sábado, 6 de diciembre de 2025

AFSA

 

*Denuncia de Acoso y Persecución en AFSA*

 

La Mesa Directiva de AFSA denuncia públicamente los reiterados casos de acoso y persecución hacia nuestra compañera directiva, Leticia Errecaita, ocurridos en el marco de sus funciones. Estos hechos, que han sido debidamente documentados y denunciados. 

Los mismos demuestran una clara intención de hostigamiento, de acoso psicológico y vulneración de sus derechos laborales.

 

*Hechos denunciados:*

 

- Acoso y persecución constante hacia Leticia Errecaita por parte de superiores jerárquicos.

- Falta de reconocimiento y encubrimiento de estas prácticas por parte de la empresa.

- Denuncia presentada ante la Inspección de Trabajo correspondiente.

 

*Posición de AFSA:*

 

- Rechazo absoluto a cualquier forma de acoso y persecución en el ámbito laboral.

- Defensa irrestricta de los derechos y la dignidad de todos los trabajadores y trabajadoras.

 

*Llamado a la acción:*

 

AFSA llama a la comunidad a solidarizarse con nuestra compañera! 

A denunciar cualquier situación de abuso y persecución en el lugar de trabajo. La salud mental y el bienestar de los trabajadores deben ser una prioridad para todos. 

 

*¡Basta de abusos! ¡Basta de persecución!*

 

AFSA en alerta. 

AFSA sos vos.

 AFSA somos todos.

 

AFSA

 

Declaración de Leticia Errecaita

Dirigente de AFSA

 

Quiero compartir mi reflexión sobre la reciente decisión de formar una Comisión de Ética en el marco del congreso de FUS. Inicialmente voté en contra de esta moción, ya que considero que, como representante de los trabajadores, mi deber es ser transparente y rendir cuentas. Sin embargo, al ser aprobada la propuesta, decidí apoyar su implementación y ofrecerme para participar en la comisión.

 

Mi compromiso:

 

- Actuar con responsabilidad y ética en el ejercicio de mis funciones.

- Garantizar que las acciones y decisiones sean transparentes y justas.

- Defender los derechos e intereses de los trabajadores que represento.

 

Llamado a la acción:

 

Es fundamental que todos los miembros de la FUS trabajemos juntos para fortalecer la organización y garantizar que nuestras acciones sean coherentes con nuestros principios. La lucha por los derechos de los trabajadores es un compromiso constante.

 

¡Arriba la lucha!

 

Atentamente,

Leticia Errecaita

 

pobreza infantil en Uruguay

 ¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE POBREZA?

La pobreza infantil en Uruguay no ha sido una preocupación para la clase política, como lo es

en la actualidad, desde principios del 2025, la nueva metodología del INE ha actualizado las

cifras. Según el nuevo informe, para el año 2024, la pobreza entre menores de 6 años alcanza

el 32%, mientras que el total alcanza la cifra de 17.3 %.

Este cambio de metodología, produjo de un día para el otro, cambios radicales en las medidas

asociadas a estas cualidades, ya que en 2023, la pobreza de niños con edades de hasta 5 años

era del 20 % y la cuantía de la pobreza total, un 10.1 %.

Obviamente, el que los cambios que se han producido, hayan sido tan drásticos, no puede

explicarse simplemente por un cambio metodológico, en la medición, esto va mucho más allá.

La única síntesis lógica es que la dimensión real de la pobreza, ya sea total o solo la que se

aplica sobre las infancias, no tiene una relación directa con las metodologías con las que se

intenta cuantificarlas, hay algo mucho más profundo en la justificación de los resultados

obtenidos.

La evolución desde el 1990 hasta la actualidad ha sido marcada por un aumento de la pobreza

durante la crisis de 2002, seguido de una posterior disminución hasta el 2024, año en que se

aplicó la nueva metodología.

Los datos del citado período, del INE, (se muestran sólo los resultados desde 2015 incluido),

según la metodología sobre la base de datos del 2006, indica lo siguiente:

2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023

22 21,2 18,3 18,6 18,3 21,3 18,7 19,6 20

19,2 17,8 16,4 16,1 17,8 20,6 19,4 18 18,3

18,2 17,4 14,8 15,1 16,1 18,9 18,6 16,2 17,9

10,4 9,8 8,4 8,6 9,4 11,6 10,6 9,9 10,1

Fuente: INE; Para MIDES; año 2024

Las franjas etáreas por fila consideran: 1) 0 a 5; 2) 6 a 12; 3) 13 a 17 y por último el total a nivel

nacional.

Es decir que la llamada Pobreza Infantil en el período citado ha tenido un valor máximo en el

año 2003 en el cual alcanzó la cifra de 63.8 % y un valor mínimo de 18.3 % en los años 2017 y

2019. Valores todos ellos determinados sobre la base del valor de la canasta básica del año

2006. Esa misma metodología determinó que las personas que se encontraban por debajo de

la línea de pobreza en el 2° semestre del 2023, era de un 10.1 % y de ellas los menores de 5

años en un 20 %.

La pregunta es ¿Eran esos números ajustados a la realidad, es decir, expresaban

fielmente lo que intentaban expresar?

A la luz de estos hechos y de la alta preocupación que desde algunos sectores políticos y

sociales, se demuestra sobre el tema de Pobreza Infantil, es necesario preguntarse si ¿un 32 %,

o sea 1 de cada 3 niños son pobres, en el año 2024, ya era lo mismo que el 20 % del 2023, sólo

que este último dato era obtenido a través de una metodología diferente? Porque en

definitiva, esto es lo que realmente ocurrió. Entonces ¿cuál de las 2 mediciones es la que

mejor expresa la realidad sobre la cuantía de la pobreza real en el país? Porque de última, esto

es y ninguna otra cosa lo que importa.

Aportemos datos oficiales:

1) En primer lugar toda esta secuencia de cifras, dadas por el INE, está claro que no

representan la realidad. Si así fuera, deberíamos pensar que entre 2023 y 2024 debió haber

habido algo como una devaluación o un pico inflacionario, que explique los incrementos en las

medidas ya vistas, pero, en esos momentos, no ocurrió nada tan estrepitoso en el país, para

justificar esos aumentos.

2) En segundo lugar, estas contradicciones se basan en que en el país, no existe una definición

mínimamente precisa, sobre qué significa ser pobre y por ende, no se puede medir lo que

no se sabe que es.

En el primer semestre del 2023, una persona era considerada pobre, por el método del

ingreso, si recibía aportes mensuales inferiores a $ 19700. La poca relación con esta realidad a

través de estos valores, ya era fácil de suponer, pues con ingresos mensuales de $ 19700,

debiendo alquilar una vivienda, el supuesto de pobreza se aproxima peligrosamente al de

indigencia. Si con ingresos inferiores a $ 19700 calificabas para el INE como pobre, entonces la

personas con ingresos de $ 20000, el INE no la ubica por debajo de la línea de pobreza, pero

las realidades de ambas es la misma, dicho de otra forma, o las 2 son pobres o ninguna de las 2

lo son ¿Entonces dónde debemos ubicar la cifra que determina ser o no ser pobre? y además

¿es lógico que dicha realidad se determine sólo por un valor numérico? ¿No sería más eficiente

a través de franjas numéricas?

CONCLUSIÓN:

1) El país necesita una definición clara y precisa de pobreza y además que cuente con respaldo

de la mayoría de la población, ya que estamos intentando medir una cualidad de la misma y

eso no se puede hacer con rigor, a sus espaldas.

2) La otra cuestión que viene estoicamente pasando desapercibida hasta la actualidad es ¿Qué

razón o cuales razones, puede haber para que técnicos de primera línea, cometan este tipo de

errores al intentar medir esta cualidad de la población?

3) ¿De dónde, o sea, de qué sector de la población, pueden surgir dichos argumentos?

4) Y por último ¿Qué sector de la población se ha venido beneficiando por esta situación, a lo

largo de décadas?

E aquí el nudo gordiano de toda esta problemática.

ENRIQUE

jueves, 4 de diciembre de 2025

El 12 de noviembre de 2025, Aysam Jihan Ma’alla murió en Cisjordania. Tenía 13 años

 

WTC puntaesteño,

 ¿Por qué ahora un segundo WTC en nuestro país?

Luis E. Sabini Fernández

https://revistafuturos.noblogs.org/

Ser otro es cosa triste.

Recuerdo a Alfredo Zitarrosa, no al excelente cantor y compositor sino al periodista de tiempo antes, que entrevistó a un sosías de Luis Sandrini, que lo interpretaba en las puertas de los cines de 18 de Julio, donde se exhibían las exitosas películas del cómico argentino.

Y recuerdo la desazón, el desconsuelo del periodista entrevistador, preguntándose por el sentido de prolongarse en otro, de alcanzar cierta fama siendo otro.

No satisfecho con el mini WTC que algunos emprendedores han llevado a cabo tiempo atrás en el Buceo, tenemos ahora a otros emprendedores, o a los mismos, que buscan identificar e identificarse, una vez más, con el conjunto edilicio siniestrado en Nueva York en 2001, erigiendo una réplica, un otro WTC, en Punta del Este, que aun internacionalizado como ningún otro poblado uruguayo u oriental, sigue siendo territorio de la República O. del Uruguay.

Si el imitacionismo, como reflexionaba Zitarrosa, es penoso, su reiteración nos hunde un poco más, culturalmente hablando en la vocación de sosías.

La apuesta es mala por donde se la mire.

Porque revela la satelización mental de nuestro país, al menos de nuestros empresarios, si los del proyecto son uruguayos, y si no, de nuestros políticos si los del proyecto son ajenos.

En rigor, el personal político siempre resulta ser lo que explicamos; sosías, satélites orgullosos de su dependencia. La aspiración a que tengamos en nuestras ciudades, en nuestras costas, algo que caracterizaba a lo que es un modelo nuestro.

Ese cometido tiene facetas. Desde la muy bruta, física, de cómo podemos imitar, con nuestras dimensiones, un hecho, un acontecimiento que caracterice a un estado nación (que no es tal, porque, con rigor sociológico, es un imperio, o mejor dicho forma parte de un imperio) de dimensiones incomparables.

Otra, aun más directa, que merece consideración, es el hecho al que nos referimos. Y el significado, oscuro por demás, de lo acontecido el 11 setiembre de 2001 en Nueva York, su WTC (que apenas fue un eslabón de un acontecimiento cuyas raíces ignoramos, no sólo en Uruguay sino en el mundo entero), que también afectó al Pentágono, en la capital (y siempre se ha hablado de un tercer eslabón en esa misteriosa cadena de atentados de violencia mayúscula; un avión derribado ─¿autoderribado?─, el vuelo 93 de United Airlines, que se estrelló en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania). Las vidas humanas que se perdieron en esa macabra serie de atentados ese día excedió largamente a los tres mil muertos. Y aunque se verificó de inmediato la presencia de árabes entre sus ejecutores, debido, por ejemplo, al hecho milagroso de haber descubierto entre las cenizas de las torres fundidas y retorcidas un pasaporte… árabe… intacto (de un tal Atta, quien se supone condujo uno de los aviones), lo cierto es que nunca se pudo despejar la autoría; baste saber que tras lo acontecido en Nueva York, la policía local llegó a detener en averiguación y bajo sospecha a un número alto de árabes, y a una cantidad aun mayor de judíos israelíes, entre ellos a cinco fugazmente famosos, bautizados como “los cinco jóvenes danzantes”, detenidos por la policía al ser denunciados por vecinos indignados o molestos que no entendían como podían estar estos jóvenes presenciando los derrumbes, el polvo, la caída de cuerpos al vacío, los incendios, y festejar. Los detenidos alegaron que habían venido a ver lo que pasaba y nadie en la policía parece haber inquirido acerca de sus facultades adivinatorias. Y se sabe que al cabo de un mes, todos ellos viajaron de regreso a Israel, ante la demanda de repatriación del gobierno israelí.

Más allá de lo incierto de la historia oficial del 11 set. 2001, lo indudable es que no sabemos qué pasó. Por eso, tampoco sabemos qué ofrendamos, qué reconocemos, cuando

rememoramos el WTC con una réplica. Y si ahora andamos ya por la segunda réplica, ¿qué papel expresamos? Para llevar a cabo este último emprendimiento nos cuentan sin reparos sus emprendedores que para expandir el proyecto original lo harán “superando regulaciones locales.”1 Una vez más, poner las disposiciones de un plan urbano, regulador, al servicio del interés inmobiliario. Sabemos de qué se habla.

El acto terrorista por excelencia del 11 setiembre 2001 nos puso bajo la guerra perpetua que aún hoy rige nuestros azarosos destinos, los de la humanidad. Por eso, dista mucho de ser “apolítico” o neutral y por el contrario nos embreta en la geopolítica que se atribuye a EE.UU. Cumplimos así el triste papel del seguidismo.

Que el segundo emprendimiento de WTC, puntaesteño, cuente con auspicio de la presidencia del país, nos revela una vez más, el grado de continuidad inalterada de los gobiernos posdictadura; tanto los de la coalición tricolor o multicolor como los de la coalición blanquicolorada siguen los dictados del capital transnacional, no importa lo que se hiera dentro nuestro; la costa, la pesca, la salud ambiental, el suelo, las dunas, la actividad artesanal.

¿Qué papel desempeñaríamos si Uruguay tuviera, digamos, media docena o quince WTC en nuestra geografía? Ya tenemos dos, por algo se empieza. Pensemos por un momento que esta fiebre “solidaria” con el desastre neoyorquino se nos reprodujera en Dolores, en Las Piedras, en Young, Minas de Corrales, Fraile Muerto, Santa Clara de Olimar, Palmitas, Edén, Atlántida, Yaguarón, amén de la ya existente en el Buceo montevideano y ahora en Punta del Este?

¿Qué significaría tanto seguidismo, tanto empecinamiento en ser otro?

Apenas ser hazmerreír.□