miércoles, 24 de julio de 2024

SECRETO

 UN SECRETO MUY BIEN GUARDADO

¿Cuáles son los compromisos ambientales asumidos por el Poder Ejecutivo con la empresa HIF para su proyecto de combustibles sintéticos en Paysandú?


A cinco meses de la firma del Memorando de Entendimiento entre el Poder Ejecutivo y la empresa HIF, y después de transitar por todo el camino del proceso de la ley 18381, tuvimos que ir al Poder Judicial para acceder al documento.

La sentencia del Juez Gandini condenó al Poder Ejecutivo a entregar la información ambiental del memorando de entendimiento firmado por el Poder Ejecutivo el 28 de febrero de 2024 y su anexo.

El Poder Ejecutivo entregó en su lugar un documento de la empresa HIF del 15 de enero de 2024 que no es ni el memorando firmado en febrero ni el Anexo al mismo que debían entregar.

Se podría estar evidenciando así mala fe por parte del condenado que insiste en no proporcionar la información que debe presentar.

Esto es llevar a otro nivel la negativa del acceso a la información, lo que analizaremos con nuestros asesores legales, para obrar rápidamente en defensa del derecho que tenemos los ciudadanos a conocer lo que en nuestro nombre firma el Poder Ejecutivo.

Ponemos a disposición de la prensa y todo aquel que quiera verlo un video que muestra el documento entregado. A la mayor brevedad pondremos en la web las imágenes de las 70 páginas del documento entregado.

22 de julio de 2024

Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus)

sábado, 20 de julio de 2024

Ley de Acceso a la Información Pública

 EL DIFÍCIL CAMINO DEL ACCESO A LA INFORMACIÓN


El proceso para acceder al documento firmado el 28 de febrero pasado por el Poder Ejecutivo con la empresa HIF por la producción de combustibles sintéticos terminará insumiendo cinco meses.

El acceso a la información se reconoce como un Derecho Humano, siendo obligación del Estado garantizar su ejercicio. En especial el acceso a la información ambiental está determinado por la Ley de Acceso a la Información Pública (Ley 18.381) y especialmente por el Artículo 5º del Acuerdo de Escazú que en nuestro país es la Ley 19.773.

En este caso se trata de conocer los compromisos asumidos por el Poder Ejecutivo con HIF, en lo que se dijo es el paso previo a un “contrato de inversión”, el que como sucedió en el caso de UPM, y antes con Montes del Plata, el Poder Ejecutivo estaría negociando en secreto. Como los anteriores, este contrato que comprometerá por décadas al Uruguay y los uruguayos se firmaría sin conocimiento previo del Poder Legislativo, cuyos integrantes, salvo una excepción, no han movido un dedo para conocer el tenor de la negociación y menos para intervenir en ella como representantes que son de todos nosotros.

Desde el MOVUS entendemos que es contrario a los intereses del Uruguay la firma de estos contratos, con ellos se generan diferencias injustificadas entre empresas, a la vez que colocan a las empresas contratantes al mismo nivel del Estado en cuyo territorio y bajo cuyas leyes esas empresas esperan desarrollar actividades.

En el caso concreto del documento firmado el 28 de febrero en la Torre Ejecutiva por el Secretario de la Presidencia y varios Ministros, el mismo no se hizo público, por lo que el 5 de marzo se presentó por parte de Raúl Viñas, integrante del MOVUS, patrocinado por el Abogado Rodrigo Speranza, una solicitud para acceder al contenido del mismo. 

El 9 de abril la Prosecretaría de la Presidencia notificó que el tiempo había sido "exiguo" para acceder a lo solicitado, seguramente no más de cuarenta fotocopias y el 7 de mayo notificó que no se daría acceso al documento por tener el mismo una “cláusula de confidencialidad” y por haber una resolución de Presidencia de la República, del 2 de mayo, declarando confidencial el documento y todo lo actuado entre el Poder Ejecutivo y la empresa HIF

Después de acciones preparatorias, se presentó una demanda de acceso en el Poder Judicial y el 18 de junio tuvo lugar la primera Audiencia. En ella los representantes del Poder Ejecutivo pidieron una prórroga para consultar con la empresa HIF sobre la entrega del Anexo al documento y la segunda Audiencia tuvo lugar el lunes 24 de junio.-

El miércoles 26 de junio el Juez dictó sentencia ordenando al Poder Ejecutivo la entrega, en un plazo de quince días, del documento firmado y su anexo, reservando como confidencial la información económico financiera de la empresa HIF que pudiera haber en el mismo.

Finalizada la feria judicial menor, el Poder Ejecutivo presentó un escrito que extraoficialmente supimos contiene la información que con tanto celo el Poder Ejecutivo se negó a entregar, a la que esperamos tener acceso finalmente el próximo lunes 22 de julio.

El proceso para poder ejercer nuestro derecho insumió, con costos para nosotros y el Estado; una Solicitud de Acceso a la Información, tres resoluciones de la Prosecretaría y una de la Presidencia de la República, una Demanda Judicial, alegatos, dos audiencias y una sentencia judicial a nuestro favor.

Habrán transcurrido desde que se inició el proceso casi cinco meses, cuando finalmente el lunes dispongamos de la información que el Poder Ejecutivo se negó a entregar, la analizaremos y difundiremos en nuestra web y en un próximo comunicado.

  :                                                                                                                Montevideo 19 de Julio de 2024

Contactos de prensa

Raúl Viñas            099 648 685
Ana Filippini        098 407 572


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Área de Comunicación
MOVUS - Movimiento por un Uruguay sustentable

viernes, 19 de julio de 2024

ambiental

 Comunicado de prensa

 Otra victoria para la gente!

 Por decisión judicial el Estado tiene que entregar la información ambiental contenida en el Memorando firmado por la empresa HIF y Presidencia que hasta ahora se mantuvo en secreto.

 La solicitud de acceso a la información pública realizada por el Movimiento por un Uruguay Sustentable a través de uno de sus integrantes, el Sr. Raúl Viñas, que fue rechazada por el Poder Ejecutivo aduciendo confidencialidad contractual ahora tiene que ser entregada en un plazo máximo de 15 días.

 Luego de la negativa de Presidencia de entregar la información contenida en el Memorando, el Sr. Raúl Viñas en ese momento representando al MOVUS, inició una acción judicial cuya primera audiencia fue realizada el 18 de junio.

 En esa instancia el Poder Ejecutivo propuso entregar parcialmente la información lo que no fue aceptado por el Movus y se fijó una segunda audiencia para el día de hoy en la que el juez daría su fallo. 

En esta segunda audiencia el Juez Letrado Pablo Javier Gandini Bottini falla a favor del Movus y expresa textualmente:“ampárase la demanda condenando al Poder Ejecutivo a suministrar toda la información de carácter ambiental contenida en el Memorando de Entendimiento y su anexo, celebrado entre la Republica Oriental del Uruguay y la empresa HIF S.A. el día 28 de febrero de 2024, en el plazo de 15 días.”

 Al igual que el lunes pasado donde la justicia falló a favor de la gente, contra el proyecto Neptuno y para proteger el agua en el día de hoy se vuelve a fallar a favor de la gente y del agua!!! 

26 de junio de 2024,

 MOVUS (Movimiento por un Uruguay Sustentable)

 Contactos de Prensa: Raúl Viñas: 099648685 Ana Filippini: 098407572 Fernando Moyano: 099142105

MOVUS

 COMUNICADO DE PRENSA

 

Por qué no debe aceptarse el proyecto de ARAZATI


Se necesita contar con una segunda planta potabilizadora para el sistema metropolitano, pero OSE carece de estudios técnicos, económicos y ambientales que justifiquen la localización, el costo y la conveniencia de instalar una toma de agua alternativa para el sistema metropolitano en Arazatí.

 

Eso se desprende de los informes de la propia OSE, producidos en respuesta a pedidos de acceso a la información pública realizados por MOVUS, que dejan en evidencia como la OSE carece de estudios de fuentes alternativas al Río Santa Lucía para el abastecimiento de agua a la zona metropolitana.

 

En especial la OSE no pudo presentar ningún estudio que pueda justificar la elección, hecha por el consorcio proponente, de la zona de Arazatí, para ubicar la toma de agua del sistema.

 

En el tema económico, OSE tampoco pudo presentar ningún informe económico financiero que justifique la reserva de US$ 810 millones para el pago del proyecto, lo que se hizo por la resolución del directorio 1042/2023.

 

Así podemos decir que no existe justificación económica ni financiera para el pago de más de 800 millones de dólares por una obra cuyo costo, de acuerdo a lo informado por el proponente, no supera los 250 millones.

 

En ese sentido expresamos nuestro beneplácito por la sentencia en primera instancia de no innovar en el tema de la “Iniciativa Privada” para instalar una toma de agua y planta potabilizadora en la zona de Arazatí.

 

A nuestro entender en la sentencia se expresan sólidos argumentos respecto a la ilegalidad e inconstitucionalidad del proyecto. A eso se suma la inconveniencia ambiental del sitio elegido por el consorcio proponente, ahora adjudicatario de la obra. Sobre eso el dictamen de la academia es unánime.

 

En nuestra opinión el Directorio de OSE ha actuado en contrario de los mejores intereses de OSE, del Uruguay y de los uruguayos.

 

11 de julio de 2024, Movimiento por un Uruguay Sustentable

 

Más Información está disponible en nuestro Blog:

https://movusuruguay.blogspot.com/2024/07/porque-en-arazati.html

 

https://movusuruguay.blogspot.com/2024/07/ose-y-arazati-o-como-regalar-millones.html

 

Contactos de prensa:

Raúl Viñas: 099648685;

Ana Filippini: 098407572

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Área de Comunicación
MOVUS - Movimiento por un Uruguay sustentable

nefasto significado del American Way Of Life

 modernidad y contaminación plástica

de animales y humanos en todo el planeta

El nefasto significado del American Way Of Life

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org/

En una nota el mes anterior, punteábamos algunas cuestiones que considerábamos claves de nuestro tiempo; el auge empresario y la consiguiente financierizaciòn de la economía, las dificultades climáticas, el conflicto entre centro y periferia planetaria (una forma de referirnos a un adentro y un afuera ante la intemperie planetaria; el viejo tema del imperialismo), la irreversibilidad de los desgastes materiales más primarios, catástrofes, la contaminación generalizada, la medicalización de la sociedad, el giro cada vez más marcado del sexo al género, el aumento de la violencia en forma de despliegues militares y guerras, y rematábamos tan penoso listado con un genocidio a cielo abierto y cobertura mediática sin precedentes, para una actividad –el exterminio de una población– que hasta ahora había sido más negada que aceptada, más oculta que abierta.

Aunque todo forma parte de todo y los tratamientos parciales son una forma de asir las cuestiones de modo menos complicado pero siempre con el peligro de perder el sentido de las cosas, abordemos un punto de aquel recorrido; la contaminación generalizada, y dentro de él, la generada por los materiales plásticos. Parecerá muy limitada, pero pronto veremos que por su propia naturaleza “resbala” sobre muchos otros aspectos del penoso listado que detallábamos al principio, invade, propiamente, otras áreas.

Lo que los historiadores curriculares califican como Edad Moderna arranca a mediados del segundo milenio, cuando la navegación abandona definitivamente el cabotaje, y mediante instrumentos astronómicos (muchos de origen chino), los marinos se atreven a navegar sin referencias terrestres. Eso significa el alcance a mares desconocidos y que, por ejemplo, los europeos hayan “descubierto” el Nuevo Mundo, hoy las tres Américas.

Desde entonces, se perfila un centro planetario con asiento en Europa y la consiguiente periferia en América, África, Asia, Oceanía.

A mediados del siglo pasado, tras diversos cambios en la composición material de centro y periferia, EE.UU. se constituye en el verdadero centro del centro planetario, que ya no era exclusivamente europeo.

La modernidad, grosso modo desde el siglo XVI hasta mediados del XX, se había caracterizado por el incremento con botas de siete leguas de los recursos energéticos

(con sus dos revoluciones industriales; la del vapor y la de los combustibles minerales), al punto que el formidable investigador Frederick Soddy llegara a advertir que el mundo industrial estaba gastando en décadas o a lo sumo algún siglo lo que al planeta le había costado millones de años acumular.

Ese guantazo al rostro de un industrialismo desenfrenado no fue recogido por nadie. Al contrario, sólo se cuestionó al “retador”, negándole calidad de economista por ser su profesión “químico”.1 Una formal respuesta de cofradía, nada científica ni racional, pese a que los colegios de economistas se reputaban racionales al máximo.

A mediados del s XX, EE.UU. se encuentra con un liderazgo único, exclusivo. A Alemania se le quebraba el espinazo industrial por segunda vez, Inglaterra estaba agotada tras la guerra (las dos guerras), Francia, Japón, Italia también. Ese período será sorprendentemente breve porque la Rusia Soviética devenida potencia atómica será en pocos años el mayor desafío al unicato estadounidense. Pero en 1945 y en el resto de la década del ‘40 veremos el despliegue del american way of life.

¿Qué significa eso? Una era en que la tecnología parece abrirnos todas las puertas. ¿Es la tecnología por sí y ante sí un poder prácticamente omnímodo que visualiza a todo el mundo como “su” mundo?

Una era de optimismo american en tanto los verdaderamente sumergidos y explotados siguen sumergidos y explotados, pero lejos de “las luces del centro” del ”nuevo mundo”. La sustitución del ahorro por el dispendio, del dominio del consumo sobre la producción, de la felicidad sobre la responsabilidad, de la comodidad sobre el esfuerzo.

En esa constelación se desarrollan una serie de adelantos tecnológicos, una formidable expansión de la metalmecánica, y los medios de locomoción a él vinculados, como el ciclismo sustituyendo al caballo, pero sobre todo el automóvil, que viene con el “encanto” hasta en su mismo nombre –en el cual desaparece el origen de la energía que lo mueve– y dará pie a que se pueda hablar de una era del automóvil; el de los productos plásticos, que ya se habían descubierto en Alemania en el s XIX, pero que ahora, en las primeras décadas del s XX, alcanzarán una nueva dimensión al conseguir no ya plásticos inertes y fijos, como la baquelita, sino termoplásticos; que se caracterizan por su maleabilidad, tan radical como para rehacer nuevas formas con el mismo material.

La petroquímica inicia su rauda marcha hacia el mercado mundializado plastificándolo todo; mobiliario, utensilios de cocina y sanitarios, estuches, cañerías, envoltorios, envases, herramientas, instrumentos. Y partes, cada vez más partes de vehículos de todo tipo; automovilismo, aviación, monopatines de juguete, tractores.

Se va elaborando todo en plástico, por más que voces de cautela se refieran a los olores resultantes de algunas plastificaciones, o los aceitosos líquidos escurridos de algunas producciones.

La petroquímica no necesita investigar si sus productos cumplen normas de seguridad. ¡Cómo no van a cumplirlas, si se trata de avances “científicos”, con personal altamente especializado! Se trata de laboratorios en la vanguardia mundial de la ciencia. ¡Todo lo que se descubre es fruta madura del árbol de la ciencia! Si existe, es bueno. Porque el conocimiento es bueno, la ciencia es buena. Si se pueden hacer, idear, fabricar, es porque son buenos. Valga la tautología.

Un penoso y miope realismo que confunde lo bueno con lo real, aboliendo toda conciencia crítica.

En la segunda posguerra está Occidente (sólo el Occidente, bien arropado y satisfecho) irradiando el progreso: apóstoles de un nuevo tiempo. Occidente es EE.UU.

¿Por qué en EE.UU. “el progreso tecnológico” forma parte del ADN “nacional (o imperial)? La legislación estadounidense aprueba sistemáticamente el progreso tecnológico declarando SAFE, segura, toda nueva producción emanada de laboratorios, universidades, consorcios, por ejemplo, farmacéuticos. Solo la EPA (Environmental Protection Agency, Agencia Federal de Protección Ambiental), a través de una investigación cuestionando esa calidad de SAFE podría tachar un producto de la lista de lo aceptable. Pero no hay que preocuparse por ello, saben los empresarios. Porque es el éxito económico lo que asegura su impunidad. Los nuevos

productos de la modernización galopante se cuentan por miles, por decenas de miles.

Muy avanzado el siglo XX se estima que de ese listado de productos tecnológicos nuevos, apenas un 10% cuentan con una ficha de características y propiedades que permita hablar de que se conoce al producto; la inmensa mayoría de los nuevos productos, generalmente “maravillosos”, cuentan únicamente con el conocimiento de la propiedad que los ha hecho tan valiosos; por ejemplo, se sabe que es ignífugo, pero nada se sabe si combinado con algún otro producto genera otras propiedades no tan útiles o valiosas o incluso perjudiciales; por ejemplo su penetración o migración a la materia con la que entre en contacto.

Un verdadero encuadre de optimismo tecnológico. En los antípodas del “principio precautorio” que sostiene aprender a avanzar –a la luz de tantos errores de interpretación, palos de ciego e ignorancias brutales que la humanidad ha ido cosechando– con pies de plomo.

Sin embargo, la realidad es terca. Con el tiempo, se advierte que los plásticos solo aumentan en volumen y peso en el planeta; hay circulación aparente, es pura acumulación. Porque no son biodegradables. Hechos mediante procesos de polimerización, los plásticos se alejan de su origen, mineral o vegetal, y generan un nuevo orden material; que no es animal, vegetal ni (siquiera) mineral.

El invento de un nuevo “reino”, no natural, es problemático; con el paso del tiempo, sus ejecutores no tendrán más remedio que aceptar que los obreros de las usinas de materiales plásticos, mueren como moscas y mueren de etiologías desconocidas hasta entonces.2

La industria petroquímica hará los mayores esfuerzos para “salvar” el buen nombre de los nuevos inventos, y tendrá mucho éxito. A medida que aumente la montaña plástica se harán cada vez más campañas de reciclado e ingeniosas campañas de usos diversos, “originales”, de recuperación con “alta conciencia ambiental” respecto de ese material que se fue haciendo omnipresente.

Los nuevos materiales resolvieron muy diversas dificultades y mejoraron así los alcances tecnológicos de muchos materiales e instrumentos. Aunque produciendo unos restos, unos saldos, unos escombros de la producción de un alcance sin precedentes.

La industria petroquímica siempre tuvo claro que la recuperación, mediante reciclado, reúso, recomposición, alcanza cantidades exiguas por no decir ridículas de lo producido; 1,5% era el porcentaje de recuperación que se había logrado en EE.UU., en plena década de los ’90, según Federico Zorraquín, a la sazón presidente del Congreso de la industria petroquímica en Buenos Aires, en 1996 (en una suerte de congreso de industriales del plástico). Aun así, las campañas de reciclado y recuperación se construyeron con enorme propaganda y trascendencia haciendo creer que tenían muchísimo mayor significado.

Tenemos datos de 2015 (cada año es muy similar a otro, en todo caso con tendencia a aumentar la producción bruta): la producción de plástico estimada para todo el mundo, ha sido entonces del orden de 280 millones de toneladas de lo cual las ¾ partes es usado una sola vez (el vilipendiado “use y tire” tiene entonces excelente salud en la petroquímica).3 Eso significa que más de 200 millones de toneladas se pierden (el mercado las pierde) casi de inmediato.

¿Dónde, cómo las pierde? En las mal llamados “rellenos sanitarios” que son todo menos sanitarios o en ríos y, muy especialmente en el mar. En el mar se ha verificado que el 70% de los plásticos allí vertidos van a los fondos marinos (afectando decisivamente la función de almácigo submarino que el fondo de los mares

suele tener para la reproducción de los ciclos vitales de las tres cuartas partes de los suelos planetarios).

¿Qué industria puede darse el lujo de despreciar así la producción de su rama de actividad? Una industria cuya materia prima cuesta una bagatela; era lo que pasaba con el petróleo hasta 1973, extraído con pavorosos pasivos ambientales a cargo de los países succionados; Nigeria, Irak, Venezuela, Ecuador y tantos otros.

Porque con el fin de la 2GM, la periferia quedó a merced de un centro planetario nuevo, consolidado, mucho más dinámico que el de la vieja exacción europea.

La nueva configuración política, organizativa, ideológica, protagonizada por una cultura como la norteamericana donde lo nuevo es siempre superior a lo viejo, donde el desarrollo está santificado como un valor en sí mismo, donde el hallazgo, –inversión o invento– de los termoplásticos se legitima en su sola existencia, donde el lucro es nervio motor de los cambios sociales y se deja a un lado toda consideración sobre su sentido o implicaciones mediatas e indirectas.

Se construyen envases plásticos y se verifica que son más livianos que los de vidrio, ergo, son más económicos; análisis de costo supermiope, de cortísimo plazo; hacer un envase con un derivado polimerizado del petróleo, que en los ’60 se extraía como dijimos casi gratis de los “países petroleros” pagando regalías mínimas y simbólicas, resultaba más barato que producirlos con vidrio, por ejemplo.

Un abordaje más racional sobre costos comparativos tendría que haber incluido en el caso del envase de vidrio, el costo de fabricación, el costo del transporte, mucho mayor para el vidrio que con envases plásticos y lo mismo en relación con su peso, muchísimo mayor en el caso del vidrio, pero a la vez en el destino final del envase, la refundición del vidrio otorga prácticamente la misma calidad que el de la primera generación y con un residuo casi cero. Con los plásticos, se da vuelta la tortilla; reciclado, se obtiene un plástico de inferior calidad que hace imposible rehacer envases como los de la primera generación.

Pero como la petroquímica “apuesta a la excelencia” desecha reciclados onerosos y, con petróleo barato produce polimerizaciones flamantes. ¿Y el sobrante de la primera producción? Se desecha. ¿Cómo se desecha? Iremos percibiendo que cuesta mucho más desechar plásticos que cualquier otro material.

¿Cómo encara la industria tamaño inconveniente? Se tira, se esconde, se olvida. Una brutal, sobrecogedora, externalización de costos. Ante la cual todas las oficinas reguladoras de la calidad ambiental de todos los países (unos más, otros menos), las de la ONU, las interregionales, llevarán a cabo el papel de los tres monos sabios.

Porque existe una dificultad con el plástico que ha cumplido su función, casi siempre una única y fugaz. En primer lugar, aún en ejercicio de su función, como envase: los envases plásticos no son inertes respecto de su contenido: migran a ese contenido. De un modo muy acelerado si se trata de alcoholes o aceites; más atenuado si se trata de otros contenidos. Estas “migraciones” no son insignificantes; generalmente son patógenas, generadoras de daño orgánico (aunque muy graduales, como en cámara lenta; por eso son tan imperceptibles y –miradas superficialmente– da lugar a

negarlas. ¡Lo que se “cuela” al contenido es mínimo!; despreciable. Los inversores así lo prefieren. Ganan más. Los envasadores también.4 El desprecio por la salud general, planetaria, es inconmensurable. La impunidad resultante también.

La segunda dificultad atañe, no ya a su toxicidad sino, directamente, al destino material de los plásticos desechados. Al ser un material no biodegradable solo se acumula, como una suerte de metástasis ambiental. La petroquímica bien que se ha cuidado de responsabilizarse por esa producción continua de basura tóxica. Su consigna callada ha sido eludir el problema y al contrario alardear de responsabilidad social, empresaria o ambiental, como cuando la industria plástica fue acusada de usar cianuro y envenenar el ambiente, y allí, sí, salieron representantes empresarios del plástico a deslindar claramente “los tantos”; que usaban, sí, cianuro como catalizador para obtener monómeros de poliamida (PA), pero que ese cianuro se recuperaba en un 100% librando la sociedad de la carga de esa contaminación. La Fundación Plastivida de la Argentina informaba de esto con mucho orgulloen 2010.5 Omitía sí, todos los otros episodios y producciones donde la fabricación de plásticos no ha dejado ese límpido resultado.

Entiendo que al día de hoy ya no es necesario probar la existencia de una masa de plástico ingobernable dañando sobre todo los mares y la vida de sus habitantes . Pero más allá de redes asesinas, bolsas plásticas confundidas con alimentos, adminículos plásticos ingeridos por pelícanos que mueren de hambre con el buche lleno de tapas, sonajeros, llaveros o llavecitas, del aumento preocupante de muertes de ballenas por ingestión de basura plástica,6 la formación incesante de micropartículas plásticas nos presenta un presente ominoso que puede hacer nuestro futuro pesadillesco. Las bolsas y partículas plásticas no se biodegradan, pero la erosión, marina, por ejemplo, como el viento, las desmenuza, las va reduciendo de tamaño. Por eso ahora la presencia de micropartículas es insoslayable. Hasta en la leche materna ya se ha encontrado.7

Desde la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de California, EE.UU., se ha investigado la cuestión de por qué las micropartículas plásticas van tan fluidamente a los estómagos de los peces. Uno de los investigadores, Matthew Savoca, explica el método empleado: microorganismos suelen colonizar las partículas plásticas que flotan en los mares y para percibir sus efectos se situaron anchoas en cuatro estanques: el primero con agua limpia; el segundo con agua conteniendo micropartículas plásticas recientes, un tercero con micropartículas que ya tenían 3 semanas en el océano y un cuarto estanque con kril, una comida favorita tradicional de las anchoas. Y el resultado fue: indiferencia en el primer y segundo estanque, pero

enorme actividad de las anchoas en el tercer estanque, arremolinándose y procurando trepar, del mismo modo que lo hacen los del cuarto estanque.

Las micropartículas plásticas colonizadas por microrganismos se designan en inglés como biofouling; ya no tienen el olor del plástico puro sino, sino que, colonizado, tiene otro olor que los peces consideran apetitoso. De este modo, las micropartículas formadas o depositadas en los mares terminan en nuestros intestinos, al comer nosotros, los humanos, peces y crustáceos. Savoca resume, lo que llama un giro shakesperiano: “estamos comiendo pescado que está comiendo plástico que huele a comida.” 8

La década del ’60 será recordada como el comienzo de un muy lento, apenas perceptible envenenamiento masivo –¿Plastoceno?–, en primer lugar en EE.UU., pero casi sin solución de continuidad en toda el área bajo la influencia ideológica y comercial estadounidense, es decir en prácticamente todo el mundo.9 Y los plásticos, allí, en primera línea.

El daño producido al planeta, a la vida en el planeta es incalculable. En tan diversos órdenes vitales. Gestación de enfermedades o nudos patológicos nuevos, proliferación de cánceres.

Enfrentada a la acumulación de residuos tóxicos, de menoscabo a la existencia de seres vivos en general, está nuestra conciencia creciente de estas situaciones problemáticas: tengo para mí que estamos cada vez peor y, al mismo tiempo, cada vez mejor, porque estamos cada vez más conscientes de nuestras propias falencias, como especie, y sobre todo como sociedades que a menudo elegimos dañar a nuestros congéneres o a la vida en general, por presuntas ventajas materiales.

Pese a todo, la afirmación de la vida sigue siendo nuestro impulso principal.

Así y todo, abordar esta conflictividad está muy lejos de ser sencillo.□

1 Soddy fue un Nobel premiado en química, en 1921. Sin embargo, a la vista de la desolación producida por el uso de “gases venenosos” durante la IGM, Soddy renunció a su brillante carrera como químico y volcó sus estudios a una disciplina disímil; la economía, y a las finanzas, y se reveló un muy fuerte crítico de ideas muy consolidadas en ese campo. Fue sobre todo esa “intromisión” y la precisión y justeza de sus críticas, lo que hizo que el colegiado de economistas procurara aislarlo, para cuidar sus quintitas. Soddy, por ejemplo, reexaminó el sentido de los intereses en los préstamos de dinero, tema que estuvo muy en discusión entre la Iglesia Católica por un lado y las iglesias protestantes y los prestamistas judíos por el otro desde siglos atrás. Indudablemente su crítica pisó unos cuantos callos. Y por eso fue borrado mediante “exclusión curricular”.

2 Desde la década de los ’40 se sabe que sustancias emitidas por envoltorios plásticos pueden producir tumores en ratas. Fue el caso con filmes plásticos como los muy exitosos Saran Wrap, “el film de los cien usos”, compuesto con PVC, PE, dacrón, celofán y teflón. Pero solo será en la década de los ’70, cuando los señales de toxicidad, grave, son ya tan indisimulables como para que la complaciente FDA rechace un pedido de Monsanto de fabricar botellas PVC para bebidas alcohólicas (cit. p. Susan Freinkel, Plástico, Tusquets edit., Buenos Aires, 2012, cap. 4,

3 El salmón contracorriente, 30 oct.2015. https://www.socioeco.org/bdf_organisme-386_es.html.

4 Las migraciones de PE, uno de los plásticos más usados, tienen lugar cuando el envase es sometido a 40 grados de calor. De allí en más, se intensifica la migración. Obsérvese que estamos hablando de una temperatura de un verano ni siquiera tropical. Investigación hecha en Alemania: Kemper, F. Zum Thema Weichmacher-Phtalsaurediakylester, pharmakologische und toxikologische Aspekte, Verband Kunstofferzeugende Industrie, Frankfurt, 1983 (cit. p. Integral, Barcelona, no 98, 1988)

5 https://mail.google/mail/ui?=2&shva=1#inbox/12983b5f17bb1c38.

6 “En 2002, un rorcual aliblanco (Balaenoptera acutorostrata) que llegó a la costa de Normandía, Francia, tenía casi una tonelada de plástico en su estómago incluyendo bolsas de dos supermercados británicos.”

8 Kaleigh Rogers, 15 ago 2017.

9 Algunos países siempre harán punta; no nos referimos a plásticos en este caso sino a avances tecnológicos ignorando el llamado principio de precaución; hay solo dos estados que cultivaron soja transgénica masivamente en el siglo XX, a fines: EE.UU. y Argentina.

lunes, 8 de julio de 2024

proyecto Neptuno

 Sin autorización ni contrato aceleran el cuestionado proyecto Neptuno

Aunque no concluyó la evaluación ambiental del proyecto y a pesar de la prohibición judicial de firmar el contrato, OSE envía intimaciones de desalojo perentorio a los productores de la zona
Víctor L. Bacchetta
El 27 de junio, cuatro días después de que el juez Letrado en lo Civil de 9º Turno, Alejandro Recarey, dictara la medida cautelar que prohibió a OSE firmar el contrato con el consorcio privado Aguas de Montevideo, comenzaron a llegar las órdenes de desalojo – con un plazo máximo de 10 días para cumplirlas – a los productores que poseen campos en la zona de Rincón del Pino donde el proyecto Neptuno prevé instalar una reserva de agua extraída del Río de la Plata con una extensión de 240 hectáreas.
Más allá de la medida cautelar y el juicio posterior en curso, el proyecto está lejos de contar con la Autorización ambiental Previa (AAP), sin la cual no se puede realizar ninguna actividad del mismo. Es más, la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea) solicitó recientemente nuevos estudios sobre la reserva de agua bruta o pólder y el depósito de lodos de la potabilización del agua por considerar insuficiente la información presentada por el consorcio.
No obstante, tras ser presentado por un consorcio privado y contar con el respaldo político del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, la autorización de este proyecto ha atravesado varias instancias formales salteándose los requisitos constitucionales de participación social y el carácter estatal del servicio de agua potable instaurados por un plebiscito nacional dos años después de la ley de emergencia de 2002 que habilitó este tipo de iniciativas.
En base a informaciones del proyecto y estudios propios, productores de la zona han cuestionado sin éxito hasta ahora la conveniencia y la necesidad de esas instalaciones. No son solo aquellos inmediatamente perjudicados en sus predios, sino que han reunido más de 1.600 firmas de los pobladores vecinos y son respaldados por la Asociación Nacional de Productores de Leche, la Asociación Rural de San José y el Centro Comercial e Industrial de la ciudad de Libertad.
Procurando mayores apoyos, una delegación de productores fue recibida el martes pasado por la Comisión Especial de Ambiente de la Cámara de Diputados y se reunirá en esta semana con la instancia equivalente en el Senado. Por unanimidad, la comisión mencionada decidió enviar a los ministerios de Industria Energía y Minería, Ambiente y Ganadería, Agricultura y Pesca el acta de la sesión y convocar en forma urgente por este tema a las autoridades de OSE.
“Nosotros no estamos en contra de que se genere trabajo ni de que se resuelva el problema del agua, pero queremos que se resuelva bien y no en forma atropellada y vulnerando algunos derechos, no sólo de los productores sino de toda la gente que vive en la zona, que son vecinos, porque esto va a terminar empobreciendo a la zona”, manifestó a los legisladores el productor rural e ingeniero agrónomo Diego Bonino, uno de los integrantes de la delegación.
Cianobacterias en el balneario Arazatí,en San José, en 2023
Refiriéndose al posible impacto sobre el Acuífero Raigón del agua del Río de la Plata almacenada en el pólder, Bonino explicó que “esa agua eutrófica, que contiene exceso de fósforo, nitrógeno y algunas otras cosas, va a estar entrando en el acuífero en forma continua y eso va a generar la contaminación de esa fuente de agua para una cantidad de personas que vivimos en la zona y la utilizamos ya sea para uso doméstico o rural de los establecimientos, como riego”.
Bonino informó que las tierras en Rincón del Pino están por encima de los 200 puntos en el índice Coneat, entre las zonas más productivas del departamento de San José y de donde sale el 80% de la producción nacional de papa. Los trámites de expropiación que culminan con la intimación de desalojo afectan a unas 15 familias de la zona, fueron iniciados por OSE en marzo de 2023, sin que estuviera presentado aún el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto.
Campaña publicitaria
Desde la primera audiencia convocada por el juez Recarey el 21 de junio para analizar la medida cautelar planteada por la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida (CNDAV) y el colectivo social de la zona llamado Los Tucu-Tucu, los principales directivos del consorcio Aguas de Montevideo desplegaron una campaña publicitaria, en indudable connivencia de los medios que la acogieron, presentando las extraordinarias bondades del Proyecto Neptuno y escondiendo sus impactos.
El mayor protagonismo lo asumió el ingeniero Francisco Gross, director ejecutivo del proyecto. En la edición dominical del 23 de junio del diario El País, a doble página, Gross afirmó que preveían tener el permiso ambiental “a fines de agosto para iniciar las obras que culminarían en 2027” (sic). Una afirmación completamente irreal si se tiene en cuenta que tienen informaciones pendientes con la Dinacea y faltan la Puesta de Manifiesto y la Audiencia Pública del proyecto.
El ingeniero Gross, quien fuera socio también de la empresa Aguas de Maldonado, cuya elevación de la tarifa cobrada a la población precipitó el plebiscito de 2004 que estatizó el servicio de agua potable, aseguró que el Proyecto Neptuno es “muy amigable con el medio ambiente” (sic). En contra la opinión de los estudios científicos existentes, descartó que en la zona donde se va a tomar el agua haya más salinidad y también la posible floración de cianobacterias.
Más adelante, al comentar posibles impactos del pólder, el empresario descartó “rotundamente”, según El País, que pueda haber una filtración de esa agua. “No hay ningún riesgo en el acuífero Raigón” (sic), enfatizó. Estas afirmaciones no solo contradicen las opiniones de académicos que prestaron testimonio en la Justicia, sino informaciones del propio EIA presentado a la Dinacea y sobre las cuales la autoridad ambiental acaba de requerir estudios adicionales,
Gross siguió apareciendo en otros medios que reprodujeron las mismas falsedades y, el 3 de julio, también en El País, se sumó el ingeniero Alejandro Ruibal, principal ejecutivo de Saceem y socio de Aguas de Montevideo. Muy elocuente, Ruibal preguntó y respondió: “¿De qué riesgos hablan? Esta es una planta de agua, no una central nuclear” (sic). Y agregó que no representa riesgo, que cumple con los estándares ambientales y que no está planteada la privatización del agua.
Pretenden ser tan contundentes en la negación de posibles impactos ambientales y sociales que entran en contradicción con sus propias declaraciones y hechos. Si no hubiera riesgos con este proyecto y fueran satisfactorias las explicaciones brindadas por los técnicos del consorcio, ¿por qué se clasificó el proyecto en la Categoría C, que requiere un EIA completo, y la Dinacea ha considerado “insuficientes” las informaciones que fueron presentadas hasta ahora?
“Es un invento lo de la privatización”, acotó Ruibal más adelante. “Los funcionarios de OSE operarán, abrirán y cerrarán la válvula, pondrán los productos químicos, ellos saben manejar plantas en Uruguay. Por eso queremos que la manejen, como está estipulado en el contrato”, afirmó. No hay mejor mentira que la mitad de la verdad. El director esconde los términos del contrato preparado por la OSE, cuya firma, por ahora, está suspendida por orden del juez Recarey.
“Serán por cuenta del Contratista – dice la cláusula 4 -, la gestión de la Toma de Captación de Agua Bruta, la Estación de Bombeo de Agua Bruta (EBAB), de la Reserva de Agua Bruta (RAB) y obras conexas, de las tuberías de aducción de agua bruta y del transporte y disposición final de lodos de potabilización”. Por la Constitución y la ley, todas esas tareas forman parte de la producción de agua potable y deben estar, indefectiblemente, en manos del Estado.

sábado, 6 de julio de 2024

Marcelo Cabrera

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URUGUAY
Mirada crítica al programa ambiental del Partido Nacional y el Frente Amplio
29 junio, 2024
Escrito por:
Marcelo Cabrera
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Mirada crítica al programa ambiental del Partido Nacional y el Frente Amplio
Cuando un Estado redefine su vinculo con el ambiente, debe hacerse responsable de cambios estructurales en materia de seguridad, salud y economía. Sin embargo, en el contexto de un debate electoral pobre en argumentos, los sectores políticos y sus candidatos hacen de cuenta que el “medio ambiente” no tiene nada que ver con las demás preocupaciones sociales, como si la industria nacional, el desarrollo económico y la calidad de vida de la gente nada tuviera que ver con la administración del territorio y sus “recursos ambientales”.
Es más cómodo para los sectores políticos y sus candidatos tratar al tema “ambiental” como si fuese una preocupación social como tantas otras, cuando es un tema clave, estructural y todo depende de cómo se gestiona el territorio en el que vivimos y trabajamos.
Como activista y periodista ambiental encuentro pertinente realizar un análisis crítico de las propuestas ambientales de los dos partidos políticos que se disputarán el poder en las próximas elecciones: El Frente Amplio y el Partido Nacional.
Cuando uno lee y relee las “propuestas ambientales” para 2024 en principio parece que hay buenas noticias, porque en principio ambos partidos se preocupan (al menos) por tener el tema presente con varias propuestas. Además, algunas propuestas parecen interesantes, incluso para las expectativas de las organizaciones sociales y ambientales. Sin embargo, luego de varias lecturas son evidentes las contradicciones de los candidatos e intenciones poco nobles o incluso hipócritas, detrás de ciertas propuestas aparentemente “nobles” y “comprometidas con el medio ambiente”.
El tema ambiental es muy extenso, aunque como periodista me toca ser sintético, así que expondré en los próximos párrafos cuáles son las contradicciones más explícitas de ambos partidos. Finalizo el artículo llamando la atención sobre 4 consensos presentes en los programas de ambos partidos, peligrosos en cuanto a sus probables consecuencias sociales y ambientales.
Análisis crítico de la propuesta ambiental del Frente Amplio y el Partido Nacional
En el Partido Nacional lideran las propuestas de Raffo y de Delgado. Si bien Laura Raffo habla poco y nada del ambiente en su programa, plantea una reforma del modelo de desarrollo radical: Un ajuste liberal donde se apela a la “libertad responsable” de sojeros, monocultivos y multinacionales, asumiendo que las empresas privadas van a priorizar nuestra salud y bienestar a sus ganancias netas.
Además Raffo propone profundizar la privatización de la gestión energía y una liberalización del ordenamiento territorial. Por su lado Álvaro Delgado explicita sus intenciones de asegurar el agua para el monocultivo transgénico e imponer el “hidrógeno verde”, lo que se traduce en seguir profundizando la reprimarización de la economía, en el sentido que disponemos de nuestro país (sin límites) para que otros hagan negocios con nuestros suelos y agua. También apuesta a seguir “mejorando” la actuación del “Min. de Medio Ambiente” cuando el rol de esta institución ha sido la de legitimar la “sostenibilidad” de un modelo de “desarrollo” contaminante y que no ha hecho nada para poner límites a actores privados que comenten delitos socioambientales.
Por ultimo, aunque lamentable, defiende la viabilidad del proyecto Neptuno-Arazatí, aunque sin argumentos coherentes.
Si bien el Frente Amplio nos ofrece propuestas más esperanzadoras, porque se comprometen a “ensanchar y profundizar la base de participación social y ciudadana”, participación descentralizada, un “ordenamiento territorial sostenible”, y la preservación de los ecosistemas, rápidamente encontramos contradicciones gruesas en su discurso. Al mismo tiempo que plantean “prevenir los conflictos ambientales” dejan en claro sus intenciones de promover la industria del Hidrógeno Verde a gran escala, la profundización de la privatización de los cursos de agua y la explotación del ecosistema marino. No se puede hablar de “participación social” o “prevención de conflictos” si a priori se propone continuar con un modelo que pone en riesgo la disponibilidad del agua en todo el territorio y que continuará profundizado la extranjerización y acaparamiento de tierras para usos no sustentables. El equipo de Carolina Cosse presentan a la candidata como una de las “impulsoras” del H.V.
En el caso de Yamandú Orsi, ha recibido quejas de organizaciones ambientales por la conferencia que realizo en 2022 y fue emitida por YouTube junto a Grobocopatel, el denominado “rey de la soja” de Argentina. Sabemos de primera mano la poca voluntad política de Orsi en fiscalizar los cultivos de soja en Canelones, pero su vínculo con los empresarios de la soja transgénica son realmente preocupantes. Además, Grobocopatel tiene intenciones de instalar el monocultivo de trigo transgénico en Uruguay, lo que significaría un peligro sanitario grave.
El compromiso de los candidatos del FA con la profundización de un modelo de desarrollo contaminante pone en duda las prioridades del partido.
Finalmente, señalar que ninguno de los partidos es capaz de interpretar la emergencia ambiental que atravesamos más allá del paradigma del “cambio climático”. Los desequilibrios climáticos responsables de sequías e inundaciones tienen mucho más que ver con la gestión del ambiente a nivel nacional y regional, y el cambio climático aparece como chivo expiatorio para no asumir la culpa de un manejo irresponsable del agua y el suelo por parte de actores privados, bajo la complicidad del Estado. Se proponen soluciones como intervenciones brutas a los cursos de agua con maquinaria pesada, para evitar las inundaciones, en vez de controlar el monocultivo y recuperar los ecosistemas, que serían soluciones definitivas. Para las sequías se propone aumentar la infraestructura de riego, cuando la solución es utilizar el agua de forma responsable y poner límites a los mega-emprendimientos privados que socializan las consecuencias del deterioro ambiental pero no socializan las ganancias económicas de sus accionistas. De cualquier manera, cualquier solución definitiva implica que el Estado se comprometa a cortar libertades del mercado para que la sociedad, el pueblo, la ciudadanía, gane en calidad de vida a la vez que se garantizan los derechos humanos de estas y futuras generaciones.
Paso a enumerar algunos de los consensos que explicita o implícitamente hay en las propuesta del PN y del FA.
1 – Consenso Absoluto en la imposición del Hidrógeno Verde.
El primer punto peligroso en el que Cosse, Orsi y Delgado están de acuerdo es en comenzar con un proceso que nos llevará a un punto de no-retorno en cuanto al deterioro ambiental: la extracción de aguas subterraneas del Aquífero Guaraní para la producción de “hidrógeno verde”(H.V) con todas las consecuencias ambientales y sociales ya denunciadas por las organizaciones ambientales.
El gobierno de Lacalle Pou anunció que la regulación de la industria del H.V se aprobará por decreto del poder ejecutivo. Sin embargo, el debate sobre la pertinencia del desarrollo de la industria del H.V aún no se ha dado ni a nivel social ni tampoco a nivel parlamentario, y de todas formas ambos partidos ya lo dan por hecho.
Las organizaciones sociales y ambientales tenemos bien claro que los proyectos de H.V son iniciativa de la UE a través de Alemania y que nada tiene que ver con las necesidades de nuestro país ni con ninguna estrategia de “desarrollo”, ya que lo que se plantea es continuar siendo “exportadores de agua” sin valor agregado.
Entendemos que si se quisiera abordar un debate serio sobre la “descarbonización” habría que tener en cuenta 3 factores: Primero que el uso de combustibles fósiles es una variable más que contribuye al cambio climático, pero no es la única. Segundo, que la depredación de los ecosistemas son una variable aún más relevante a tomar en cuenta y es la causa principal de los desequilibrios climáticos a nivel regional. Y tercero, que la principal responsabilidad de la emisión de gases de efecto invernadero es de los países del primer mundo y ellos son los únicos que pueden solucionar el problema. Sin embargo, la forma de entender la “descarbonización” de los candidatos está más alineada a las preocupaciones de la Unión Europea que a las necesidades de nuestro país.
La industria de Uruguay casi no utiliza combustibles fósiles, pero sí nuestro transporte.
Desde una perspectiva eco-social una solución más sensata va en un uso racional de vehículos y camiones en el marco de un ordenamiento territorial que responda al comercio de cercanía. Para eso hay que pensar un sistema de trabajo, vivienda y comercio en función del bienestar de la gente, facilitando servicios en los territorios, controlando la circulación de camiones y mejorando los servicios de transporte colectivo.
Si bien las organizaciones socio-ambientales de todo el mundo vienen señalando las consecuencias negativas de falsas soluciones como el “hidrogeno verde” o el uso de vehículos eléctricos, tanto el FA en su programa, el PN de Delgado como Cosse en su Plan País, entienden que la transición energética “justa” debe realizarse a costa del extractivismo de metales raros en países del tercer mundo, la entrega de las fuentes de agua dulce de Uruguay a empresas europeas y a la importación de tecnologías sumamente costosas.
El único candidato del FA que se atrevió a emitir una opinión radicalmente en contra del H.V fue Andrés Lima.
2 – Consenso en la explotación del territorio marítimo.
Tanto en el programa del FA, en el de Cosse y en el de Delgado se habla de la creación de “zonas protegidas marinas”. Entendemos a esta propuesta como un “greenwashing” para esconder una intencionalidad de intensificar la explotación del mar uruguayo. Mientras se impulsa “la descarbonización” el actual gobierno de Lacalle Pou, en 2023, comenzó un proceso para entregar el mar uruguayo a las grandes petroleras. En el caso del FA, explicita la necesidad de “considerar la extracción de energías fósiles”. Y ambos partidos coincidirían en organizar la explotación que impulsaría el Estado sobre territorio marítimo.
3 – Consenso en continuar con los procesos de privatización del Agua en la ruralidad.
Carolina Cosse habla de “estrategia nacional de riego” mientras que Delgado habla de un “plan nacional de riego”.
Estamos de acuerdo en que es necesario que el Estado controle a quiénes acaparan grandes volúmenes de agua con fines de lucro, midiendo cuánta agua utiliza cada actor y sector, y en que condiciones la devuelve al ecosistema, aunque esto implicaría poner límites a grandes grupos de poder. Sin embargo, parece que la inquietud de los candidatos responde a las demandas que vienen realizando los grupos sojeros, arroceros y forestales. El Frente Amplio fue el impulsor de la modificación de la Ley de Riego (2017) dando inicio a un proceso de privatización del agua en todo el territorio rural uruguayo. Y una estrategia nacional de riego implicaría que el Estado participe activamente en la generación de infraestructuras para que los sojeros extranjeros, arroceras brasileras, y multinacionales forestales puedan acaparar más agua exponiéndonos a situaciones de sequía, empeorando el panorama para el resto de la población rural y urbana.
4 – Incapacidad para proponer soluciones desde un enfoque preventivo.
En vez pensar desde enfoques preventivos, se asume que “por culpa del cambio climático” cada vez van a ser peores las inundaciones y sequías. Eso no es cierto, ya que si el Estado tiene un rol activo en el control de la mega-industria y el agro-negocio, desde un enfoque preventivo, la gente no tiene por qué sufrir las consecuencias del cambio climático de forma drástica.
En el programa del FA se habla de “adaptación”, “mitigación”, e “intervención” frente a las consecuencias de cambio climático, pero no se explica cómo. Carolina Cosse plantea que intervendrán los cauces de cañadas y arroyos para bajar los niveles de agua durante inundaciones. Raffo, en una linea similar, propone dragar los cursos de agua y “realojar familias que vieven en terrenos “inundables”. Ninguna de estas propuestas nos plantea un enfoque preventivo, con medidas efectivas para restaurar los mecanismos naturales de preservación del agua en periodos de sequía o retención de la misma en periodos de lluvias. Además, la recuperación de los ecosistemas naturales también representa una solución real frente a los impactos del cambio climático y a la prevención de desequilibrios climáticos.
Las organizaciones socioambientales venimos proponiendo desde hace años soluciones reales y científicamente demostrables para la crisis ambiental. Sin embargo, se evidencia en las propuestas de los partidos que se estarán disputando el gobiernos, que no se ha tenido en cuenta las opiniones de la sociedad civil organizada ni de la academia. Y esto solo puede ser entendido como falta de voluntad política para comprometerse a hacer lo que se debe hacer, no solo para preservar “el ambiente” como categoría asbtracta, sino que en definitiva se trata de mejorar las posibilidades de acceso a la salud, seguridad y trabajo a futuras generaciones.
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