta de combustibles sintéticos que se pretende instalar en los padrones 11950 y 11951 del departamento de Paysandú informaron que  “no existe una decisión definitiva ni formalmente adoptada respecto del futuro emplazamiento de la planta".

 

Eso contradice los comunicados del Gobierno de nuestro país al de la República Argentina sobre que la planta sería relocalizada. Desde la organizaciones sociales hemos dicho repetidas veces que más allá de las declaraciones de las autoridades uruguayas, no había  sobre el tema conformidad de la empresa sobre ser relocalizada.

 

El mantenimiento en el Ministerio de Ambiente del estudio ambiental del proyecto en la ubicación original y otros indicios, apuntaban a que la empresa no había aceptado al relocalización impulsada desde el Gobierno uruguayo.

 

Vemos con preocupación la similitud de esta situación con la generada en 2014 por el cambio del puerto planificado por Aratirí en la Angostura al Puerto de Aguas Profundas de El Palenque, una de las causas esgrimidas por Aratirí para demandar al Uruguay por 3.536 millones de dólares, demanda que sigue su curso en París.

 

En aquel momento tal como ahora, hablamos de un proyecto inviable comercialmente, con grandes pasivos ambientales y que para su operación solicitaba subsidios del Estado uruguayo, de todos nosotros. Aratirí decidió que era mejor retirarse y procurar obtener mucho más dinero con una millonaria demanda al estado uruguayo.

 

Rechazamos que se siga con las negociaciones secretas entre los responsables de la empresa y funcionarios del Poder Ejecutivo de un “Contrato de Inversión” como los que se hicieron con Montes del Plata, UPM y Katoen Natie.

 

Rechazamos que continúen las negociaciones secretas entre los responsables de la empresa y funcionarios del Poder Ejecutivo de un “Contrato de Inversión” como los que se hicieron con Montes del Plata, UPM y Katoen Natie.

 

En esos contratos, firmados por funcionarios de Poder Ejecutivo, sin intervención parlamentaria ni conocimiento público previo, se otorgaron, beneficios más allá de los que el Poder Ejecutivo puede otorgar por la Ley de promoción de inversiones (ley 16.906) que limita los beneficios que puede otorgar el Poder Ejecutivo a exoneraciones impositivas.

 

La ciudadanía uruguaya no puede seguir permitiendo que bajo el pretexto de “inversiones” y del  “incremento del PBI” se instalen en nuestro territorio proyectos que en su operación dañan el ambiente, degradan los recursos y además necesitan ser subsidiados por nuestra población.

Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus) 

9 de setiembre de 2026

 

Contactos de prensa:

Ana Filippini            098 407 572

Fernando Moyano   099 142 105

Raúl Viñas                099 648 685


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Área de Comunicación
MOVUS - Movimiento por un Uruguay sustentable


miércoles, 2 de septiembre de 2026

Israel

 colonialismo, neocolonialismo en Ceuta, 26 08 30 8000

Colonialismo y eurocentrismo en el episodio ceutí

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org

Títeres con los que nos juegan ¿o jugamos y nos golean?

30 agosto 2026

Hipérbola Janus1 ha abordado con mucha determinación el reciente y creciente conflicto expresado hace pocas semanas con la invasión de marroquíes, sobre todo jovencitos y gente desocupada, junto con otros africanos a Ceuta.

Su abordaje, empero, presenta un eurocentrismo que no ayuda a entender la jugarreta desencadenada desde Marruecos, que no lleva por cierto la marca en el orillo de ”hecho en Marruecos·”

Un punto a favor aunque incompleto de las virtudes y verdades que expresa este seudónímo es el de ubicar la política marroquí al servicio de poderes que le son francamente ajenos y que convierten la conducta marroquí en apenas instrumento de un eje francamente mayor y más decisivo; el poder anglosionista –como con mucha precisión lo califica Janus–, que ya en plena descolonización en los ’70 del siglo pasado orientó al régimen marroquí hacia una suerte de policía de Colonias en el norte africano.

Recordemos la “marcha verde” de hace medio siglo donde el régimen monárquico más o menos absolutista de un Marruecos recientemente independizado se dio el lujo de lograr los efectos de un golpe de estado “sólo” movilizando a cientos de miles de marroquíes del montón, inundando de civiles el territorio saharaui y abortando una solución independentista para el territorio saharaui y su población.

Pero así cómo Janus tipifica a Marruecos en un marco geopolítico mucho mayor, vertebrado desde Israel y su mayordomo geopolítico, EE.UU., nuestro autor/a yerra con la “españolidad” absoluta y categórica que otorga a los enclaves norafricanos de España.

Es totalmente baldía la pretensión cuantitativista de otorgarle a Ceuta tres siglos y medio de soberanía española y comparar esa edad con las siete décadas corridas desde la “independencia” marroquí, en 1956.

No es una cuestión de calendario y efemérides. Es el contexto geográfico, cultural, étnico, arquitectónico, geopolítico lo que decide.

Ese colonialismo naturalizado de Janus en los enclaves norafricanos españoles no es sino un capítulo del eurocentrismo que reaparece en su discurso cuando se refiere al colonialismo español, por ejemplo, al acaecido en la “América española”: “una España que se replicó a sí misma en aquellos territorios que conquistaba, al modo de Roma, creando estructuras de civilización y confiriendo la plena ciudadanía española.” Hay que preguntarle, al menos a los sobrevivientes de naciones como la aymara, en la actual Bolivia, o la maya, en Guatemala, sobre “la plena ciudadanía española” que le habría sido conferida.

Basta ver cómo se procesaron los mestizajes raciales en la historia de las naciones indoafrolatinoamericanas, casi todas con impronta española, para advertir que no existió nada idílico o celebratorio (aunque uno pueda conceder que las formas del racismo anglo, implantado

en la América del Norte han sido aún más racistas y genocidas, porque los piadosos calvinistas y moralmente estrictos cuáqueros no violaban indias; exterminaban a toda la población aborigen y hasta su mismo hábitat).

Janus ha querido evitar sin duda “la leyenda negra” en América, muy Made in England, pero flaco favor le hace a la historia y a la verdad, sustituyéndola por la “leyenda blanca o rosa”.

Salvando el perfil histórico que acabamos de comentar, lo que importa de la exposición de Janus es el abordaje de las perspectivas que presenta la invasión de Ceuta del 31 julio ppdo.

En primer lugar, ubicarlo como lo que ha sido; una invasión.

Nada original. Mohamed VI parece estar repitiendo la jugada de su padre, Hasán II, y su “marcha verde” en 1975, que ya reseñamos.

Marruecos no es sino una pieza de juego de quienes lo dirigen y dirimen: Israel, muy presente con sus baterías de programas como el Pegasus amén de las armas que provee regularmente a Marruecos. Hay hoy una ya muy asentada cooperación en materia de inteligencia, tecnología militar (sistemas de misiles y ciberseguridad) y conectividad económica, integrando a Marruecos en un eje estratégico “junto a” Washington y Tel Aviv. Dedicado al desgaste, en este caso de España. Pagándole así a Sánchez su renuencia a invertir lo demandado por los proveedores de armas (y guerras); Israel, EE.UU. y el coro de la UE.

Lo dicen con claridad y sin pelos en la lengua José Bautista y Ysabella Semiramis:2 “Rabat lleva décadas fomentando o reprimiendo los flujos de personas para ajustar la presión sobre el Estado español. Control o caos, la gestión de la frontera sur se ha convertido en una de las herramientas más eficaces del régimen marroquí para conseguir objetivos internacionales.”

Marruecos, con todas sus dificultades culturales (las diferencias de trato jurídico a hombres y mujeres en choque franco con la modernidad), económicas (desocupación, debilidad en la formación profesional), punitivismo que es alto y lógicamente inaceptable, se presenta como pieza de la geopolítica anglosionista, bajo la esfera de mando de EE.UU. e Israel.

Por eso, ante la invasión sin armas del 31 de julio de 2026 se hace aún más urgente romper todo maniqueísmo reduciéndose a optar entre el status quo colonialista y eurocentrado por un lado o la jugarreta marroquí, como si fuera una manifestación espontánea de necesidades “del pueblo” marroquí (o de tantos africanos que han “alcanzado” a Marruecos acercándose al cruce del Mediterráneo).

En muchos sentidos, los jóvenes que protagonizaron la “invasión” pacífica y sin armas, constituyen una huida tratando de abandonar Marruecos, su tierra natal.

En el mismo momento del tumultuoso empuje “migratorio” por la costa y por la playa, trepando los muelles, y todo lo que veíamos en los espectacularizados videos del momento, ¡oh casualidad!, emisarios israelíes en la ONU señalaron el carácter colonial(ista) de Ceuta y Melilla en manos españolas.

Que un gobierno claramente colonialista y violento, como Israel, tan colonialista como para permitirse ejecuciones sumarias, dispensado muerte en las tierras que ambicionan, imponiendo su marca colonial sobre territorios palestinos (y otros, como el libanés o el sirio) con bombardeos, balas, aguas contaminadas, restricciones y ahogos de todo tipo, que semejante red de criminales no haya sido aislada en el concierto internacional, y que, encima, acusen a España de colonial, no puede dejar de entenderse como “una retribución de gentilezas” si

recordamos que España, el gobierno de Sánchez, dejó entrever cierta resistencia a la carrera armamentista que promueven EE.UU. e


Israel para Europa y, lo más irritante para Israel, que España y su gobierno han abierto, aunque apenas entornada, una vía de apoyo a lo palestino. Y no sólo su gobierno; ¡la sociedad española malogró una competencia ciclista internacional por la presencia israelí!

Este repudio generalizado es un bofetón a la mejilla israelí. Por eso, la denuncia o recordatoria israelí no es sino una rencorosa vendetta por los amargos tragos que recibieran de España y de su gobierno. Este desquite obedece a una cierta insatisfacción política: Israel no acaba de lograr total sumisión ante su política genocida.

Por su parte, la UE no hace sino agravar su dependencia hacia EE.UU e Israel. Véase el muy esclarecedor video ”El Viejo Continente” sobre los Acuerdos de Abraham (https://www.youtube.com/watch?v=Vx19JukwzG0).

Vamos viendo que la idea de imperio norteamericano y su portaaviones en el Cercano Oriente, Israel, encierra el revés de la verdad; es Israel el que “dirige la batuta” y Trump (y/o Biden), siguen sus pasos, cada vez más ingrávidos, cada vez más más atentos al amo sionista.□

miércoles, 26 de agosto de 2026

Gaza

 ¿QUÉ NOS PASA?, ¿DÓNDE ESTAMOS? ¿QUÉ SE NOS VIENE ENCIMA?

¿Aceleración del deterioro ambiental, 3GM, fe de megarricos?

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org/

Con acierto, más y más analistas coinciden en reconocer nuestro momento como de guerra inminente o tercera guerra mundial, de violencias acrecentadas y desprovisto de los “afeites” tradicionales.

Hace pocos, poquísimos años, habría sido inconcebible andar torpedeando y hundiendo barcazas de contenido desconocido, probablemente pescadoras (o tal vez contrabandistas de droga), ultimando a decenas de sus tripulantes u ocupantes.

También hace muy pocos años ninguna democracia se habría atrevido a poner en acción un cuerpo policial enmascarado, armado, sin identificación, para detener por la fuerza las más de las veces a ciudadanos y transeúntes en las calles con la consigna de depurar el país de extranjeros indocumentados; a menudo con desenlace fatal para los interpelados.1

Cuál es la compuerta rota o vencida para la inundación de esta violencia política, militar, racial, sexual de los muy últimos años?

Gaza. A mi ver, lo acontecido en la Franja de Gaza ha generado este nuevo estilo de inhumanidad militante, de destrato radical.

Pero no lo del 7 de octubre 2023, como tantos bienpensantes suelen alegar. Refiriéndose a lo acontecido ese día como “el mayor genocidio judío” desde el llevado a cabo por los nazis, en los ’40, hace casi un siglo.

Lo del 7 de octubre 2023 ha sido muy otra cosa: un parteaguas en la lucha palestina por retener su suelo natal arrebatado por el sionismo, que a su vez ha procurado restablecer un territorio bíblico que habría estado poblado hace tres milenios por los judíos: repoblar bíblicamente esa tierra al costo que fuere. Como dijo uno de los fundadores del sionismo, Zeev Jabotinski; arrebatarle esa tierra sagrada a sangre y fuego a los palestinos. Agregaba, coherente; ‘si yo fuera palestino, la defendería también con las armas.’

Los palestinos, como naturalmente todo pueblo, defendieron su terruño. Como los taínos ante los hispanos, los charrúas el suyo, los apaches antes los piadosos anglos que erigían su mundo y su cielo (en tierra… ajena), los tzoziles el suyo, los asturianos el suyo, los británicos el suyo ante los romanos…

Los palestinos, como todo pueblo, tampoco permitieron ni prohibieron el ingreso y el acceso de sionistas al territorio y a la sociedad palestina. No estaba a su alcance, porque fueron colonizados doblemente; desde el sultanato, hasta 1917, y luego desde la administración británica (hasta 1948). La población palestina resistió primero inorgánicamente, a veces mediante tumultos, a veces mediante acciones violentes y homicidas contra los nuevos dueños de la tierra (el sionismo compraba todo el tiempo tierras, valido de los grandes fondos otorgados por banqueros judíos y sionistas; caso paradigmático pero no único, Rothschild).2

Esos levantamientos espontáneos distinguían muchas veces a los judíos de larga data en Palestina de los sionistas recién llegados (por eso, alegatos contra el antisemitismo son falaces).

En 1936 estalla una huelga general con ocupación de lugares de trabajo y violencia consiguiente contra una penetración sionista ya muy bien establecida. Ese levantamiento fue muy cruento, duró tres años y se llevó la vida de tal vez una decena de miles de palestinos (y centenares de ingleses y sionistas totalmente unidos entre sí). En una población que no alcanzaba a dos millones de habitantes.

La sociedad palestina fue socavada desde su interior, el sionismo generó un nuevo orden social superpuesto al anterior, al históricamente dado, “ocupando el nido”, al estilo del cuco que se apropia del nido ajeno y desaloja a los pichones, de menor porte, para los cuales los pájaros originarios construyeran ese nido. El cuco se nos presenta como súmum del despojo: los pichones intrusos, más grandes y mejor alimentados por sus progenitores, se van encargando de tirar afuera del nido a los originarios: caen al suelo y mueren. Inermes.

Ése ha sido el proceso, con escalones ahondando el desalojo, el desamparo; en 1948, en 1967, en 1987, en el 2000, en 2006, en 2009…

Tras cada escaramuza, militar o diplomática, tras cada baño de sangre, el proyecto sionista se ha afirmado. Autosacralizándose. Con las mejores intenciones para su grey. Y con muchísimos recursos no sólo materiales, también intelectuales e ideológicos. Y la resistencia palestina, increíblemente tenaz, se ha ido desgastando. Ni con documentales como Cinco cámaras rotas, ni con esfuerzos por preservar los cultivos y la cultura o los centros de enseñanza, las redes hospitalarias, las de agua potable, han logrado revertir el proceso. Los sionistas destrozan todo sistemáticamente: agujerean los depósitos de agua, riegan con tóxicos los campos, derriban olivos centenarios (o milenarios), deshacen o cortan carreteras “para” palestinos, cada vez más intransitables. Llevar, como les gusta decir, a los palestinos “a la edad de piedra”. Tampoco sirvieron los arrebatos guerrilleros, con resultados a veces muy cruentos. Y tampoco, en plena desesperación para readueñarse de sus destinos, las inmolaciones que tantos jóvenes ofrecieron para deshacer el anillo asfixiante de la constricción sin pausa aplicado por los sionistas sobre todos los resortes de la sociedad intrusada.

La prodigalidad de medios de que disponía la Agencia Judía y dispone Israel contrasta con la escasez de medios de los desprovistos palestinos.

Por décadas, ya más de un siglo. Ya casi no quedan automóviles palestinos. Apenas algunos carros tirados por burros (o por humanos). Y los sionistas, que “atienden todos los aspectos”, envían piadosos animalistas (generalmente europeos, porque en dicho continente se ha desarrollado la sensibilidad hacia las mascotas). Y llegan estos europeos “humanitarios” o animalitarios, para arrebatarles los pocos burros de carga que usan los palestinos empobrecidos y hambreados –sin techo, sin lumbre, sin alimentos, sin agua potable–, para los inevitables acarreos, y llevarlos a vivir “una vida mejor”. En Europa. Con la coartada de una vida animal

mejor, lo que hacen es empeorar un poco más la vida de nuestros congéneres, de nuestros hermanos, palestinos. Porque bondad o maldad surgen del contexto y no de algún precepto general y abstracto.

Lo que pasó el 7 octubre 2023 fue como el intento in extremis de la principal organización de resistencia palestina, islámica, Hamás, armada y por lo tanto violenta; de herir de muerte a la ocupación. Programando un acontecimiento de resistencia armada que “diera vuelta la situación” o al menos interrumpiera la “marcha triunfal” del sionismo. Conscientes que sus actos iban a involucrar a toda la población palestina (e israelí): el copamiento al cuartel local sionista, matando sumariamente a sus ocupantes (se estima que decenas o centenares de militares israelíes habrían sido ejecutados), lo que sobrevino fue un reguero de violencia no acostumbrado para los judíos sionistas. Salvo momentos puntuales, como la huelga insurreccional de 1936, conflictos con países limítrofes en 1948, o acciones guerrilleras cruentas aunque escasas, los israelíes no han tenido sino muertos aislados en enfrentamientos con palestinos (en la operación de arrasamiento que le infligieron a la Franja de Gaza “por haber votado mal” en 2006, que los sionistas bautizaron “Plomo fundido”, en 2008, los palestinos sufrieron alrededor de 1500 muertos, casi todos civiles y los israelíes 13, casi todos militares. Importa el número, cien a uno, y la condición de los victimados, civiles desarmados, niños.

Ha sido “lo habitual” (lo que vimos y vemos en otras guerras “coloniales”; derroche y sacrificios de pueblos invadidos, arrasados, y paseo militar con pérdidas, menores, del invasor).

El asentamiento sionista fue extenuando el tejido social palestino. Durante más de un siglo. Por eso Mads Gilbert, médico noruego de hospitales de campaña, ha afirmado que no ha conocido jamás pueblo más tenaz y unido a la vida que el palestino. Se le nota lo milenario.

Cuando en 2019 y 2020 los palestinos, organizados por Hamás establecen manifestaciones pacíficas, sin armas, obviamente, pero ni siquiera palos ni piedras, reclamando la tierra que les está siendo arrebatada, como las viviendas (a veces de a una, pero siempre sin descanso), los sionistas no ceden ni un ápice de la presión que han establecido, como siempre.

Los sionistas, con delectación y superioridad, que estiman natural, ante la marea humana disparan con francotiradores, cómodamente alojados en terraplenes, como si fuera en un tenderete de tiro al blanco en un parque de diversiones (además, los israelíes han espectacularizado la matanza, estableciendo sitios, elevados, con asientos, buena visual y prismáticos para “ofrecer” a los israelíes el espectáculo de ver arrasar a una sociedad, ajena, claro).

Por su parte, los mandos militares (éstas son las batallas principales del Ejército de Defensa; reprimir civiles desarmados), cuando advierten que el blanco consignado; la entrepierna, genera que muchos manifestantes se mueran desangrados y el efecto podría ser contraproducente, cambian el blanco de la entrepierna a los tobillos, y Palestina se convierte en poco tiempo, en la sociedad con mayor cantidad de rengos y tullidos de nuestro presente.3

Así las cosas, no veo a, por ejemplo, Yahya Sinwar como terrorista. El terrorismo, sociológicamente, es el israelí. Y veo por consiguiente a Sinwar, en sus actuaciones finales, como un suicida voluntario. Como un kamikaze japonés o como un judío varsoviano de los que optaron por darse muerte a sí mismos, al límite de las fuerzas en el gueto de Varsovia. Su decisión arrastrará a la muerte a otros palestinos, pero, ¿es él el responsable de tales muertes o quienes se apropian de todas esas vidas? (para supuestamente castigar a Sinwar y a quienes con él habrían urdido el golpe de mano del 7 de octubre de 2023).

Entiendo que la maquinaria ideológica sionista es inmensa, extensa e intensa. Trabaja en todos los niveles imaginables, desde el humor –cómo han ridiculizado a los palestinos heridos en los operativos sionistas (aunque semejante “humor” ha tenido muy magra resonancia; sólo entre los judíos más sectarios)–, o desde el “combate al terrorismo” aunque el sionismo y sus aparatos secretos se cuenten sin duda entre los de mayor alcance terrorista; basta ver los pogromos que –con Gaza en punto de deglución a cargo del proyecto cómplice de genocidio de Jared Kushner y Tony Blair– llevan a cabo noche a noche comandos civiles israelíes en las aldeas palestinas aferradas a su hábitat milenario en la martirizada Cisjordania.

Bajo el mismo pretexto se estableció desde 2006 “la «regulación» del acceso de alimentos a la Franja de Gaza, que paso a paso devino en el consiguiente aumento de morbilidad y mortalidad de los encerrados por falta de alimentos, agua, hasta llegar a una hambruna generalizada, sin llegar a sincerar esa política como un genocidio a fuego lento (salvo en los arrebatos de sinceridad del ministro Ben Gvir que proclamó querer cambiar los platos de comida carcelaria por balas).

Capítulo uruguayo de esta guerra informativa

Lo del “combate al terrorismo” es ilustrativo. Un acontecimiento bien reciente en nuestro país nos otorga un penoso ejemplo del peso de los prejuicios que caracterizan a nuestra realidad y que algunos pretenden confundir con objetividad.

El Consejo Central Universitario de la UDELAR acaba de prohibir la exhibición de la película mexicana La Gran Palestina, porque es “una propaganda del grupo terrorista Hamás” (sic); para evitar, nos explica el diario El País (Montevideo), que avancen “otros hechos de carácter antisemita”.

“Propaganda de una organización terrorista”, “promueve el terrorismo”, “un grupo terrorista”, la retahíla sólo varía para agregarle “carácter antisemita” y vesanía sexual con “1500 denuncias de violencia sexual”.4

Alarma la pobreza de vocabulario. Ya no de la prensa adocenada, sino de un fenómeno político (inconsciente) más general. “Grupo terrorista” se aplica por igual a AlQaeda, Hamás, Boko Haram, Al Nusra, ISIS, Mau Mau rhodesianos, FLN argelino, M19 colombiano, Vietcong, FRELIMO mozambiqueño, ANC sudafricano, Hamás, Al Fatah… Confundidos deliberadamente movimientos de liberación nacional y social con formaciones paramilitares gestadas desde potencias occidentales para otros fines (por no decir los opuestos).

Si todos fueran “lo mismo”, ¿por qué el Estado de Israel se ha preocupado por curar heridos de redes terroristas como Al Nusra, freedom fighters que Netanyahu ha visitado en hospitales de campaña deseándoles pronto restablecimiento (para que sigan las tareas que les

han asignado)

jueves, 13 de agosto de 2026

Frigorífico Carrasco

 

Situación Frigorífico Carrasco 

La capitulación

 

Cronología: En noviembre del 2025 el frigorífico Carrasco detuvo su actividad productiva y mando a todos sus trabajadores al seguro de paro. Un proceder conocido, de características extorsivas, comúnmente utilizado por la empresa Minerva en todas sus plantas, aunque también favorecido por la ineficacia de nuestra parte para contrarrestarlo. 

Desde ese período de tiempo hasta febrero, la perspicacia de la directiva llevo el relacionamiento y las necesidades gremiales al margen, abocado al tratamiento de prórrogas, para no padecer el desgaste económico y mantener la calma colectiva. La calma comprendida como la capacidad de gestionar la conflictividad sin que se note.

Pero a partir de marzo la situación empezó a agravarse. La posibilidad de renovar las prórrogas cesó legalmente. La empresa se desentiende de la situación y deja todo en manos del Estado. El problema dejó de apuntar a la empresa, para colocarse en la política. El sindicato, sin impacientarse y en modo reposo, delega a sus directivos los pasos más engorrosos de la enmienda. 

A mediados de junio y después de un proceso desgastante, pero necesario, se termina por aprobar la ley que le ofrece cobertura económica a los trabajadores de Carrasco, desde marzo hasta el 30 de junio (cuatro meses), aunque ejecutada recientemente en el mes de julio. Dentro de las argumentaciones que motivaron la ley, las partes se comprometieron a mantener una agenda de reuniones, que fueron "pour la galerie" y una tripartita a fines de junio, donde la empresa traería definiciones concretas con respecto a la posible reapertura de la planta. Sin embargo, en esa reunión, la empresa sostuvo las mismas razones que precipitaron el cierre y sugirió extender la cobertura de los trabajadores hasta diciembre (con una nueva ley), con la posibilidad de tener definiciones más concretas para ese entonces. 

Por lo visto, las respuestas de la empresa son siempre insustanciales, pero el grado de preponderancia que tiene el rubro, así como la cantidad de puestos de trabajo dependientes, terminan siempre inclinando la balanza a su favor y poniendo en jaque a cualquier estructura de gobierno.

El 17 de julio fue la última instancia que tuvo la empresa con el ministerio (sindicato al margen) y fué de sumisión total. Y a pesar de que se ha acatado todo lo que ha querido la empresa, el diagnóstico de los directivos sigue siendo positivo. Por qué? Porque parece que toda la estructura de gobierno está encolumnada en aprobar cuanto antes una nueva ley, que nos ampare hasta el 30 de noviembre (ganando tiempo) y por otro lado, la empresa sigue sosteniendo que tiene pretensiones de reactivar la planta, aunque siga sin mostrar las cartas. 

El sindicato, desarmado y sin respuesta, vuelve una vez más al modo reposo, entregado ante la falta de determinación, espera desde las casas la aprobación de una nueva ley, confiando en el optimismo de sus dirigentes, que repiten "tranquilo nosotros".

 

Presunción: Se dice que esta situación en la industria frigorífica no se soporta más. Y que a partir del año que viene, se va a agarrar al toro por las guampas, con planteos relacionados a ésta problemática o comportamiento (de apariencia extorsiva) de las empresas. Pero hay mucho diagnóstico y poca capacidad de cambio. 

La naturaleza ociosa en la industria frigorífica es histórica, así como las leyes que se crearon para contenerla. Sus argumentos eran contrastables con la realidad del negocio y acordes al contexto. Pero hoy en día, la malversación del recurso es moneda corriente. No es la empresa el problema, sino el sistema que viabiliza el mecanismo. A simple vista no parece haber ganadores claros, hay un frigorífico o empresa cerrada, seiscientos trabajadores inactivos y un Estado haciéndose cargo. El problema es cuando entras en el detalle fino. Porque no son simples empresas privadas (como podría decirse de la situación del frigorífico Casa Blanca en Paysandú), sino multinacionales, que mandan en la economía global, forman entramados comerciales en todas partes del mundo y dirigen sus políticas captando los intereses del país de acogida. Con mucho lobby, captan el interés del sistema político, que después gobierna para ellos. Porque el negocio tiene mucho de contraprestación. Pero así son los juegos de poder.

 

Consecuencias: Los sindicatos de la industria frigorífica trabajan muy individualmente, más allá de agruparnos en federaciones divididas y dar señales parciales de unidad, cada sindicato de base tiene un universo muy dispar de beneficios y acuerdos que defender. Ante la indefensión indiscriminada que muestra la realidad, la mayoría termina replegándose como método de conservación. Es lo que se viene agudizando cada vez más. El accionar de las empresas ha dado resultado, generando una actitud de autodefensa en los sindicatos de base, que prefieren resguardarse ante la situación adversa en otros frigoríficos. Y básicamente es lo que sucede hoy con Minerva y sus otros tres frigoríficos (Canelones, BPU y PUL) porque mientras ellos pasaban las de Caín, nosotros nos resguardabamos para sobrevivir. Y así nos fué. Hoy en día están todas activas menos nosotros, incluso algunos negociando el convenio interno. Parece que definitivamente estamos solos en ésta, sin capacidad de lucha y en modo reposo. Pero ya vendrán tiempos mejores y espero nos encuentre con la lección aprendida. 

 

Anael Cardozo de Assis 

Trabajador del frigorífico Carrasco

FUS

 

¿Qué ha sucedido en la FUS?

 

Como decía mi madre, “escoba nueva barre bien”. Pero en el caso de la FUS ese dicho ni siquiera aplica, porque no hay nada realmente nuevo. No son nuevos quienes hoy conducen la Federación son, en buena medida, los mismos dirigentes que han estado al frente durante décadas. Cambiaron algunos lugares, se reconfiguraron las mayorías, pero las prácticas siguen siendo las mismas.

 

La última Dirección Nacional fue una muestra elocuente. En una organización que representa a decenas de miles de trabajadoras y trabajadores hablaron únicamente ocho personas. Luego se cerró la lista de oradores, impidiendo en los hechos una discusión profunda sobre un acuerdo colectivo de enorme trascendencia que había sido firmado previamente por cuatro representantes de la FUS sin haber sido considerado por los órganos de dirección de la Federación.

 

¿Con qué argumento se justificó ese procedimiento? Que ahora existe la posibilidad de participar en las comisiones. Pero una cosa es participar en una instancia de negociación y otra muy distinta es sustituir a los órganos democráticos de decisión. Negociar no es decidir. Las comisiones pueden elaborar propuestas; quienes deben resolver son los organismos que representan colectivamente a la Federación.

 

El contenido del acuerdo tampoco refleja un avance. Después de décadas esperando una regulación para distintas licenciaturas, el resultado fue un laudo para Licenciadas y Licenciados en Psicología que, en muchos casos, quedó por debajo de las remuneraciones que ya existen en la práctica. Además, su alcance es muy limitado porque una parte importante del sector trabaja bajo modalidades de tercerización, por lo que el acuerdo ni siquiera resulta plenamente aplicable.

 

Pero lo más preocupante fue otra cosa, la modificación de condiciones laborales históricas, habilitando una mayor flexibilidad en la organización de la jornada de trabajo. ¿Por qué sé hizo ese cambio? 

 

La función principal de una federación sindical es conquistar nuevos derechos y defender los ya existentes. Sin embargo, en este caso no solo no hubo avances significativos, sino que se abrió la puerta a una flexibilización que muchos trabajadores consideran un retroceso.

 

Si hacía falta una prueba de que las prácticas no cambiaron, ese episodio alcanza por sí solo.

 

La misma lógica volvió a aparecer en la situación de la Casa Sindical.

 

La actual dirección de APMU se encontró con que la propiedad histórica de la sede de la FUS figura jurídicamente a nombre de APMU. Esa situación era desconocida por nuestra dirección, pero no por quienes durante décadas condujeron la Federación.

 

Sin embargo, en lugar de asumir la responsabilidad política e institucional por un problema que lleva décadas sin resolverse, algunos intentan invertir la carga de la responsabilidad y presentar a APMU como responsable de una situación que no creó.

 

APMU resolverá este tema respetando sus estatutos y los procedimientos jurídicos correspondientes, porque así actúan las organizaciones responsables. No es un problema que pueda resolverse con declaraciones voluntaristas ni con presiones políticas.

 

Llamó especialmente la atención que, en una reunión reciente, una dirigente de la actual mayoría afirmara que “el problema es político”, como si eso pudiera sustituir las obligaciones jurídicas que tiene cualquier organización. Esa afirmación revela una preocupante subestimación de las consecuencias legales e institucionales que pueden derivarse de decisiones de esta naturaleza.

 

Lo preocupante no es solamente esa opinión, sino que parece expresar una forma de concebir la conducción sindical, 

 Eminimizar los procedimientos, relativizar las normas y considerar que las mayorías circunstanciales pueden sustituir las reglas que ellas mismas aprobaron.

 

Por eso, más allá de los nombres propios, la sensación es que las prácticas siguen siendo las mismas. Cambian los discursos, cambian algunos protagonistas, pero persisten metodologías que concentran las decisiones, limitan el debate y trasladan responsabilidades hacia quienes no las tienen.

 

Podrán haber cambiado algunos actores, pero no parece haber cambiado la cultura de conducción. Y mientras eso no ocurra, será muy difícil construir una Federación más democrática, más participativa y más capaz de defender los derechos de quienes representa. Esperamos durante 30 años el cambio de la cabeza que dirigía la FUS. Habrá que esperar un poco más, no mucho más, para que el cambio llegue a la estructura misma.

 

R Hunter Indart 

Lista 2 FUS

 

La política ha muerto

 

 *La política ha muerto*

"La religión es el opio del pueblo", escribió Marx. El templo se vació. Hoy el opio tiene 90 minutos, repetición instantánea y relator gritando gol. No se necesitan dioses. Alcanza con un mundial y una pantalla gigante para no ver lo que hay afuera del estadio.

Se vive, como dijo Guy Debord, en la sociedad del espectáculo. Y el espectáculo no son las imágenes. Es la forma en que esas imágenes organizan la vida. Ya no se vive: se mira. Mientras en Gaza caen bombas y se apagan hospitales, acá se discuten 40 minutos la formación, el VAR, si el 9 está fino. Del mundo real, 20 segundos y placa roja. No es casual. Es funcional. El mundial no oculta la miseria por error. La oculta por diseño. Es la pantalla perfecta porque promete emoción colectiva y entrega olvido individual. Gol, repetición, gol, repetición. Y así se sostiene el presente sin que nadie lo pregunte.

El problema no es el fútbol. El problema es el uso que se hace de él.

Usarlo como anestesia. Usarlo para sustituir la pregunta "¿qué país queremos?" por "¿quién gana el domingo?".

Y ahí aparece el verdadero drama: el ciudadano que decidió no ser ciudadano.

Porque desinteresarse de la política no es neutral. Es una decisión filosófica y es una decisión política.

Aristóteles decía que el hombre es _zoon politikon_: animal político. Vivir en común, deliberar, decidir sobre lo común. Renunciar a eso es renunciar a la humanidad plena. Es elegir _zoe_ —mera vida biológica— por encima de _bios politikos_ —vida en común—.

Es decir: "yo como, yo duermo, yo miro el partido. Lo demás que lo arreglen otros".

Ese "otros" nunca llega. Y cuando llega, llega el mercado.

Porque donde la política abdica, la administración ocupa. Y la administración no pregunta por justicia. Pregunta por rentabilidad.

Por eso se normaliza todo. Por eso "no me interesa la política" se dice como si fuera una virtud. Como si fuera higiene.

Pero no es higiene. Es comodidad.

Es el lujo de poder mirar para otro lado porque la bomba no te cayó cerca.

Es la soberbia de creer que si uno no nombra el poder, el poder no lo nombra a uno.

Es infantilismo cívico disfrazado de pragmatismo: "yo estoy en la mía".

Y esa "mía" dura hasta que se corta la luz, hasta que sube el boleto, hasta que el hospital no tiene insumos.

Entonces sí se queja. Pero se queja en el grupo de WhatsApp, entre meme y meme del mundial. Nunca en el lugar donde se decide.

Por eso se dice que la política ha muerto. No porque desaparecieron los políticos. Sino porque desapareció el espacio de los libres discutiendo el bien común.

Hoy ese espacio se redujo a tres cosas: marketing, porque ya no hay programas sino marcas; hinchada, porque ya no hay adversarios sino enemigos; y gestión, porque ya no hay proyecto sino administración de la crisis.

El mundial es la prueba máxima de ese vaciamiento.

Te da pertenencia sin compromiso. Te da épica sin riesgo. Te da comunidad por 90 minutos y te devuelve a casa solo.

Te enseña a gritar en coro y te olvida de cómo se discute en disenso.

Te hace creer que participar es tuitear una formación.

No se puede tapar el sol con un dedo. Ni con una pelota. Ni con un mundial.

El estadio se vacía a las 22hs.

El país queda.

Y un país sin política no es un país.

 Es un territorio con espectadores esperando el próximo partido para volver a olvidar.

Mauricio Moreira